Los líderes que nos hacen falta

6 noviembre 2017

Los modelos de referencia son indispensables para renovar las estructuras sociales y promover el progreso de la sociedad. El problema es que cada vez están más ausentes.

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Algo que caracteriza a las sociedades del siglo XXI es la ausencia de modelos de referencia que inspiren. 

¿Qué hace un modelo de referencia? ¿Cuál es su función? No sólo se trata de alguien que “destaca”, un ídolo, un político importante o alguien “vistoso”. En realidad, los modelos de referencia juegan un papel muy importante dentro de las estructuras sociales, renovándolas y actualizándolas. 

Los modelos de referencia se enfrentan a lo desconocido, a lo caótico; asumen el costo (por eso es que en muchas ocasiones reciben muchas críticas o generan muchas resistencias en el proceso), para que después de haberse enfrentado al caos regresen con alguna conquista, una mejora, alguna innovación o alguna suerte de progreso. Aunque ciertamente, en algunos casos, pueden existir algunos modelos de referencia que pueden ser nocivos o pueden ser fabricados artificialmente por medio de la propaganda, aquí nos referiremos a los medios de referencia que valen la pena, aquellos que inspiran, a los que cumplen con una función positiva.

De entre las personas que admiras, te darás cuenta que ellas cumplen con aquello que acabo de mencionar, ya se trate de un líder político que admires, un deportista admirable, un escritor o un artista. Admiramos a los modelos de referencia porque de esa forma adoptamos aquello nuevo que ellos han traído de lo desconocido para insertarlo en la sociedad. Por medio de la admiración adoptamos dichos cambios y los asimilamos. Como admiramos a dicho modelo de referencia, le imitamos, adoptamos su conducta y los rasgos o su forma de pensar que lo han convertido en algo admirable, porque dichos rasgos fueron sus armas con las que batalló contra “lo desconocido” y salió victorioso. Ya sea un escritor, que con una pluma, se atrevió a escribir una novela que rompió esquemas; un empresario que lanzó al mercado una tecnología disruptiva o un economista que propuso una nueva teoría. Todos ellos, de alguna manera, arriesgaron algo para generar un cambio.

Cuando las estructuras sociales quedan completamente expuestas al caos, la sociedad degenera dado que, al ver sus estructuras comprometidas. los individuos que pertenecen a ella no tienen referencia alguna desde donde sostenerse. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el relativismo moral es excesivo y muchas veces se manifiesta por medio de severas crisis existenciales o un aumento de ansiedad dentro de la población.

Pero algo similar ocurre en el sentido opuesto, cuando una estructura social nunca se expone al caos, cuando se vuelve incapaz de cuestionarse y se prefiere mantener el estado de las cosas, se vuelve rígida y arcaica, con lo cual, al final también se terminará degenerando y corrompiendo.

En este sentido entendemos que es importante evitar que la estructura social no quede endeble pero que tampoco quede muy rígida. He ahí el papel importantísimo de los modelos de referencia. Al enfrentar el caos, obtienen sabiduría que terminará beneficiando a la sociedad a la que pertenecen incorporándola dentro de su estructura social, lo cual se logra por medio de la admiración y la imitación que los individuos de una sociedad determinada hacen del “héroe”. Los modelos de referencia no necesariamente tienen que ser contemporáneos. Cuando se admira a un líder histórico o a un pensador importante, se está incorporando, de alguna forma, su pensamiento dentro de la estructura social, lo cual le ayuda a renovarse e incluso a fortalecerse. 

En un mundo como el nuestro, donde los modelos de referencia son cada vez más escasos, y donde varios de ellos son banales o bien están envueltos en escándalos, deberíamos de preocuparnos. Cuestionamos nuestras estructuras sociales, pero somos incapaces de renovarlas. Tal vez ello explique la polarización política de nuestros tiempos: la izquierda, al radicalizarse, aspira a derribarlas y deconstruirlas porque las considera opresivas; en tanto que la derecha, al radicalizarse también, aspira a hacerlas cada vez más rígidas y absolutas. 

Cuando escuchamos que algún ídolo se vio envuelto en un escándalo sexual, cuando un líder político al cual decíamos admirar fue captado in fraganti en un acto de corrupción, perdemos una gran oportunidad de renovar las estructuras que sostienen a nuestra sociedad. El modelo de referencia se vuelve ilegítimo, y aquella novedad que había adoptado, queda, al menos de forma parcial, extirpada de las estructuras sociales. Se asume que si aquel modelo está corrompido, entonces aquella novedad que había aportado podría estar corrompida también.

¿Cómo hemos llegado al punto en que los modelos de referencia son cada vez más escasos, al punto de que cada vez es más común que hagamos juicios a priori, de sospechar y desconfiar de aquellos que son candidatos a ser modelos porque algunos otros ya nos han traicionado en el pasado? ¿Quienes son los líderes políticos de nuestro tiempo? ¿Quienes son los pensadores que nos inspiran? ¿En quienes se inspiran los jóvenes o las nuevas generaciones cuando ven que sus ídolos tenían dinero en paraísos fiscales o se vieron envueltos en un escándalo? 

En un mundo necesitado de modelos de referencia, estos parecen ausentes. Mientras tanto, los impostores buscan ocupar su lugar. 

Porque nos hemos fallado a nosotros mismos. 

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