Casino y tragamonedas gratis.

  1. Juegos De Casino Y Tragaperras Gratis De Swintt Casino: Sky Sports cubrió los eventos más importantes de PDC, mientras que la BDO tuvo que conformarse con una cobertura terrestre ocasional que era mucho más limitada en alcance, experiencia y cantidad.
  2. Juegos De Casino Tragamonedas Gratis Para Jugar - Eso no debería ser posible si realmente estuviera cerrado por problemas de juego.
  3. Cartas 21 Juegos Gratis: Bitstarz tiene otros bonos para ofrecer, aparte de los cuatro bonos de bienvenida.

Persona apostando.

Casino Strendus Bono De Bienvenida
Puedes jugar a Fruiterra fortune sin restricciones en modo demo en nuestro sitio web.
Blackjack 21
Este juego es ideal para aquellos que quieren entrar en un juego desde el principio sin tener que memorizar un libro de reglas completo o aprender mil apuestas complicadas y manos diferentes.
Actualmente tenemos 1 quejas directamente sobre este casino en nuestra base de datos, así como 24 quejas sobre otros casinos relacionados con él.

Juegos de ruleta gratis online en español.

Juego De Maquinas De Casino Tragamonedas Gratis
Lo que descubrirá rápidamente es que este casino es tan versátil como ellos.
Tragaperras Online Emerald Gold
Sin embargo, si estás buscando jugar al póquer en línea, es recomendable elegir entre operadores probados para aprovechar al máximo tus habilidades de farol.
Machines à Sous Gratuites

¿Para qué sirve un informe?

¿Para qué sirve un informe?
¿Para qué sirve un informe?

Tengo un problema con los informes presidenciales.

El problema es que estos no parecen servir para lo que se supone deberían estar destinados a servir.

Y no, no es algo característico de este sexenio, sino de muchos atrás.

Yo esperaría que un informe fuera un ejercicio de rendición de cuentas, donde el presidente se sienta obligado a explicar los triunfos y los fracasos de su gobierno.

Pero eso simplemente no sucede, aunque lo parezca. No nos engañemos.

Un informe debería ser, por sí mismo, un contrapeso al poder político (representado, claro está, por el Presidente). Ahí, el Presidente debe rendir cuentas sobre sus actos (buenos o malos), debe explicar no sólo lo que se ha hecho bien, sino para qué, pero, sobre todo, debería explicarnos por qué aquellas otras cosas se han hecho mal y qué va a hacerse para remediarlo.

Pero en realidad el informe no es un contrapeso sino todo lo contrario. Los informes son más bien una suerte de propaganda presidencial.

Lo son porque ahí, el Presidente, en su monólogo, tratará de contar su versión de los hechos de forma que nos haga creer que vivimos en un mundo idílico. El informe sirve para tratar de modificar la narrativa sobre su ejercicio del poder de una forma que le parezca lo más favorable (más allá de si se logre o no). Por eso a López Obrador le encanta preparar su informe y hasta presenta informes extraordinarios cada rato (pero también le gustaban a Peña Nieto y a Calderón, y por eso hacían sus informes pomposos y hasta usaban la propaganda oficial para reforzar lo que se dirá en el informe).

En el informe no hay nadie que cuestione, no hay políticos de oposición (menos todavía desde que dejaron de hacerse en la Cámara de Diputados), mucho menos personas de la sociedad civil, solo hay invitados que escuchan atentamente lo que el Presidente de la República dice.

Imagínense un informe donde los opositores o representantes de la sociedad civil cuestionen al mandatario y le pregunten por qué ha tomado tales y cuales medidas o por qué las cifras sobre tal cuestión son desfavorables. No se trata de crear del informe un campo de batalla donde se intercambien improperios (puede tener sus propios protocolos y mecanismos para que el intercambio se haga con toda civilidad), pero sí uno donde haya contraste, donde el mandatario se vea orillado a justificar o explicar tal o cual medida y tenga que salir de su zona de confort (ejercicios de este tipo se han llevado a cabo a nivel estatal).

Pero eso no sucede. El informe, que debería ser un ejercicio de rendición de cuentas, se transforma en un show mediático sigilosamente preparado para crear la impresión de que está rindiendo cuentas, pero no es así. Basta tergiversar las cifras, basta minimizar y hasta omitir los errores, basta con que el mandatario tenga el control de todo el evento para convertir este supuesto ejercicio de rendición de cuentas donde el Presidente hace como que da explicaciones y se somete a la opinión pública, pero no lo hace.

Del informe sólo se habla en programas de opinión (muchos de ellos transmitidos ya a altas horas de la noche), se escriben algunas columnas. Pero esto ya después de que el Presidente haya dicho todo lo que tenía que decir. Todas esas inquietudes y cuestionamientos quedarán sin réplica por parte del mandatario.

Tal vez por eso a mucha gente ni les interesan los informes, porque es más un acto de propaganda que otra cosa. Es algo más parecido a un spot presidencial que un ejercicio de contraste.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *