El señor Duarte y el señor López

18 abril 2017

Las malas voces dicen que en 2016 López Obrador recibió dinero de Javier Duarte. Sus opositores, en especial los del PAN, ya se están aprovechando de eso.

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El señor Duarte y el señor López

Quienes quieren tumbar las aspiraciones de López Obrador parecen haber encontrado una forma: ligar a AMLO con Javier Duarte. El ahora detenido exgobernador de Veracruz representa actualmente el punto culmen de la corrupción y de todos esos antivalores de los cuales reprochamos a los políticos. 

Se dice que Javier Duarte le dio recursos económicos a MORENA para impulsar a Cuitláhuac García en Veracruz. Así, Duarte aspiraría a que Cuitláhuac dividiera el voto para que no ganara Miguel Ángel Yunes, su opositor y enemigo. Al candidato de MORENA no le fue nada mal, un tercer lugar a ocho puntos del puntero para un partido nuevo en un estado tan importante como Veracruz sabe a triunfo; pero de todos modos Yunes ganó, con lo cual el futuro de Duarte quedó comprometido.

Si se prueba que el partido de López Obrador recibió dinero de Duarte, el tabasqueño recibirá un golpe lo suficientemente duro como para comprometer sus aspiraciones presidenciales.

¿Eso sucedió? No hay pruebas contundentes de que haya sucedido. Pero a juzgar por el comportamiento de AMLO, no podemos descartar de ninguna forma esa teoría. Por ejemplo, López Obrador llegó a defender de una u otra forma a Javier Duarte al decir que Carlos Salinas estaba orquestando una campaña contra el entonces infame obeso Gobernador de Veracruz para favorecer a Yunes. En ese entonces, las críticas de López Obrador a Duarte apenas existieron y no tuvieron la contundencia de las que les dedica a otros actores políticos. Incluso López Obrador se anticipó a decir que sus “adversarios” tratarán de ligarlo con Duarte:

La efectividad de esta estrategia tendrá que ver con su veracidad (que sea cierto que MORENA recibió dinero de Javier Duarte) y con que presenten pruebas contundentes. 

Los opositores, quienes están muy preocupados por el ascenso de López Obrador y no saben como pararlo, podrían incluso aspirar a que Javier Duarte declare que le entregó dinero al partido de López Obrador. Pero esto no será suficiente porque a ojos de muchos la detención de Duarte pudo haber estado pactada (eso, o un muy grave error cometido de forma inexplicable, explica que su familia, la cual estaba siendo intensamente vigilada, fuera a visitarlo en Guatemala).

Los opositores tendrán que mostrar pruebas contundentes de que tales transacciones de dinero se llevaron a cabo. Recordemos que toda la clase política está desprestigiada, su palabra ya no vale mucho, y el único recurso es aquel que sobrepase cualquier subjetividad: las pruebas fehacientes del acto.

Si no muestran pruebas contundentes de dicha relación, les podría salir el tiro por la culata y terminar fortaleciendo aún más la candidatura de López Obrador. Los opositores deberán probar las transacciones y los documentos necesarios que avalen la acusación, pruebas que sean a prueba de cualquier inclinación política. Pero por otro lado, López Obrador tendría también que mantener una postura inteligente con respecto del tema: un capricho, una declaración polémica o imprudente podría fortalecer la acusación. 

Se ha empezado a tejer esta relación en torno a las elecciones en el Estado de México. Para diferenciarse de sus contrincantes, Josefina Vázquez Mota insiste en que tanto Alfredo del Mazo como el partido de Delfina Gómez Álvarez (osea, MORENA, o sea, López Obrador) se han beneficiado del gobierno de Javier Duarte. El argumento contra del Mazo es más contundente porque existen fotografías y videos donde se les ve juntos, y además porque Duarte tenía en el Estado de México una de las mansiones que adquirió con el dinero que robó en Veracruz. El que lo liga con AMLO es el que tiene que ver con las elecciones del año pasado.

Javier Duarte, como el ícono de los antivalores de la política que es, se ha convertido un recurso que tratarán de utilizar los políticos (aunque la honorabilidad de muchos de ellos no sea mucho más grande que la del propio Duarte) para influir en el electorado. Duarte es una de las razones por las que el PRI no ganará las elecciones del 2018, pero lo mismo podría ocurrir con López Obrador. Los panistas, por ser los principales beneficiarios, insistirán en la relación. Si encuentran pruebas, las mostrarán hasta asegurarse de haber acabado con la reputación del tabasqueño.

Como dije la otra vez, las elecciones del 2018 ya comenzaron, y se antojan muy sucias. 

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