Facebook, el ogro manipulador que no era tan ogro

Feb 17, 2017

Mucho se habla de cómo es que las redes sociales nos manipulan y nos utilizan. La verdad es que la realidad no es tan oscura como podrías imaginar.

Cuando se habla de redes sociales podemos observar dos posturas distintas. Los primeros las idealizan considerándolas casi una herramienta que fomentará la democracia mundial, harán una y otra vez referencias a la Primavera Árabe para señalarte cómo es que el Facebook y el Twitter pueden derrocar dictaduras.

Están por otro lado aquellos quienes ven en las redes sociales un inminente riesgo donde al individuo se le despojará de su privacidad para irlo progresivamente conduciéndolo a un estado parecido al brain in a vat, donde el individuo estará tan hiperconectado que todo aquello que percibe será falso -un escenario parecido al de la película Matrix-. 

La verdad es que ambas posturas están lejos de la realidad. La cruda realidad es que ni el Internet ha democratizado a la sociedad tal y como algunos ingenuos lo pensaban ni tampoco, hasta el momento, le ha despojado al individuo de su privacidad, al menos al grado en que algunos presumen, y en este artículo quiero hacer énfasis en este último argumento, el pesimista y conspiranoico.

Un claro ejemplo de esta visión tan oscura es este video -tiene subtítulos en inglés-:

https://www.youtube.com/watch?v=MURGHqQwwus

¿Cuál será la sensación que muchos reportarán después de verlo? Simple, Que Facebook, Google y los principales sitios de Internet son empresas maquiavélicas que utilizan al individuo, indefenso, para manipularlo y hacerlo adquirir productos y servicios ofertados por grandes trasnacionales con quien sabe que intenciones. Algunos hablarán incluso de que este es un inicio de un proceso de esclavización del ser humano.

El primer argumento es la pérdida de privacidad. ¿Ocurre? Sí, pero no al grado en que tú crees. 

De hecho la parte más riesgosa tiene que ver con la información que terceras personas pueden ver de ti al subir contenidos imprudentes -tú en una fiesta alcoholizado, o que alguien te exhiba en una conducta antisocial, como ocurre con los lords y las ladies- que lo que las empresas pueden hacer contigo.

Nada en la vida es gratis aunque lo parezca. La televisión abierta no es gratis porque quienes la financian son las empresas que ahí se anuncian, costo que incide en el precio del producto que tú pagas. El modelo de Facebook es algo parecido, tú usas Facebook «gratuitamente» pero las empresas que pagan por su publicidad son las que hacen rentable a la compañía. ¿A poco pensabas que Facebook invertiría millones de dólares en servidores y programadores sólo para que tú te la pases bomba en las redes y ellos no ganen nada?

El modelo de Facebook es este: Tu utilizas las redes sociales gratuitamente. Mientras tanto, con base en tu actividad en Facebook, la red social elabora un perfil de tal forma que los anunciantes que ofrezcan productos y servicios que puedan interesante, puedan ofrecértelos. 

En este proceso, ni Facebook ni Google exponen datos que puedan comprometer a tu persona. ¿Cómo?

Decía que Facebook elabora un perfil tuyo. De acuerdo a tu actividad, Facebook determina que tú te encuentras en el rango de edad de entre 20-25 años, estás en una relación, te gusta el rock y estudias en la universidad. Entonces, si una empresa quiere ofrecer sus productos a un segmento de mercado que tiene características similares a ti, te mostrará sus anuncios en tu muro. Algo similar pasa con Google, Instagram, Foursquare y demás redes sociales. 

Pero ni Facebook ni Google ni nadie le dice a las empresas quién eres tú. El perfil que Facebook crea de ti se utiliza de forma anónima. Las redes sociales no comprometen tu integridad y privacidad en tanto tu información sirve y sólo sirve para que las empresas que buscan perfiles similares al tuyo te muestren sus productos o servicios. 

El video que mostré ahí habla de que «las malvadas empresas atacarán a los pobres individuos que son más vulnerables». La verdad es que quienes hemos estado dentro del mundo de la mercadotecnia, sabemos que lo que hace Facebook, por más sofisticado que sea, no es algo tan nuevo y es una práctica que en realidad es añeja. Desde hace años, décadas, las empresas han tratado de segmentar mercados de tal forma que lleguen los productos a quienes tienen más posibilidades de comprar. Si una empresa anuncia sus productos en un partido de futbol o en un concierto es porque quienes asisten a esos eventos tienen más posibilidades de comprar un producto que quienes asisten a otro tipo de espectáculos.

¿Este tipo de medios conlleva riesgos? Sí, pero no son mayores siquiera que la publicidad tradicional, de hecho puede ser un poco más complicado sugestionar al usuario ante todo el «ruido» que hay en las redes e Internet. Una empresa o entidad política puede manipular al receptor de la misma forma en que siempre lo han hecho por medio de la publicidad tradicional. Cierto que en las campañas políticas se esparce mucha información falsa para confundir al usuario, pero eso ya se hacía por parte de los medios tradicionales al comprar plumas o noticieros. 

Ese video asume que al individuo se le puede manipular mucho más fácil de lo que en realidad se puede hacer. Muestra al individuo como una víctima vulnerable que no tiene la capacidad intelectual de defenderse de la publicidad. En realidad, la capacidad que tiene el usuario de defenderse es exactamente la misma que en cualquier otro medio de publicidad. Ciertamente sí puede incidir en los usuarios y obtener un resultado de acuerdo al interés de quien se anuncia, pero no es algo nuevo o diferente a lo que ya conocemos. 

El video también habla de empresas maquiavélicas que manipulan. La realidad es que para «manipular cerebros» es decir, para usar estas plataformas tan sólo necesitas abrir una cuenta -en Facebook basta con tener una Fan Page- y un presupuesto que pueden ser incluso 100 pesos. La «estrategia perversa» ahí está a los ojos de muchos,  no es algo que esté oculto. Ahí puedes ver como funciona y como crear segmentos para dirigir la publicidad. 

Incluso puedes usar su plataforma de publicidad para avisarles a todos de cómo Facebook nos quiere esclavizar.

Y al final diremos que la publicidad per sé no es mala, lo que es «malo» es el mal uso de ésta. Esta herramienta vista como una estrategia maquiavélica también es muy útil en muchos casos, no sólo cuando una empresa te muestra algún producto, servicio o información que en realidad sí necesitas. Sino que también es una herramienta para que por ejemplo, organizaciones civiles anuncien sus causas, o para que universidades o empresas anuncien oportunidades de desarrollo profesional o portales web que tengan el fin de propagar conocimiento puedan darse a conocer.

No sé si en un futuro los avances tecnológicos puedan poner el riesgo la libertad e integridad del ser humano, eso es algo que siempre debe analizarse. Pero al menos en el caso de Internet y las empresas que hacen «negocio» con los perfiles de los usuarios, el riesgo, de momento, no parece ser tan grande como parece.

Más allá de conspiraciones cartesianas, si quieres preservar tu privacidad, no publiques cosas de tu persona en las redes que puedan comprometer tu integridad, como aquellas fotos después de diez tequilas -cosa, que además, te agradeceremos-.