Juan Gabriel. No te tiene que gustar para darte cuenta que fue un grande

28 agosto 2016

A pesar de que nunca disfruté la música de Juanga, no puedo dejar de reconocer el talento de esta figura que merecidamente se convirtió en ícono de México.

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A mí nunca me gustó la música de Juan Gabriel.

Recuerdo cuando mi abuelita escuchaba al Divo de Juárez mientras iba con ella en su coche, tenía pocos años de edad, y recuerdo que ahí conocí la canción de “Querida”. Me sentía mareado, porque yo me mareo fácil cuando voy en un coche, excepto cuando manejo. Y no sé si esa asociación entre “mareos y Juan Gabriel” tuvo algo que ver, pero nunca disfruté las canciones del recién fallecido.

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Siento algo, no sé si envidia, de aquellos que se despiden de Juan Gabriel con un dejo de nostalgia. Se acuerdan de todas las canciones, recuerdan los mejores momentos que vivieron con su música al lado, pedas, entregas de anillos, fiestas, bodas. Yo no “viví a Juan Gabriel”, conozco Querida, el Noa Noa, y otras canciones de oído pero cuyo nombre no recuerdo.

Pero si a mí me preguntan si Juan Gabriel fue un músico talentoso y un icono de la sociedad contemporánea de México, yo respondo que sí. ¿Por qué?

Que no me guste algo no implica que sea malo. El gusto por alguna obra en cierta medida tiene que ver con la objetividad, un producto malo gustará a pocas personas. Pero en cierta medida también tiene que ver con la subjetividad, puede no gustarme alguna obra que yo reconozco como valiosa. Eso es lo que me sucede con Juan Gabriel.

Puedo percibir el talento de esta “institución nacional” como lo llamó Carlos Monsivais. Por ejemplo, puedo percibir que tanto las letras como su música salen de su corazón y de sus emociones. Para entender su pasión por la música, habría que recordar que Juan Gabriel escribió 1800 canciones durante toda su carrera. Para entender la dimensión de esto, partiendo que su carrera comenzó en 1971 y contando los días transcurridos, Juan Gabriel escribió 1 canción cada 9 días.

Juan Gabriel nunca fue una persona rebuscada y pretenciosa como muchos otros artistas (cof cof, Arjona, cof cof). El de Juárez siempre fue una persona muy honesta con su música y eso fue lo que encantó a muchas personas. La calidad de sus obras también respalda la institución que es este artista. Reconozco, a pesar de estar imposibilitado de disfrutar por mis gustos subjetivos, que el producto final consistente en sus canciones, sus conciertos y como se plantaba en el escenario, siempre fue bastante bueno y siempre mantuvo estándares muy altos. Basta ver cualquier video en Youtube para ver la conexión con su público.

Y no, no tiene que haberme agradado su música para reconocerlo.

Es, imaginemos, como si yo le pusiera a una fan de Justin Bieber una pieza de Steve Vai, uno de los guitarristas de rock más virtuosos de los últimos tiempos. Si le pregunto a esta fan si considera a Steve Vai un músico virtuoso va a responder que sí inmediatamente, pero va a parar el video a los 20 segundos porque no le gusta la música que está escuchando.

Cuando hablo de Juan Gabriel, no estoy hablando de un músico virtuoso en este sentido, ni un Paganini mexicano ni mucho menos; sino de uno que hacía muy bien su trabajo, que estaba respaldado de buenos músicos que le ayudaban a convertir su inspiración en algo tangible. Su música era una populachera, pero bien hecha. No me tiene que gustar su música para darme cuenta de ello.

Esa combinación de honestidad artística con su personalidad y su talento hicieron que esta figura tenga merecidamente un lugar en los anales de la historia mexicana contemporánea. El legado cultural es innegable, no tiene que gustarte su música para poder reconocerlo, pero puedes ver el efecto que tuvo su música en muchas personas. Juan Gabriel estuvo en los momentos importantes de la vida de muchos, y si lo estuvo, es porque le abrieron las puertas, y si le abrieron las puertas fue porque tuvo el talento para que le dieran una oportunidad. Y se la dieron, aún cuando su evidente homosexualidad podía ser un obstáculo en un país que hace dos décadas tenía muy poca apertura a las personas con distinta preferencia sexual. El de Juan Gabriel es un gran logro, sería irresponsable e ingrato no reconocerlo. Juan Gabriel rompió todas las barreras habidas y por haber.

Con la muerte de Juan Gabriel se fue un pedazo de nuestro México, pero se fue no sin antes dejarnos todo un legado cultural. No se puede hablar de nuestra cultura contemporánea sin hablar de Alberto Aguilera (su verdadero nombre).

Que en paz descanse.

Y para recordar quien fue, basta ver el concierto un día antes de su muerte.

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