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La socialdemocracia abunda en los opinólogos, no en la política

Yo me considero un socialdemócrata, un «centro izquierda» que está a favor del mercado (más no a ultranza y no estoy en contra de la existencia de ciertos programas sociales redistributivos) con un sentido social, y a favor de las libertades sociales (tal vez como excepción el aborto, aunque estoy en contra de que se criminalice a la mujer); si me preguntan si mi postura ideológica está representada dentro del congreso, o dentro de la partidocracia mi respuesta es un rotundo no. El PAN es conservador, el PRI es autoritario, la izquierda es revolucionaria, dogmática y también autoritaria. De pronto aparecen algunos políticos de forma muy esporádica, pero nada más.

Posiblemente esto se puede entender por la aversión que tenemos los mexicanos a la libertad (la libertad, hay que recordarlo, conlleva una responsabilidad y cierto sacrificio). La clase empresarial tiende a ser conservadora en temas sociales, algo así como un «conservar lo que ya tienen»; mucha otra gente cree que es obligación del gobierno proveerles bienestar (cuando su papel debería ser más bien crear las condiciones para que el individuo tenga la capacidad para generarla por sí mismo), pero no mucha gente cree en la libertad individual; incluso mucha gente que ostenta adquirir dinero busca hacerlo dentro del servicio público (porque ahí es más fácil) o como empresarios esperan que el gobierno juegue algún papel en el desarrollo de sus empresas (por eso es que tenemos las élites que actualmente tenemos). Tal vez es nuestra tradición vertical y conservadora, a los mexicanos a través de nuestra historia no nos enseñaron a ser libres.

Pero si hago una lista de Twitter con los opinólogos más relevantes, veré que los socialdemócratas abundan. Que León Krauze, que Jesús Silva Herzog, que Denise Dresser y muchos otros más. En portales políticos como sinembargo.mx o Animal Político, abundan los socialdemócratas. Pero la socialdemocracia no tiene relevancia política dentro de nuestro país. Los países desarrollados coinciden en que su panorama político está compuesto en su mayoría por socialdemócratas y conservadores (aunque para muchos sus políticas económicas no sean tan diferentes). Esa composición ideológica tal vez es explicada por la historia que tienen esos países. Los países menos desarrollados o no tienen socialdemócratas o dicen serlo de dientes para fuera. Es que tal vez es difícil hablarles de libertades a pueblos históricamente sometidos y acostumbrados a obedecer con una pequeña élite acostumbrada a ser obedecida.

La comentocracia socialdemócrata puede sobrevivir, porque quienes los leemos somos una minoría, los lectores de columnas tenemos cierto perfil, además de que no es indispensable que el lector deba tener completa afinidad política con una pluma para leerla. Por ejemplo, un panista puede leer a Denise Dresser porque le encantan sus críticas hacia el gobierno de Peña Nieto, pero no estará de acuerdo cuando hable sobre temas como el aborto. Los socialdemócratas al quedar más o menos al centro del espectro político, pueden atraer cierta simpatía tanto de gente de derecha como de izquierda, debido a que encontrarán ciertas coincidencias; coincidencia más difícil entre un derechista y una pluma de izquierda (en el sentido mexicano-revolucionario de la palabra) y viceversa.

Los socialdemócratas queremos un mundo más justo y equitativo pero respetando la libertad del ser humano. No queremos ver pobres ni vivir en un mundo socialmente injusto pero no a costa de nuestra libertad personal; dicho sea de paso, si un individuo se volviera más rico que otro con base en su esfuerzo (cosa que no es regla en México), seria algo justo.

En cuanto tengamos más socialdemocracia, nos daremos cuenta que hemos avanzado más como país. En cuanto dejemos de pensar en términos como asistencialismo y dependencia y los cambiemos por bien común o una sociedad autónoma, horizontal y cooperativa, habremos dado un paso grande. La socialdemocracia parece una moda, esa «onda que traen los universitarios hipster» cuando regresan de Europa; pero no debe de serlo; la socialdemocracia debe de ser una alternativa real en nuestro país.

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