El mesías Trumpical

2 Agosto 2016

Muchos temen que Donald Trump y AMLO gobiernen al mismo tiempo. La realidad es que si Trump gana, las posibilidades de que AMLO también lo haga aumentarían.

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El mesías Trumpical

Revista Alto Nivel

Seguramente lo has pensado, sobre todo si López Obrador no te simpatiza en lo absoluto.

Seguramente te has imaginado al “Peje” al frente de nuestro país, mientras Donald Trump gobierna el país del norte. A pesar de que en el papel tienen posturas políticas muy distintas, encuentras muchas similitudes y te reprimes por esa contradicción. Pero no lo es, en política, los extremos tienden a parecerse por más se odien en el discurso. Es como aquellos dos compañeros de tu salón que siempre se odiaban a muerte, pero se te hacían muy parecidos. Es como aquel dicho de “lo que te choca, te checa”.

Este juego y aparente contradicción será la regla si ambos candidatos llegan al poder. El primero, aunque con menos vehemencia que sus pares sudamericanos, no simpatiza con la apertura comercial con países como Estados Unidos y ve con mucho escepticismo el Tratado de Libre Comercio. Para sus seguidores es una gran tragedia… así como lo es para Donald Trump. Para un sector de la izquierda mexicana, Estados Unidos y su “imperialismo” es el culpable de todos los males. Para Trump y los suyos, México es el culpable de todos los del país del norte. AMLO y Trump se presentan como víctimas de una misma cosa y señalan como victimario al otro país.

También hay que tomar en cuenta. Los dos son outsiders de la política (lo cual no es necesariamente malo, pero sí en sendos casos), son antisistema y hasta hablan de un posible fraude electoral.

Imaginar a un México con una economía más cerrada con un López Obrador al frente del poder, mientras que nuestro vecino hace lo mismo con Trump en la Casa Blanca, sería algo esquizofrénico, pero es algo que puede ocurrir.

Llegara o no López Obrador al poder, si Donald Trump arribara a la Casa Blanca y se esforzara por cumplir sus promesas de campaña, tales como construir un muro que nosotros pagaríamos, o una mayor intervención en la economía para que “regresen los trabajos a Estados Unidos”, nuestro país tendría que pensar en alternativas. A sabiendas de que ya tenemos tratados comerciales con medio mundo (y firmar más no terminaría por reemplazar el vacío que significaría una relación comercial deteriorada con Estados Unidos), una opción podría ser fortalecer el mercado interno, trabajar desde adentro mientras consolidamos nuestros acuerdos comerciales con otros países.

AMLO y Donald Trump

¿Pero qué ocurriría si fuera López Obrador el que estuviera al frente del país? Antes hay que explicar algo muy importante:

Esa combinación que tantos temen podría ser posible. No sólo porque ambos son candidatos competitivos, sino porque el ascenso de Donald Trump, podría a su vez, favorecer considerablemente el ascenso de López Obrador. Explicaré por qué.

La respuesta mexicana ante un político “políticamente incorrecto”, podría ser otro “políticamente incorrecto”.

Donald Trump básicamente nos declaró la guerra, nos señaló como el culpable de todos los problemas que su país tiene, que exportamos violadores y secuestradores a su nación al tiempo que nos quedamos con sus empleos. No sólo se trata de lo que México puede perder con su llegada en materia económica, social y de migración; se trata también de orgullo y nacionalismo. Un golpe así calaría hondo en nuestro patriotismo. Y para muestra clara está el hecho de que la herida de los territorios perdidos hace dos siglos sigue muy abierta.

Y si Donald Trump despierta pasiones por ser “políticamente incorrecto”, el remedio para muchos mexicanos será, una respuesta similar, otro “políticamente incorrecto” que le haga frente al “tirano gringo”. Y a quien le queda mejor ese papel es a López Obrador.

Trato de imaginarme a Margarita Zavala, a Miguel Angel Mancera o a Aurelio Nuño tratando de criticar a Trump con toda esa parsimonia característica de la clase política tradicional. Me los imagino diciendo que van a “negociar con Estados Unidos para salvaguardar nuestros intereses”.

Este gobierno sí cumple. Gracias a nuestras sólidas instituciones y a la debida intervención de la Secretaría de Relaciones Exteriores, he logrado la condonación del 25% de la inversión del muro que nos tocará pagar a los mexicanos – Margarita Zavala, Presidenta de México.  

No, no va a funcionar.

El ciudadano mexicano se sentirá herido en el orgullo, va a querer que lo defiendan como a un perro. No importa si en la práctica no se puede hacer mucho porque Estados Unidos es una nación mucho más poderosa o si lo más conveniente es efectivamente algún tipo de negociación.

Niños héroes bandera

Rafael Dorantes / Flickr

Un discurso incendiario como los de López Obrador vendrá como anillo al dedo. Un López Obrador que se le ponga de frente como lo hace con la mafia del poder.

Y créanme que con el orgullo herido, varios que jamás hubieran votado por López Obrador en otras circunstancias, podrían estar dispuestos a hacerlo. Ya no se trata de propuestas económicas o que es lo que funciona, ¡se trata de nuestro pinche país carajo!

Y así como un demagogo puede jugar con los hilos del sentimiento nacionalista como lo hicieron Boris Johnson y Nigel Farage con el #Brexit, o como lo hace el propio Donald Trump en Estados Unidos, López Obrador podría hacerlo sin ningún problema en México. Con Trump al frente, el nacionalismo podría desplazar a la corrupción o a los temas económicos como tema principal dentro de la campaña electoral, y ahí quien gana es López Obrador.

Ante un muro que hay que pagar, el mexicano no querrá escuchar sobre negociaciones, sino sobre justicia.

Para terminar, contestemos la pregunta que lancé antes. ¿Qué ocurriría si ambos llegaran al poder? En realidad es algo más difícil de saber de lo que parece, pero por principio, podríamos olvidarnos del TLC (a menos de que las cámaras legislativas de uno o ambos países lo impidan). Tal vez López Obrador ya no tendría tiempo de hacer sus típicos referendums (el #Mexit) para hacer como que le pregunta a la gente porque Trump posiblemente ya habría tronado el TLC desde antes. Segundo. Habría que imaginarnos la relación de ambos países con dos presidentes impulsivos que no presumen de una gran inteligencia emocional, que no entienden mucho de diplomacia y sí de confrontaciones. López Obrador podría terminar acentuando las consecuencias que la llegada de Donald Trump pudiera generar en nuestro país, como la crisis económica que vendría en consecuencia.

Pero lo que es seguro, es que un escenario así no es el más deseable.

Y menos porque también hay que considerar las implicaciones internacionales y geopolíticas que puedan tener el ascenso de Donald Trump y cómo éstas pueden impactar a nuestro país.

El ascenso de Trump es algo indeseable tanto para Estados Unidos, nuestro país, e incluso para la estabilidad en Occidente que comienza a ser tentada por demagogos de izquierda o derecha. Pero de igual forma no creo ver en López Obrador al mandatario que México necesita para hacer frente a esas calamidades.

Los únicos que ganarán algo, eso sí, son los politólogos. En un escenario tan esquizofrénico, aprenderán más que en una universidad de la Ivy League.

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