Lo que el futbol dice de la cultura de un país

8 Julio 2016

El futbol no sólo es un deporte, es la simulación de una batalla dentro de una cancha. Y así como en la guerra, la cultura queda impresa en el juego.

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Lo que el futbol dice de la cultura de un país

Patrice CALATAYU

Islandia perdía con Francia 4 a 0 en el primer tiempo. La selección nacional de ese pequeño país de poco más de 300,000 habitantes (la mitad del Estado de Colima) venía de eliminar a Inglaterra. El sueño de Islandia se esfumaba, técnicamente eran muy inferiores a los franceses y parecía que se llevarían una goleada histórica. Al final el partido terminó 5-2. Los islandeses entregaron todo en la cancha, y lo que pudo haber sido una goleada de proporciones históricas, terminó siendo una desventaja de 3 goles.

Islandia no podía aspirar a mucho más, porque un país de 300,000 habitantes cuyo deporte principal no es el futbol, no puede aspirar a tener el talento de países que albergan a millones de personas en su territorio.

Islandia es un país ganador, están acostumbrados a ganar porque su autoestima colectiva es alta. Y si se pueden dar el lujo de ser goleados por Francia es por su escasez de recursos, no de mentalidad. Islandia es uno de los países más desarrollados del mundo de la misma forma que su calidad de vida es una de las más envidiables.

Viendo la Eurocopa, me vino a la mente cómo es que hasta en el futbol se imprime la cultura de un país. Basta ver la forma de juego de los equipos, su reacción ante la adversidad, y la forma de festejar los goles.

Por ejemplo: el pueblo alemán, debido a las constantes y largas guerras que vivieron en siglos pasados (desde Prusia), tuvo que crear una burocracia muy disciplinada y efectiva; lo cual creó un país muy disciplinado y metódico. Ese espíritu se refleja en el equipo de futbol, que a pesar de perder 2 a 0 con Francia (y a pesar de dominar el partido), siempre respetaron su método, su forma de hacer las cosas, nunca se desesperaron y fueron fríos hasta el final. La cultura alemana es una de esas que nunca se descompone, ni cuando le toca perder.

Italia, por su parte, muestra su esencia latina al festejar con efervescencia cada gol que anota. A pesar de ser disciplinados en la cancha (aunque no tanto como los alemanes), son muy expresivos y muy ruidosos. Los brasileños (exceptuando su selección actual, la cual es un fiasco), son muy alegres, y ellos no se preocupan tanto por la disciplina, sino por el jogo bonito. A Brasil también le ayuda la gran cantidad de habitantes, el físico, y el hecho de que acostumbran a jugar en la playa (gracias a la arena, adquieren mayor destreza para los regates).

Y los mexicanos, pues…

… perdieron 7 a 0 con Chile.

Nuestra cultura es un lastre cuando de futbol se habla. Por ejemplo, los mexicanos son muy alegres, muy entregados y muy luchones (al igual que su afición), se le ponen al tú por tú a los grandes para después acordarse de la falta de autoestima y boicotearse. La selección mexicana se le puede plantar en la cancha a Alemania, Holanda o Argentina y ponerlos en aprietos en un rato, pero en algún momento dado, los grandes siempre mostrarán su superioridad.

No es difícil tejer la relación del comportamiento de los jugadores dentro de la cancha con la cultura de nuestro país.

También los cánticos hablan mucho de la cultura de los países. La gran mayoría de los países europeos tienen un gran historial bélico. Eso explica en gran medida los cánticos de los aficionados, la forma de agruparse, los símbolos propios de los aficionados.

Los cánticos de los ingleses o los alemanes suelen ser muy imponentes, El famoso “uh” vikingo islandeses,  que se popularizó en la Eurocopa y que en realidad tiene su origen en Escocia, es muestra de esa cultura europea que fue forjada por medio de las guerras. Recordemos que de alguna forma, un partido de fútbol es una simulación de un combate bélico dentro de una cancha.

En cambio, los cánticos latinoamericanos, como los argentinos (muy adoptados en México), aunque muy estridentes, no tienen su origen en esa cultura bélica tan propia de los europeos. Por ejemplo, en un combate bélico del siglo XIX sería mucho más fácil imaginar un grito vikingo o un cántico inglés que el “cómo no te voy a querer…” de los argentinos, el “chiquitibúm o el “eeeeh puto” de los mexicanos.

Los países cuyos aficionados entonan porras y cánticos de carácter bélico, son en general más fuertes y democráticos que quienes no lo hacen. Esto es porque los países europeos tuvieron que crear una burocracia sólida y disciplinada que pudiera sostener y financiar a su nación en medio de una guerra. Un gobierno así era necesario para poder recaudar impuestos y para forjar soldados más disciplinados.

Cuando estos países transitaron a la democracia, mantuvieron un gobierno e instituciones sólidas, lo cual no sólo contribuyó a fortalecer a la democracia recién adquirida, sino a su nación como tal.

En cambio, los países más “alegres” como México, Argentina o incluso Italia, nunca lograron crear una burocracia firme y sólida porque no se vieron en la necesidad de hacerlo en el transcurso de su historia. Ni México ni Argentina combatieron tanto como los alemanes, los ingleses o los franceses, y transitaron a la democracia con instituciones débiles, lo cual fomentó más bien una red clientelar entre gobierno y ciudadanos que no ha permitido a dichas naciones consolidar su democracia, ni desarrollarse como quisieran.

Vaya que el futbol sirve para entender a los países, una selección nacional no sólo está representando una bandera o unos colores, sino toda una cultura e idiosincrasia propia de un país.

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