La naturaleza es muy caprichosa. No distingue entre clases sociales, de hecho las principales víctimas de sus fechorías son la gente humilde. Porque sus casas no son lo suficientemente fuertes como para soportar sus caprichos, ni cuando hace soplar el viento, ni cuando hace mover la tierra.

Llama la atención que Haití haya sido la siguiente víctima de la madre tierra, porque estamos hablando de uno de los países más pobres del mundo, y como…