2016, ese año que tanto odias, pero que nunca olvidarás

12 diciembre 2016

Odias el 2016, lo mencionas a cada rato en las redes. Pero la verdad es que en este año realmente comenzó el siglo XXI, y no sabemos qué es lo que viene.

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2016, ese año que tú tanto odias, pero nunca olvidarás

El año que marca el inicio de un siglo no es necesariamente el primero. El año 2000 es más propio del siglo XX que del siglo XXI. Posiblemente pueda decir lo mismo de los años que le sucedieron. Es cierto que el 2001 marcó en algunos aspectos un antes y después con los atentados en Nueva York, pero todo seguía siendo muy siglo XX. Ese evento era tan solo un aviso de lo que se venía. 

De igual forma podríamos decir que el inicio del siglo XX no fue en 1900 sino que comenzó con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914. A ésta le antecedió -por lo menos en Europa- la Belle Époque, que todavía era muy siglo XIX, y que terminó terminó con el asesinato de Franz Ferninand que desató el conflicto bélico que junto con la Segunda Guerra Mundial trajo millones de muertes y, como efecto colateral, una mejor redistribución de la riqueza y más derechos para la mujer.

Muy posiblemente 2016 marque el inicio del siglo XX. No porque estemos a días del inicio de una guerra, sino porque la configuración del orden mundial, heredada del siglo XX con Estados Unidos como única potencia hegemónica, se está empezando a resquebrajar para comenzar otro orden que todavía desconocemos. 

¡Caray! Si la Rusia de Putin intervino en las elecciones de Estados Unidos. Eso dice pero mucho.

No sólo es el ascenso del populismo en Estados Unidos y Europa, sino el adiós de aquellas figuras que fueron muy representantes del siglo XX como Fidel Castro. Incluso dentro de la cultura pop y la música tuvimos muchas despedidas, esa tan representativa del siglo XX y que parece, en sus peculiares formas, tendrá la capacidad de adaptarse a los tiempos venideros. Vaya que si se acerca el fin del mundo yo quiero al menos tener acceso a mi Spotify. 

Este año le dijimos adiós a muchas cosas que habían estado con nosotros durante mucho tiempo y habían sido parte de nuestra vida.

Naturalmente este quiebre es el producto de varios procesos que tienen años o incluso décadas gestándose, pero que aparentemente encontraron en este año el momento justo para irrumpir en la escena. Todos maldicen el 2016 y se entiende. Nos han sacado un poco de nuestra zona de confort, lo cual no es necesariamente bueno. Quienes creían en la democracia como la culminación de la evolución de nuestra especie se dieron cuenta que tendrán que hacer un esfuerzo extra para no perderla.

Procesos como el individuo que se ha acostumbrado tanto a los modelos democráticos que los desdeña de más. El Internet que como herramienta ha modificado demasiado dinámicas, formas de comunicación, relaciones interpersonales, que ha rebasado a la estructura de las instituciones que habíamos creado. Se suma la paradoja de la coexistencia de la reducción de la pobreza extrema con el ensanchamiento de las clases medias de los países desarrollados. Procesos que pensamos eran meramente económicos se han convertido en manifestaciones políticas, que a su vez, pueden por sí mismas modificar los procesos económicos que les dieron origen. 

Podríamos pensar que ante la gran cantidad de conocimiento que hemos generado podemos anticipar de forma más atinada qué es lo que va a pasar en los siguientes años o décadas. Posiblemente la realidad sea inversa, porque nunca en la historia el humano se ha encontrado en el contexto en el que ahora se encuentra, y no tenemos antecedentes claros, tan sólo algunas vagas referencias. ¿Cómo resolverá el ser humano los conflictos que posiblemente están por venir dentro de un mundo tan globalizado, hiperconectado, y tan tecnológicamente avanzado? La respuesta es que no lo sabemos, y es demasiado difícil predecir qué pasará. Todos los especialistas, los PhD y estudiosos de la materia, tendrán que trabajar sobre la marcha. 

A nadie le gusta tener incertidumbre, pero es lo que hay por el momento.

Lo del ascenso del populismo era algo que algunos estudiosos ya preveían desde hace unos años o incluso décadas, pero muy poco se ha escrito sobre lo que pasará después, y posiblemente eso poco que se escribió termine estando errado. También es difícil predecir como incidirán los avances tecnológicos en la sociedad. Hace 10 años no nos imaginábamos el papel que Internet llegaría a tener en la forma en que el mundo está organizando o está tratando de organizarse. Posiblemente no tengamos la suficiente sabiduría para saber que pasará con los avances que vienen, la automatización -que está eliminando muchos empleos, pero está creando otros-, el Internet de las cosas, o los alcances que tendrá el big data. ¿Qué cambios generará tanto en la economía como en la política?

Posiblemente este 2016 sea recordado como el antes y el después, el año que dio la bienvenida al Siglo XXI tal y como es. Tal vez por eso lo odies tanto porque te quitó a tus héroes musicales y te trajo un futuro sombrío el cual desconoces.

No, no sabemos como será el mundo en unas décadas, pero al camino a ese mundo futuro ya ha comenzado. 

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