Resulta que hace unos días, dos conocidos míos (y dos amigos) iban saliendo de un antro. Habían ido, como cualquier noche, a divertirse y a romper un poco la rutina. A mover un poco las caderas, a platicar, y tal vez a ligar. Pero no sabían lo que les esperaba a dos de ellos. El conductor tenía algo de alcohol encima, parecía no ser mucho, por lo que podía manejar con normalidad. Vamos, como cuando uno toma dos tres copas…