Etiqueta: derrota

  • El mexicano derrotado

    El mexicano derrotado

    Cualquier psicólogo podrá comentarte que aquella persona en cuya infancia se acostumbró a perder, tenderá a tener más dificultades para desarrollar una buena autoestima. Naturalmente la confianza y el buen concepto de uno mismo está en parte sustentado en las experiencias vividas. Si bien es cierto que el hombre tiene que fracasar como forma de aprendizaje para obtener un éxito ulterior, hay quienes al final del día se sienten satisfechos con su vida porque los éxitos son más contundentes que los fracasos que tuvieron que vivir para llegar a éstos, mientras que otros se sienten insatisfechos porque ven a su vida como una alegoría a la derrota.

    El mexicano derrotado

    Tomando en cuenta esto, el mexicano, como integrante de este país, se siente derrotado. No es una falta mía de amor por la patria, es simplemente que la colectividad tiene los mismos rasgos del individuo derrotado.

    Todos los países, en cualquier evento que sean representados, tienen descalabros. Pero nuestra tendencia a perder, hace que nos sintamos identificados con la derrota. Se habla de la eliminación de la Selección de Futbol, de la pelea de box donde el estadounidense Mayweather barrió al «Canelo» Álvarez. Y lo que viene a la mente de los mexicanos es el ¡Como siempre! ¡Los ratones verdes! ¡Siempre perdemos!. Incluso en temas políticos y sociales nos sentimos humillados. -¿Por qué tenemos a un Presidente así? ¿Por qué los que mantenemos a este país somos los que tenemos que pagar más? ¿Cuándo diablos vamos a tener políticos que se preocupen por la nación?-. E incluso históricamente nos sentimos tan derrotados que caemos en el victimismo y la conmiseración. Culpables colectivos como Los franceses, los «gringos» que nos robaron territorio, los españoles, Hernán Cortés, Landon Donovan etc.

    Tal vez por eso nuestro nacionalismo es endeble y más que tener su base en la fortaleza real de la nación, como hacen los estadounidenses, tenemos símbolos rígidos e inalterables que tratan de suplir esa carencia: Dar el grito el 15 de Septiembre, no poder interpretar el himno nacional si no se respeta completamente la partitura original, desgarrarse las vestiduras porque un cartonista extranjero hizo mofa de nosotros con la bandera mexicana (cuando a cada rato estos utilizan también los símbolos de sus países para hacer crítica), pensar que el petróleo es de todos los mexicanos y que es un orgullo. Todo esto delata un sentimiento de derrota.

    Gritos como el ¡Sí se puede! dejan ver también ese sentimiento de derrota, donde el mexicano quiere redimirse, superarse, pero partiendo de la realidad donde está derrotado. Gritar ¡Sí se puede! ante la selección italiana de futbol, por un decir, implica que por naturaleza, el mexicano se siente derrotado, que es el estado natural de las cosas. Pero con ese grito, trata de alterar la realidad, de que suceda lo que normalmente no pasa. Es decir, ganarle a Italia en un partido de futbol.

    Mientras los grandes pierden como parte de un proceso de aprendizaje o renovación. En México se pierde por costumbre. Cuando por decir, Estados Unidos pierde en un evento en que está acostumbrado a ganar, la derrota se usa como reflexión para pensar en qué se están haciendo mal las cosas, en que tiene que haber una renovación para volver a ser dominante. En México es una costumbre y este proceso sólo sucede a medias cuando comienza a perder todavía más de lo que está acostumbrado a hacerlo.

    Naturalmente tenemos una autoestima colectiva que está por los suelos. El mexicano comienza a pensar como cambiarla, pero el entorno en el que vive lo frustra. Ver el estado de la política, de la sociedad, de las instituciones lo lleva a la conclusión de que no puede hacer mucho al grado de mimetizarse con las masas e imitar las prácticas «de la mayoría» como supuesto mecanismo de supervivencia.

  • El PAN pierde su levadura, todos huyen

    El PAN pierde su levadura, todos huyen

    Creo que el PAN será dentro de poco ya una historia trágica consumada de como un partido político representó la esperanza del cambio, y terminó siendo la mayor desilusión política de estos últimos años. La desbandada que sufrió el PAN, donde de tener 1,800,000 militantes, ahora solo tiene 367,828, fue producto de la depuración que el partido decidió hacer convocando a todos los afiliados a renovar su afiliación. Se hablaba de que iban a perder el 50% de sus militantes pero las cuentas no cuadraron. Fue el 80%.

    El PAN pierde su levadura, todos huyen

    Esta huida masiva tal vez explique por qué el PAN se convirtió en lo que se convirtió. Al estar en el poder entró mucho oportunista, gente que buscó un puesto en el gobierno, un favor, o que incluso llegó a ser Presidente (Fox). Pero no todos los que se salieron son los «oportunistas», también lo hicieron los que se decepcionaron de su partido. Incluso parece que deja de ser el «partido de los empresarios». El PAN cada vez tiene menos apoyo del sector empresarial y por eso se explica que gente como Lorenzo Sertvije o María Asunción Aramburuzabala decidieran no renovar su afiliación.

    Parecería que ellos se están condenando a ser un partido chico, que pierde relevancia y que podrían incluso dejar la batalla entre PRI e izquierdas. Incluso la MORENA de López Obrador que acaba de pedir su registro como partido político (el cual obtendrá sin ningún problema) podría tener más militantes que el PAN. Aunque Madero asegure que a diferencia de la izquierda y el PRI ellos no son un partido de masas, el número sí termina siendo importante.

    Jalisco, un bastión del PAN, es el claro ejemplo de la debacle. En este estado había más de 125 mil adherentes y ahora solo quedan un poco más de 9 mil. En Colima habían más de 14 mil adherentes y ahora solo quedan 451. Ahora que el PAN está muy lejos del poder, varios de sus miembros no vieron sentido seguir ahí sin posibilidad de acceder a él, y otros simplemente se sintieron traicionados por esta debacle moral del partido y decidieron salirse.

    El PAN se podría replantear el regreso a sus principios humanistas, pero tendrá menos autoridad moral para erigirse como lo que era, cuando en la práctica, al menos en la mayoría de los casos, terminó siendo todo menos eso que decían que eran. El PAN no tiene el oficio del PRI, pero su carta de presentación era eso primero, al terminar siendo una mala copia del PRI, el partido azul terminó perdiendo su atractivo, y tal vez por eso se puede constatar que sus simpatizantes ya son cada vez más de un sector específico (gente conservadora, y no toda) y tienen menos capacidad de captar el voto útil. En las elecciones pasadas incluso varias personas que generalmente votaban por el PAN, decidieron darle su voto a ese que llamaban Peligro para México (López Obrador) o al candidato de esos que supuestamente combatieron en toda su historia (PRI).

    Será interesante ver que decisiones se toman en el PAN y que harán para sobrevivir. Por un lado se habla del «PRIAN» donde Acción Nacional decide apoyar varias iniciativas del PRI, y por otro lado, ya están haciendo alianza con el PRD para contender juntos en contra del PRI en varios estados, tal y como lo hicieron hace dos años. Será difícil resarcir su imagen, cierto es que un sector considerable de la población (algo así como la mitad) quedó satisfecha con el desempeño del ex Presidente Calderón, pero cierto es que fuera de eso, mucha gente no vio muchas cosas buenas en el PAN.

     

  • ¿Qué ha hecho mal el PAN?

    ¿Qué ha hecho mal el PAN?

    ¿Qué ha hecho mal el PAN?Algo es un hecho, el PAN, el partido que nos prometió el cambio perderá las elecciones en el 2012 y Felipe Calderón tendrá que entregarle la presidencia a un rival suyo, casi seguro es que Peña Nieto será ese hombre, y casi seguro es que Josefina Vázquez Mota quedará en el tercer lugar por abajo de AMLO. La distancia entre Josefina Vázquez Mota con respecto a Peña Nieto en el mejor caso es de 8 puntos, lo cual parece ya irremontable en dos semanas, más que Josefina vá cayendo y pareciera que AMLO es el que ha ganado voto útil (aunque se percibe cierto estancamiento) dado que al ir arriba de Josefina, con tal de que no llegue Peña Nieto a la Presidencia la gente prefiere arriesgársela con AMLO, que digo, da menos miedo que no le cuadren las cuentas, a un candidato cuyo colega asesinó a una panista que estaba colocando propaganda. Pero me pongo a pensar y es ¿qué ha hecho mal el PAN para que en julio sufra una derrota dolorosa?, porque vaya, no solo perderá la presidencia sino varios estados.

    Comenzaré diciendo, si bien a mí en lo particular los gobiernos del PAN no han sido de mi agrado, también debo de decir que hay dos cosas que existen y que no existían en el tiempo del PRI. Primero está la libertad de expresión, Felipe Calderón fue un defensor de ella, al punto que no tomó ninguna represalia contra nadie por todas las críticas que le llovieron (desde críticas constructivas hasta insultos infantiles), la excepción fue tal vez el asunto de Carmen Aristegui, pero al final del día, la periodista recuperó su trabajo en una semana. Lo segundo es la macroeconomía, el PAN ha mantenido una economía estable y sana, ciertamente se vivió una crisis mundial y el gobierno de Calderón no la manejó precisamente bien, de hecho fue de los países de Latinoamérica que más la resintió, aunque en la recuperación si se hicieron mejor las cosas. Pero a pesar de lo que se pueda criticar, hay dos detalles, la crisis vino de afuera, y no surgió por actos de corrupción como en 1994. Además para quienes vivimos el error de diciembre sabremos que esa crisis fue bastante más dura que la sufrida a finales de la década pasada.

    Ahora, el PAN colocó en la mesa estos dos temas que son indispensables para el crecimiento tanto económico como democrático en el país, pero ahí se quedó. De una década a la fecha no se han visto grandes cambios (y hago más énfasis en el social y democrático porque en cuestiones económicas está la coyuntura de la crisis mundial, pero aún así), el PAN no ha hecho lo más mínimo para desmantelar la estructura corporativa del viejo régimen. Toda esa estructura ahí está casi igual, como el PRI la dejó. Salinas nunca pisó la cárcel, ni lo han hecho Hank Rhon, ni Moreira ni muchos otros priístas más. Dirán muchos que en el PAN el presidente ya no es el que tiene el poder absoluto, pero estos nefastos hombres no deberían ser aprisionados por el dedo del Presidente, sino al simplemente ejercer el estado de derecho, algo que no ha ocurrido, y deja un sabor de decepción en la sociedad. En lo económico la unica empresa ineficiente que se cerró fue Luz y Fuerza del Centro, y nada más, los monopolios públicos y privados ahí siguen, y se dejaron de crecer tanto que parece que Carlos Slim tiene más poder que el Presidente, y que la propia Televisa puede manejar la agenda con más facilidad que el propio Presidente.

    En lo particular esto me lleva a pensar en un estancamiento. El continuismo es deseable cuando el país avanza, cuando los engranes funcionan, no cuando se queda estancado. Si en algo no se equivocó Peña Nieto en el segundo debate fue al decir que México había perdido presencia en América Latina. El PAN ha apostado mucho a la macroeconomía y lo ha hecho bien, pero, ¿qué sigue?. Ese sentimiento de un México en la deriva hace que los ciudadanos busquen alternativas y la palabra cambio suene atractiva (aunque no sabemos si es cambio para bien). Luego en la cuestión democracia está lo sucedido en el 2006. Creo que si un problema tiene México es que (de cierta forma desde un punto de vista de la gestalt) tiene círculos sin cerrar, que no sanan, y las elecciones del 2006 son un caso, y que al final pesó mucho para el PAN. Ciertamente sin tener cifras contundentes en la mano no se puede afirmar categóricamente e un fraude o de unas elecciones limpias, aquí es donde digo que el haber hecho el conteo voto por voto hubiera evitado este problema, que o bien hubiera fortalecido rotundamete la legitimidad del PAN o de lo contrario, López Obrador hubiera llegado a la presidencia, que en el caso de como decían sus contrincantes, fuera un peligro para México, en dos semanas la gente le estaría dando el voto de castigo a su partido, y posiblemente quien regresaría sería el PAN (porque entonces no se hablaría de 60,000 muertos causados por una guerra fallida, ni se les haría responsables de la crisis entre otros detalles).

    Por ejemplo, me quiero enfocar en los jóvenes de las universidades tanto públicas como privadas, la mayoría de ellos votará por López Obrador, y aquí hay dos puntos, uno que no comparto y otro que comparto. Los jóvenes conocen al PRI por lo que han visto y simplemente al leer un libro de historia, pero no lo han padecido como muchos lo padecimos, y si vemos la diferencia es que en algunos aspectos sí estamos mejor con el PAN. Por otro lado está la situación económica; muchos de ellos saben que cuando salgan de estudiar, las perspectivas de trabajo no serán buenas (esto no solo a la crisis, sino porque a pesar del buen manejo de la macroeconomía el crecimiento en sexenios del PAN ha sido bajo y apenas rebasa el crecimiento de la población), los jóvenes saben que no la tienen fácil, que ya no basta como en la época de nuestros padres, en «echarle ganas» sino que se necesita algo más, cosa que a veces no está en manos de la gente. Y por eso tal vez se sientan decepcionados del PAN, por lo cual prefieran arriesgar un cambio, al sentir que no tienen nada que perder. En cambio los adultos mayores, al tener su vida resuelta, la palabra cambio les suena mal y no quieren perder lo que ya tienen, por lo cual se entiende completamente la animadversión hacia AMLO. En mi caso, yo que vivo en Guadalajara, una ciudad tradicionalmente panista, puedo decir que entre la gente de 18 y 35 años (tanto primos, amigos, clientes de trabajo) el voto está dividido al parejo entre Josefina y López Obrador, en cambio entre los adultos la gran mayoría de los votos irán con Josefina y unos pocos con AMLO. Claro, gran parte de la gente de clase media y alta, prefieren lo que sea a la llegada de Enrique Peña Nieto, incluso en una encuesta hecha a empresarios por el periódico Reforma que forman parte de cámaras de comercio (Coparmex entre otros), López Obrador tiene una ligera ventaja frente a Peña Nieto en cuanto a aceptación.

    El PAN carga con el estigma de la inseguridad, que a todas luces viene de una mal planeada estrategia contra el narco, a falta de políticas preventivas que se complementen con las correctivas. Ciertamente se iban a pagar vidas pero 60,000 muertos suena a demasiado. Pero aquí hay que hacer una aclaración, a pesar de las responsabilidades que se le adjudican y con razón a Felipe Calderón, también es cierto que los gobiernos del PRI (y el gobierno de Fox) dejaron crecer este problema a causa de la corrupción vivida en sus gestiones, lo que los hace corresponsables del problema que ahora se enfrenta. Ahora, Televisa principalmente, por medio de sus noticieros ha querido crear una sensación de inseguridad todavía mayor a la que se vive y ha querido achacar toda la problemática al ejecutivo, esto naturalmente porque quieren promover a Enrique Peña Nieto como el que va a lograr el cambio y acabará con la inseguridad. Pero el partido de Peña Nieto ha gobernado en los estados que se vive una mayor violencia porque son los que no han hecho su trabajo. Con el PRD la evaluación es desigual, porque mientras Godoy hizo una muy mala tarea en Michoacán, Marcelo Ebrard hizo una gran tarea en el DF.

    Lo cierto es que la gente no se siente satisfecha, y menos aún aquellos que no vivieron una presidencia como la de Salinas y ya no digamos Echeverría o López Portilo. También es decepcionante ver a miembros del PAN como Vicente Fox declinar a favor de Peña Nieto, lo cual es un atentado contra los principios democráticos, y dejan entrever que el PAN no es tan diferente al PRI. Con todo lo que se pueda justificar el PAN es en gran medida responsable de su derrota, si un candidato del PRI puede ganar a través de una imposición televisiva, con cooptación del voto, acarreados, enajenación mental (reflejo de la mala educación de la sociedad) y muchas otras cosas más, significa que el PAN no tocó las estructuras corporativas del PRI. Aunque uno de los aciertos del PAN, la libertad de expresión, ha permitido que movimientos como el de #YoSoy132 pueda manifestarse ya no solo en contra de Peña (que más bien el es parte de la coyuntura) sino de ese sistema heredado del PRI que el PAN no ha querido desmontar.

    No creo que el problema del PAN sea haber sido de derecha o de izquierda, sino que no terminó de limpiar la casa, y las ratas siguen saliendo. Ciertamente una transición dura varios años, décadas, pero de unos años para acá no se han visto ya avances, y lo que queremos todo es un país que avance, no que se estanque (que a fin de cuentas es un retroceso, porque mientras uno se estanque y los demás avancen, se va quedando relegado, y si no veamos a Brasil, Chile, Perú e incluso Argentina).

    Lo malo es que no se ve entre los tres candidatos a alguien que pueda dar ese empujón hacia adelante, el único que podía hacerlo quedó fuera de la contienda por una «pinche encuesta».