Allá en la Unión Soviética, en aquellas épocas de dictadura Stalinista (con la “t” para que no vayamos a confundirlo con la dictadura salinista), este dictador en cuestión buscaba acallar a todos los intelectuales contrarrevolucionarios, o que pudieran hacer una crítica de su gobierno; incluso las “fe de erratas” eran castigadas. En la Rusia de Stalin, si a alguien se le ocurría escribir mal de el, lo mejor que le podía ocurrir, es que lo exiliaran a los