Etiqueta: Voto útil

  • El voto útil y sus recovecos

    El voto útil y sus recovecos

    El voto útil es una de las características más importantes de las elecciones democráticas, sobre todo en las que hay más de dos candidatos contendiendo. Este lo ejerce el elector que saldrá a votar, no por un político con el que esté casado (voto duro), sino por el que le parece menos peor. Es, en cierto sentido, un voto estratégico (lo que no implica que en todos los casos sea racional). 

    Generalmente el voto útil suele concentrarse a favor de un candidato, y este es el que tiene más posibilidades de ganarle al puntero. Muchos electores, a sabiendas de que su candidato favorito no va a ganar, se inclinan por otro, que es el que más les agrada de los otros o el menos peor de los contendientes restantes. Esto no significa que absolutamente todos los votos de un candidato se vayan hacia otro, ni que todos se vayan hacia al mismo, pero sí suelen trasladarse de forma más favorable hacia uno que hacia otro.

    En estas elecciones hay dos modalidades de voto útil: el más grande es el voto anti PRI, compuesto por quienes desean castigar al gobierno actual y sacarlo del poder. El otro es el voto anti AMLO, no tan grande, pero que juega su papel en estas elecciones. Es posible que un elector sea parte de ambos votos al mismo tiempo, es decir, que vote contra el PRI y contra AMLO al mismo tiempo (siendo el beneficiario Ricardo Anaya o inclusive Jaime Rodríguez «El Bronco»).

    Lo que ocurre en nuestra elección es algo sui géneris. Algunos, de forma ilusa, y con una mala lectura del contexto electoral, esperan que el voto útil se concentre en contra de López Obrador. Eso no ha ocurrido porque el voto anti PRI es más grande y porque también parece haber surgido uno en contra de Ricardo Anaya (lo que explica el descenso que ha tenido en las encuestas en las últimas semanas). Entre varios votos útiles el que se impone es el más grande y este es el voto anti PRI.

    Estamos viendo que las campañas de Ricardo Anaya y José Antonio Meade están intentando acaparar el voto útil contra AMLO. Para ello, ambos candidatos están moviendo mar y tierra para convencer al electorado de que van en segundo lugar. Por ejemplo, la campaña de Anaya muestra encuestas en las cuales su ventaja contra AMLO es la más estrecha (aunque en todos casos es muy amplia) y muestra al candidato en un claro segundo lugar. En el caso de José Antonio Meade lanzaron un portal para llamar al voto útil con base en ¡sondeos de Facebook!

    Si esta batalla tuviera que ver con la ambición de alcanzar la Presidencia, las noticias para Meade y Anaya serían muy malas. Ambos se encuentran casi empatados en las últimas encuestas y eso es un problema porque la gente no sabrá a quién orientar su voto útil. Lo más probable es que terminen votando por «su candidato». 

    Fuente: Consulta Mitofsky

    Pero, a juzgar por las encuestas, la batalla por el segundo lugar no tendría el ulterior propósito de alcanzar a López Obrador (menos cuando falta una semana para las elecciones) sino el de obtener la mayor cantidad de votos posibles para obtener más votos en el congreso, gobernaturas y alcaldías. Tal vez sea tarde para aspirar a la Presidencia pero no lo es para acaparar el poder político posible como oposición. Naturalmente las campañas tratarán de convencer a los electores de que todavía pueden ganar la Presidencia para que salgan a votar por ellos y eso se refleje en los votos que realmente están buscando.

    Tal vez por eso el voto útil contra AMLO no va a definir la elección aunque los candidatos insistan en que sí lo hará, y lo hacen así no para evitar que llegue al tabasqueño, sino para quedar lo mejor parados posible con los suficientes accesos al poder para mantenerse vigentes. El PRI no quiere caer en la irrelevancia y Anaya no quiere perder influencia en su partido. 

  • A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?

    A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?

    A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?A quienes tienen todavía mucho miedo a López Obrador:

    Es un día antes de las elecciones y tengo definido mi voto (bueno, todos los votos), y decidí que romperé con esa tradición de votar por el PAN y ahora lo haré por Andrés Manuel López Obrador. Ciertamente tengo algunas reservas a este personaje pero hay razones de peso para haber decidido así mi voto. El primero y el más claro es que ejerceré el voto útil contra Enrique Peña Nieto, al que considero la peor opción para gobernar al país; naturalmente no puedo asegurar que tal candidato gobernará de tal forma, pero el conocerlos desde años, ver su trayectoria, y su deempeño me da indicios importantes de como podria gobernar cada uno. Yo naturalmente no estoy casado con AMLO y los que me han seguido aquí lo han podido constatar, pero a mi juicio creo que es la mejor jugada que puedo hacer para que esto quede «lo menos peor posible».

    Primero tengo que aclarar, todos los candidatos tienen cola que les pisen, y por ejemplo el hecho de que Manuel Bartlett esté en el PRD y apoyando a AMLO se me hace deleznable, es uno de los puntos en contra de AMLO. Pero si hablamos de personajes corruptos, solo podríamos remitirnos a Bartlett y a Bejarano (y tal vez Martín Esparza), algunos de sus cercanos, y ya no tan cercanos porque ha intentado a alejarse de ellos, más bien son porros, más no se destacan por su corruptibilidad. Por ejemplo, Josefina Vázquez Mota tuvo en su campaña a Molinar Horcasitas, responsable directo de la muerte de los bebés en la guardería ABC e involucrado en varios actos de corrupción. De Peña Nieto mejor ni digo, porque saturo la base de datos de mi sitio haciendo la lista de personajes incómodos. Otro punto en contra que podría ir en contra de López Obrador, es el supuesto financiamiento del SME, nota que tomo con mucho escepticismo dado que fue lanzada en el último día de campaña (podría ser una estrategia de guerra sucia por parte del PRI). Pero igual, la relación de AMLO con el SME es la parte que menos me gusta de él, más que Luz y Fuerza del Centro era una empresa que debía ser cerrada.

    Igualmente López Obrador ha decidido reunirse de gente muy capaz como René Drucker, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, entre otras personas que conformarían su gabinete, gente que confirmó su participación e incluso han aparecido en spots hablando de como harían las cosas. Naturalmente, el estar rodeado de gente preparada le ayudará a tomar mejores decisiones y tratar de compensar sus propias limitaciones. En Brasil, Lula da Silva (quien antes de llegar a la presidencia era también «un peligro para su país») llegó al poder sin haber siquiera cursado la universidad, y para desempeñarse bien se rodeó de gente muy preparada, e incluso colocó a empresarios en puestos estratégicos, cosa un poco extraña en las izquierdas (cosa que también ha hecho Obrador al colocar a Fernando Turner en la Secretaría de Economía); con esto no aseguro que sea un Lula, pero tampoco que sea lo diametralmente opuesto.

    Donde AMLO deja algunas dudas es en la cuestión económica, más cuando el tiene problemas para explicar sus proyectos como sucedió en el segundo debate donde no les cuadraron las cuentas, luego Turner en una junta con empresarios de Wall Street ya explicó como las cuentas si cuadraban. El modelo económico de López Obrador es el neokeynesianismo, ciertamente implica cierto cambio al modelo neoliberal que vivimos hoy, pero también ciertamente muchos países oscilan entre el modelo neoliberal y el neokeynesiano. Decir que con el modelo neokeynesiano López Obrador nos endeudará como con Echeverría, es decir que cualquier presidente bajo el modelo neoliberal nos sumirá en una crisis porque Salinas lo hizo. Existe el mito de que López Obrador triplicó la deuda en el Distrito Federal, el cual se inventó en la guerra sucia en el 2006 y no se volvió a tomar; si, con AMLO aumentó la deuda, pero aumentó en casi todos los estados, antes de López Obrador, la deuda del Distrito Federal crecía preocupantemente, pero a su llegada, disminuyó la adquisición de ella, al punto en que entre el 2000 y el 2006, el DF se ubicó debajo de la media en niveles de endeudamiento como pueden ver en este documento, y no solo eso, organismos como Fitch (esos que califican la economía de los países y que ahora se la pasan reprobando a países europeos como España y Grecia), le dieron la calificación más alta a la gestión de López Obrador (AAA).

    Ciertamente manejar una entidad no es lo mismo que manejar un país y se requieren de muchas responsabilidades, pero las instancias internacionales no han mostrado preocupación por la llegada de López Obrador al poder (a pesar de que habían preferido a Ebrard, al igual que yo), e incluso la Unión Europea afirmó que López Obrador no representa de ninguna manera un peligro para el país ni preocupa a los europeos. Además la prensa internacional se muestra más precupada por la llegada de Peña Nieto al poder, e incluso mencionan que en sus países (en este caso Estados Unidos) un personaje con la trayectoria de Peña Nieto, ni siquiera tendría la posibilidad de contender a la presidencia. Por esto no me preocupo mucho, naturalmente algunas de las propuestas de López Obrador me parecen inviables como ya lo he mencionado, al menos como el las comenta (como el que las universidades tengan 0% de rechazo, o el que busque que reduciendo los sueldos de los funcionarios, vaya a impulsar la economía del país), pero al fin y al cabo son propuestas que solo pasarán si tiene mayoría en las cámaras (cosa que no será así al menos en los primeros tres años), y al ser propuestas sabemos que muchas no se van a cumplir. También sus oponentes tienen propuestas inviables como es el caso de Josefina, quien prometió computadoras para todos los jóvenes.

    Se habla de la República Amorosa de López Obrador, que digo, a todas luces es una estrategia de campaña implementada para reducir sus negativos detrás de la cual está Luis Costa Bonino, este asesor fue quien estuvo detrás de las campañas del frances François Miterrand, de Lula da Silva y de Ollanta Umalla, estos dos izquierdistas fueron «peligros para su nación» pero al llegar al mandato se desempeñaron bien. Pero para hacer referencia al verdadero AMLO, preferiría ver su desempeño en la Ciudad de México el cual fue aceptable, tuvo un estrecha relación con la iniciativa privada para llevar a cabo obras, programas y remodelaciones, y muchos de sus programas sociales (los cuales fueron tachados de populistas y clientelares) como la despensa a los viejitos y las becas para los jóvenes fueron replicados por el PRI y el PAN porque tuvieron éxito. De hecho Vicente Fox, ese mismo que le llama López Chávez y que ahora apoya abiertamente a Peña Nieto, reconoce que López Obrador es un pionero en programas sociales. Si López Obrador extiende los programas sociales siempre y cuando cuide las variables macroeconómicas, estas podrían ser un éxito. Ciertamente el DF con López Obrador se vivían todavía problemas de inseguridad que hora Ebrard ha aminorado notablemente, pero también tendríamos que ver si parte de la reconstrucción del tejido social se han debido, sí, a dichos programas sociales.

    Ahora, imaginemos que eso que dicen sus adversarios y las campañas de miedo son ciertas, que AMLO quiere ser un Hugo Chávez, ni siquiera en este escenario AMLO podría eregirse como un dictador como algunos (cada vez más pocos) sugieren. En Honduras, el Presidente Zelaya que llegó al poder por medio de un partido de centro (curioso) coqueteó con el chavismo y quiso extender su mandato, por lo cual fue depuesto de su cargo y se tuvo que exiliar en Nicaragua. También en Paraguay, en un movimiento totalmente antidemocrático, se depuso al presidente Fernando Lugo. Debemos de señalar que Hugo Chávez ha logrado mantenerse en el poder gracias al petroleo, el le vende mucho petroleo a los estadounidenses, y así estos se mantienen tranquilos; cosa que no podrá hacer México porque pues Venezuela tiene muchas más grandes cantidades de «oro negro», y es más, Hugo Chávez no podría mantener de ninguna manera un régimen parecido al suyo en México, dado que es un país más grande que el de él (a diferencia de Bolivia y Ecuador, que son países pequeños y pobres). Además AMLO a diferencia de Chávez, no planeó golpes de estado, e incluso el voto duro de AMLO es poco (mucho menor al de Peña Nieto) y prácticamente la mitad de los votos que tienen, son votos de gente que han decidido darle el beneficio de la duda, por lo cual de ninguna manera podría tener el respaldo de la población que tiene Chávez en Venezuela, y menos porque no hay recursos para financiar un régimen tipo chavista. A AMLO se le critica el plantón de Reforma, y creo que hizo mal, no me pareció una decisión acertada de ninguna manera, pero este plantón se queda corto si comparamos lo que hizo Lula da Silva en su país antes de llegar al poder.

    Ciertamente no considero a López Obrador el político que hará despegar a nuestro país, pero tampoco considero de ninguna manera que vaya a implementar un régimen chavista. Tal vez llegue al poder y gobierne bien, tal vez y no gobierne bien y no maneje bien las cosas, pero para esto, podremos usar nuestro voto en las siguientes elecciones. Ni López Obrador ni su partido tienen las estructuras para mantenerse en el poder, cosa que si tiene el PRI, por lo cual AMLO no puede dar un paso en falso. Mi aspiración es que en la república se replique lo que se hizo en el DF, que AMLO gobierne más o menos bien para que en el 2018 Ebrard contienda por la Presidencia y replique todo lo que ha hecho en una capital, que a pesar de todos los problemas del país, está progresando.

    Creo que un buen punto de AMLO es que tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país (aunque difiero a veces en algunos de los «como»), también tiene una sincera vocación social y así lo ha dejado patente en su carrera. Lo que si desearía es que se despojara de esos tintes mesiánicos que todavía denota; más porque algunos votarán por el más con la razón que con el corazón, lo que significa que en caso de fallar, muchos de sus simpatizantes se convertirán en sus detractores (sobre todo los jóvenes universitarios). De ganar AMLO tendría una responsabilidad enorme, porque de él dependerá el futuro de la izquierda (con lo cual podríamos tener ya una izquierda y una derecha sólida con el PRD y PAN respectivamente), pero si fracasa, la izquierda quedará en el ostracismo y con ello alimentará al PRI.

    AMLO no es perfecto, y ni siquiera es totalmente congruente (habla de las élites y tiene una relación cercana con Slim) pero creo que es mucha mejor opción a lo que representa Peña Nieto y el PRI. Creo que hay mejores izquierdas que la de AMLO, pero creo que pensando a presente y a futuro y debido a la coyuntura actual, creo que la mejor decisión mía, es darle mi voto. Igual como en el 2006 pude haber pensado que era mejor idea dárselo a Calderón (y así lo hice).

    Del PAN, votaría por Josefina si estuviera en segundo lugar, pero todo indica que no, todas las encuestas (las copeteadas, no copeteados, pejistas y chepinistas) cocuerdan en que Josefina está en el tercer lugar. Y al igual que considero que AMLO no es lo que necesita México, tampoco lo es Josefina. Ciertamente Calderón ha manejado bien la macroeconomía del país, y en los dos sexenios del PAN ha existido una mayor libertad de expresión, cosa que les agradezco, pero también tenemos un problema de violencia debido si, a la displicencia de los régimenes priístas y de Vicente Fox, pero también por la mala planeación de la guerra contra el narcotráfico y a la poca capacidad de autocrítica del Presidente. También por otro lado, creo que la guerra sucia características de las campañas del PAN (ahora no solo contra AMLO sino contra Peña Nieto) hablan mal de su ética y sus principios. Creo que al PAN le convendría perder para que se regenere desde abajo y sea el partido que alguna vez fue. Ciertamente yo apenas voy creciendo profesionalmente y se me hace más fácil decidir por un cambio (sin saber si es bueno o malo) que una persona que ya tiene su vida hecha.

    Yo no tengo la intención de decir que voten por este candidato. Solo si les digo que nos unamos para que no llegue Peña Nieto, pueden votar por López Obrador o Josefina Vázquez Mota, pero no anulen su voto, es importantísimo que salgan a votar, y también vigilar lo que suceda en las elecciones para procurar que estas sean limpias y no haya algún intento de fraude, y que el candidato que gane (nos guste o no nos guste) no tome posesión en medio de un conflicto postelectoral.

    Gane quien gane, tenemos que poner nuestro grano de arena para que este país crezca, los gobernantes no harán todos, ellos son simples servidores públicos.

  • #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    México sin duda está viviendo un momento muy agitado. A este se le pone el ingrediente de la participación ciudadana que hace que salgan más burbujas de la sopa. En cuestión de semanas las percepciones cambiaron, y no solo eso, las realidades también. Hoy tenemos un nuevo escenario y del cual puede partir el definitivo que se sentenciará el 1ro de Julio. Independientemente de que no nos podemos basar en una sola encuesta (la de Reforma, que le da solo 4 puntos de ventaja a Peña Nieto), lo cierto es que López Obrador ya se metió en la pelea, y para eso no es necesario ver las encuestas, solo hay que ver la postura del PRI, quienes han empezado a hechar a andar toda su maquinaria para evitar que López Obrador avance. Se percibe en las notas que han salido a partir de dicha encuesta (el charolazo y la afirmación de que la subida de AMLO hizo que subiera el peso también), el PRI tendrá que retractarse en su demagógica posición de no va a dividir a México, porque le tendrá que entrar y le está entrando.

    Ante este escenario, el movimiento #YoSoy132 debe tener muchísimo cuidado, más que ellos son uno de los factores que pueden definir la elección. Me preocupa un poco el viraje de los últimos días. Empiezo por decir que #YoSoy132 ha girado a la izquierda, lo cual a priori no me parece mal, porque movimientos como el #15M o #OcuppyWallStreet también muestran esta tendencia. Se mostraron críticos hacia el neoliberalismo, y ese punto no lo repruebo en lo absoluto, no solo porque comparto su idea, sino porque es la postura de la juventud que ha salido a las calles a manifestarse, que ve en la anarquía mercantil una de las razones de la descomposición económica y social que se viven en el mundo. En este punto, su postura de izquierda no se me hace mal y esta no contraria el hecho de que se declaren «apartidistas», se puede ser de izquierda (y es mi caso) sin ser perredista, patista, o lo que sea. A diferencia del 68, la gente (entre los que se encuentra la generalidad de los estudiantes) no vive rodeada de un furor por el comunismo (aunque el movimiento del 68 no era en su mayoría comunista, como creyó Díaz Ordaz), por el contrario, es una izquierda más pragmática, que busca la justicia social pero no descalifica contundentemente a los mercados. Los jóvenes mexicanos tienen esa postura, porque dada la vida política del país, es posiblemente el camino por el que deban abrirse paso.

    Lo que me preocupa es que el movimiento termine, digámoslo así, afiliándose a la causa de López Obrador. Entiendo que por la postura del movimiento, AMLO es lo que más parece representar lo que buscan (y creo que a medias), pero para generar un cambio real este movimiento debe de alejarse de cualquier interés político, entiendo que varios jóvenes apoyen a López Obrador, y eso no les quita el derecho de estar en el movimiento, pero deben separar su preferencia de candidato del movimiento, si no pondrían a su movimiento en riesgo. Aquí es donde entra el tema de las infiltraciones y es donde deben de tener demasiado cuidado, tanto por parte del PRI como del PRD. A López Obrador este movimiento le está haciendo mucho favor, y a Peña Nieto lo está desplomando, por lo cual los dos candidatos podrían meter las manos para beneficiarse electoralmente. En el primer caso es donde insisto esa separación de la cual hablaba, de hecho curiosamente mientras «más alejados se mantengan de AMLO» terminarán beneficiando más al candidato de las izquierdas, porque habrán menos excusas para descalificar al movimiento. Incluso aquí el PRI en las manifestaciones que vienen, podrían meter por ejemplo, porros disfrazados de «simpatizantes de AMLO» con la leyenda #YoSoy132 para tratar de reventar dicha manifestación y afectar el movimiento.

    Me preocupa por ejemplo, que en la última asamblea, se pida juicio político a Felipe Calderón, no porque sea válido o no, sino porque al descalificar a Peña Nieto, y luego también marcar distancia con el presidente, muchos llegarán a la conclusión de que es un movimiento pro-AMLO. No necesariamente es así, yo en lo particular, conozco a varios miembros de este movimiento que tienen una distancia marcadísima con la figura presidencial y podrían estar a favor de este punto (digo, podrían porque no he tenido la oportunidad de hablar con ellos sobre esto), pero a la vez no ven con buenos ojos a López Obrador y están decididos en anular su voto. Creo que en este sentido el movimiento debe de ser pragmático, más porque en la coyuntura en la que estamos, los priístas aprovecharán para descalificarla (cosa que no han logrado hacer hasta ahora a pesar de sus múltiples intentos). Recordemos por ejemplo, que el 49% de los mexicanos cree que las elecciones del 2006 fueron fraudulentas, pero AMLO tuvo una intención de voto de solo el 20% aprox, durante la campaña hasta mayo que es cuando se notó el crecimiento de las preferencias sobre López Obrador. Muchos indecisos han optado por votar por López Obrador, pero lo harán con reservas (por el menos peor, como dicen y entre los que me encuentro yo también), entre los que también se encuentran muchos jóvenes, sobre todo porque vieron que Josefina se ha desplomado y que esta elección es de dos. Esto nos dice que existe más de un 20% de la población que no es afín a AMLO pero duda de la efectividad democrática del país (al menos como nos lo han vendido) y por esto creen que se necesita un cambio de base.

    Creo que #YoSoy132 está a tiempo de evitar cualquiera de estos problemas, pero el riesgo existe. Tal vez el talón de aquiles de ser un «movimiento juvenil» es que la mayoría de los integrantes pueden caer en la ingenuidad. Independientemente de su afinidad por AMLO, o Josefina o quien quiera que sea por parte de alumnos, ellos son los que más deberían estar conscientes que el futuro del país no solo puede recaer en las manos de un político, cosa que se creyó durante décadas y no le funcionó al país. Tienen derecho a sentir afinidad por quien sea, pero en cuanto llegue al poder, deberán por igual poner los ojos sobre su desempeño y actuar en consecuencia. Deben de ser más decisivos en algunas cuestiones, en la asamblea de Guadalajara en el ITESO algunas personas afirmaron que no supieron explicar muy bien que tan antipeñanieto eran, o por qué eran apartidistas. Deben de ser más determinantes en sus posturas, porque si se quedan navegando su rumbo fijo, serán mas proclives a que terceras entidades los quieran manipular.

    Termino saliéndome un poco del tema, y es sobre el voto útil que ejercerán los panistas, sobre todo la gente mayor con una posición conservadora, que es donde Josefina tiene más votos. Esta es la gente que tiene en más mal concepto a AMLO, siguen pensando que será un nuevo Hugo Chávez o quebrará al país. Y aquí es donde veo la difícil decisión que tendrán que tomar, votar por un «Hugo Chávez» o votar por el PRI que a ellos les tocó vivir en carne fría, sin libertad de expresión, represiones que costaron vidas, crisis sexenales. Yo por este mismo argumento me decanto por ejercer mi voto útil a favor de AMLO, porque el PRI de Peña Nieto representa ese régimen autoritario e incluso lo han demostrado en épocas recientes; en cambio muchos de los miedos sobre AMLO son suposiciones, que incluso sectores empresariales han desmentido. Naturalmente tengo mis reservas frente a AMLO y en otro escenario electoral posiblemente no le daría mi voto, pero yo no creo en ese argumento conservador que pregona Kirk Russell que dice «más vale malo por conocido que bueno por conocer», y prefiero tomar el riesgo. Otra referencia es el desempeño de AMLO y Peña Nieto como Jefe de Gobierno y Gobernador respectivamente. Si bien el desempeño de AMLO no fue muy sobresaliente (aunque le dieron el premio como el segundo mejor alcalde del mundo), fue bastante mejor que el de Peña Nieto, y este último mostró mas tintes autoritarios que el primero. AMLO construyó una avenida sobre propiedad privada para dar acceso a un hospital privado (de donde se desencadenó el desafuero) y Peña Nieto orquestó la masacre de Atenco (asunto que sigue impune).