Los 475 de Guadalajara, que tiene el alma de provinciana

15 febrero 2017

La ciudad más mexicana de México cumplió 475 años. No hay que olvidar su legado, pero tampoco su apuesta al futuro. ¡Muchas felicidades Guadalajara!

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Los 475 de Guadalajara, que tiene el alma de provinciana

La identidad propia y los valores son indispensables para lograr una cohesión dentro de una sociedad dada. Guadalajara no sólo los tiene para ella, sino para el país entero. México no se podría entender sin la Perla Tapatía. Las tradiciones, la historia, la cultura y gastronomía de esta ciudad moldean de cierta forma la esencia de México, Guadalajara hace a México más mexicano.

Yo tengo toda mi vida viviendo en esta ciudad llamada Guadalajara que ha cumplido 475 años y por eso puedo decir que es parte de mí. No es una ciudad perfecta, como todas las ciudades grandes de México tiene varios problemas: la inseguridad es un tema pendiente, la mala planeación urbana, la contaminación o que en una ciudad tan grande e importantes no existan museos dignos para el tamaño e importancia de ciudad.

Pero con todas sus imperfecciones, Guadalajara es una ciudad de la cual nos podemos sentir orgullosos no sólo como tapatíos sino como mexicanos. Mi ciudad es una muy curiosa porque hay varias realidades que parecen contradictorias pero que se las han arreglado para coexistir y que parcialmente podrían explicarse por un cambio generacional. Por ejemplo, la sociedad tapatía sigue siendo en cierta medida conservadora, pero a la vez es muy conocida por la cultura gay a través no sólo de los colectivos sino de los antros y espacios destinados a las personas con preferencia del mismo sexo.

Todos los que vivimos en Guadalajara decimos que es un “ranchote” porque resulta que a pesar del tamaño nuestra ciudad (la N° 81 del mundo y la octava más grande de América Latina) todos nos conocemos. Nos sorprendemos cuando resulta que la persona que acabamos de conocer es amigo de nuestros amigos o parientes. Pero a pesar de eso podría decir que Guadalajara tiene una sociedad muy diversa con muchas realidades que conviven dentro de nuestro territorio: desde la señora que asiste religiosamente a misa, el joven entrepreneur motivado por una ciudad que ha tomado la bandera de la sociedad del conocimiento y la innovación -condición que le mereció la visita de Elon Musk-, aquellas personas -mayormente jóvenes- con ideas mucho más liberales que las de sus padres, o los activistas sociales. 

Hacker Garage MIT

Fuente: MIT Enterprise Forum

A pesar de sus muchos problemas, Guadalajara ha visto la irrupción de una sociedad civil organizada que está dispuesta a organizarse colectivamente para tratar de incidir en el quehacer público y ocupar “esos lugares” que el gobierno deja vacíos. A pesar de nuestra fama de ser una sociedad pasiva -apatíos, nos dicen algunos-, la realidad es que la participación ciudadana ha venido in crescendo, y eso se nota incluso dentro de la clase política tapatía que si bien no tiene buena fama -algo merecido- sí están más sujetos a los checks and balances que en la mayoría de las entidades de nuestro país. También tiene una prensa relativamente nutrida y plumas que analizan y critican todo lo que sucede en nuestra entidad. A diferencia de muchas entidades, existe la libertad de expresión suficiente para que los opinólogos puedan expresar sus puntos de vista. 

Esta presión ciudadana ha obligado a los gobiernos a rendir cuentas y a intentar -aunque sea de dientes para afuera- tener una mejor comunicación con los gobernados. Así lo hace el Gobernador emanado del PRI con la Glosa Ciudadana y de igual forma los presidentes locales como Enrique Alfaro, y sin olvidar que desde el activismo ciudadano han surgido políticos que no entienden de “viejas formas” como Pedro Kumamoto. Guadalajara no podría tener darse el lujo de tener a un déspota como Javier Duarte. De hecho, en Jalisco los políticos ya no tienen fuero. Por todo esto me atrevería a afirmar que Guadalajara es una de las ciudades más democráticas de nuestro país, a pesar de que la clase política tapatía nos siga quedando mucho a deber.

Pero cuando hablamos de Guadalajara también hay que hablar de una cultura de la innovación que ha crecido paulatinamente. Promovida por la iniciativa privada desde la llegada de transnacionales como HP e IBM hace algunas décadas, fomentada también por el gobierno a través de políticas públicas y festivales como Epicentro o el simple hecho de hospedar Campus Party, pero sobre todo, por los jóvenes que crean proyectos, que van a Hacker Garage a los diversos eventos, hacen networking y comparten conocimiento. 

Esta modernidad, de una ciudad que quiere trascender como tal, no se desliga de su pasado. Por el contrario, el pasado y el futuro, la tradición y la innovación convergen para hacer más fuerte a esta ciudad. 

Aquél entrepreneur o “innovador social” sigue yendo con sus amigos a los bares del centro para disfrutar un buen tequila y cantar con el mariachi. También muchos de ellos se ponen el fin de semana la camiseta de las Chivas o el Atlas y organizan una ida con sus amigos a Tequila. Muchos viajan a Europa o a otros países y regresan con la necedad de implementar todo el desarrollo visto allá -cosa que en algunos casos se ha transformado en políticas públicas, con resultados mixtos-, pero sin dejar a un lado a aquello que le da esencia a nuestra ciudad, por el contrario, estar afuera le ayuda al tapatío a valorar más toda esa riqueza cultural de nuestra ciudad.

Foto: MEXSPORT/Javier Martinez

Sin embargo no hay que negar todo aquello que se puede mejorar, como por ejemplo el transporte público y dejar de apostar al carro como principal medio de transporte, más cuando nuestras vialidades ya no pueden soportar una mayor carga vehicular. La mala planeación urbana -aunque parece que ya se empieza a hacer algo al respecto-. La inseguridad, como decía, es un asunto pendiente. Al igual que en todo el país, la ciudad necesita un Estado de derecho más sólido y unas instituciones que funcionen mejor. Si bien ha habido presión ciudadana en este sentido, queda muchísimo por hacer. 

Como dice el articulista Diego Petersen, Guadalajara es una todavía joven que está empezando a madurar. A pesar de todos los defectos, Guadalajara tiene todo el potencial para ser una gran ciudad, tiene un bagaje cultural muy rico y está acertando al apuntalarse como la ciudad de la innovación y las TIC de México, y que tiene una participación ciudadana que ciertamente no suficiente todavía pero sí cada vez más grande. 

Guadalajara es una ciudad con un gran pasado pero también con un gran futuro. 

¡Feliz cumpleaños!

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