¿Cómo adquirir el hábito de la lectura? Para gente inteligente, no para dummies

12 noviembre 2017

La lectura es un hábito, se tiene que adquirir, practicar y ejercitar. La lectura básicamente cambiará tu vida y la forma en que percibes el mundo.

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¿Cómo adquirir el hábito de la lectura? Para gente inteligente, no para dummies

Este año me puse, como objetivo, leer 40 libros. Sin ninguna intención de ser soberbio puedo decir que estoy muy cerca de llegar a los 50 libros (cuando en general, mi promedio anual oscila entre 20 o 25 libros al año). La pregunta que me hice y que es la razón de este artículo es ¿cómo me habitué a leer tanto? 

Quienes no leen siempre me han narrado excusas tales como: es que en mi casa no había libros (en mi casa tampoco, por cierto), hay gente que nace con el hábito de leer (lo cual es una falacia redonda), o simplemente me dicen que no tienen paciencia. Es decir, consideran que su aversión a la lectura tiene una causa determinista. Casi como decir: pues así me tocó.

Si bien es cierto que hay entornos más propicios para que la gente adquiera el hábito (desde estar rodeado de lectores, e incluso creo que la capacidad intelectual sí puede tener alguna suerte de influencia), cualquier persona que no tenga algún defecto intelectual grave puede hacerse el hábito de leer. 

Leer es una disciplina que requiere esfuerzo, sobre todo al principio. A diferencia de la televisión, donde toda la información ya esta dada gracia a su capacidad multimedia y donde el cerebro funciona nada más como un receptor pasivo, con los libros hay que aprender a pensar más, a razonar e imaginar. Como la lectura es más demandante para el cerebro, es muy común que cuando no se tiene el hábito, pueda ser pesado agarrar un libro y terminarlo. Aquí es cuando la gente desiste y dice “no, no es para mí”. 

En resumen: leer es como hacerse el hábito de hacer ejercicio (sobre todo aquellos deportes que no implican competencia tales como correr, levantar pesas, hasta el cross-fit que tan de moda está). Al principio es pesado porque el cuerpo no está habituado y desearíamos estar tirados en la cama en vez de estar haciendo ejercicios. Pero conforme tu cuerpo se acostumbra, se convierte en un placer. Ya no es algo pesado, sino algo que ya no quieres dejar de hacer porque ya tienes el hábito muy interiorizado. Algo así ocurre con la lectura.

Pero ingresar a la lectura tampoco es algo tan sencillo porque no sólo implica empezar a leer, sino también con qué obras puedo introducirme al mundo de la lectura. Y como la lectura implica desarrollar ese “gran músculo” que tienes dentro de tu cabeza, es importante (así como tus primeros ejercicios en el gimnasio) comenzar con algo ligero.

Si intentas empezar con libros como Metafísica de Aristóteles o cualquiera de Heidegger naturalmente te vas a rendir a las dos páginas. Pero tampoco te recomiendo comenzar con libros que no te dejen nada: en los cuales incluyo, con sus excepciones, los libros de autoayuda como los de Paulo Coelho o Deepak Chopra y toda esa literatura barata que abunda en las secciones de esoterismo del Sanborns. Que una obra sea sencilla o ligera no significa que sea mala ni basura.

Una obra sencilla y muy fácil de entender, por poner un ejemplo, pero que tiene una gran dosis de sabiduría (hasta para los más doctos) es El Principito. Hay novelas que son también de lectura sencilla pero que a la vez son muy profundas como Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievsky u Orgullo y Prejuicio de Jane Austen. Los libros de Alejandro Dumas (como Los Tres Mosqueteros o El Conde de Montecristo) aunque son muy extensos, son tan amenos que difícilmente los vas a dejar a la mitad. También autores latinoamericanos como Julio Cortázar, José Emilio Pacheco o Carlos Fuentes te pueden ayudar mucho. Incluso, si te gusta mucho la fantasía, libros como los de Harry Potter o El Señor de Los Anillos podrían ser una buena opción. Me atrevería a recomendarte un libro del filósofo Bertrand Russell que se llama La Conquista de la Felicidad, es un libro muy fácil de leer y se podría decir que se puede clasificar dentro de la autoayuda; pero al tratarse de uno de los filósofos más prestigiosos del siglo XX, encontrarás montones de sabiduría. 

Aunque la mayoría de los libros que leo no son novelas, creo que este género te puede venir muy bien porque considero que las novelas, además de estimular la creatividad, son una gran puerta para que te introduzcas en otros géneros. Los buenos autores suelen recurrir a sabiduría filosófica, histórica, antropológica y hasta psicológica de tal forma que con mucha probabilidad te despertarán curiosidad para irte sumergiendo en otros géneros.

Como en todo hábito, hay que empezar por el principio. Sería muy demandante que te propongas a leer 20 o 30 libros al año, pero puedes empezar con seis libros. Es una cantidad muy razonable porque implica leer tan sólo un libro en dos meses. Al menos ya estarás triplicando el promedio de libros leídos por mexicano al año.

Naturalmente, dentro de estos seis libros no deberías de contar aquellos que tienes leer por obligación. Es decir, los libros de la escuela o los libros técnicos de la carrera o tu trabajo. Habiendo hecho esto, será mucho más fácil que el siguiente año subas la cantidad de libros. Por ejemplo, a diez. 

Es cierto que el tiempo no siempre sobra, pero ocurre algo chistoso. Cuando la gente deja de leer siente que tiene menos tiempo, porque gasta el tiempo libre en cosas que no le sirven y el tiempo se pasa más rápido. Pero vaya, todos tenemos algún espacio de tiempo libre. Si vas a leer de 6 a 10 libros al año, leer no te tomará más de 30 minutos al día, minutos que tal vez gastes viendo televisión o viendo videos sin sentido en las redes sociales. Incluso puedes leer en el transporte.  

He hablado con anterioridad de los beneficios que la lectura te puede dar. Pero resumiendo: la lectura estimulará tu creatividad, te dará un panorama de la vida mucho más amplio (y créeme, después de algunos años notarás la diferencia de forma abismal), tendrás mejor criterio, te ayudará a tomar mejores decisiones en tu vida, te volverás más culto, tus temas de conversación serán mucho más interesantes (porque vaya, ir a la fiesta para platicar de la fiesta anterior se vuelve tedioso), te volverá atractivo intelectualmente, te volverá un mejor profesional (incluso si los libros que lees no tienen relación directa con tu profesión) porque, además, los puestos de trabajo del futuro requerirán a personas creativas y con criterio propio. Básicamente, leer te cambiará la vida. 

Y de alguna manera tu hábito beneficiará a la sociedad. Generalmente, la gente más participativa, más involucrada en temas sociales, que exige cuentas al gobierno y que proponen mejoras en beneficio de su comunidad suelen ser personas que tienen el hábito de la lectura.

El hábito de la lectura está algo relegado en estos tiempos, pero eso es una razón de peso para que leas, porque además será una oportunidad para destacar (eso no significa que te debas convertir en un snob pretencioso). En una sociedad donde se premia la ignorancia, donde tan sólo se espera de ti que consumas y no cuestiones (por cierto, los CEO’s de las empresas más innovadoras son lectores voraces), convertirte en lector será un favor que le hagas a la sociedad. La sociedad está muy necesitada de mentes pensantes. 

La pregunta entonces es ¿por qué libro vas a empezar?

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