#ImpuestoalaherenciaYa, ¿Qué tan conveniente es para combatir la desigualdad?

14 mayo 2016

La iniciativa #ImpuestoalaherenciaYa suena interesante para un país con una desigualdad inexplicable. Pero también tiene sus lagunas y deficiencias, que no tienen que ver con la "envidia" y sí con un problema estructural que ha propiciado la desigualdad en nuestro país.

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Ayer me topé en el sitio de Animal Político con una iniciativa llamada . Lo primero que me vino a la mante fue el libro de El Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty; esta obra tan aplaudida y criticada a la vez pero que puso el tema de la desigualdad en la mesa, y donde propone un impuesto a la herencia para evitar que el problema siga creciendo.

#ImpuestoalaherenciaYa, ¿Qué tan conveniente es para combatir la desigualdad?

Yo no soy muy fan de castigar al capital con impuestos, más cuando estos desincentivan la inversión. Pero cuando leí esta iniciativa, confieso que me hizo algo de sentido, al menos en un principio.

Tiene más sentido que cobrarle más ISR a las empresas porque esto último incide de forma negativa a su productividad afectando sus recursos; y una herencia es, una herencia. Además, por el contrario, si se gravaran las herencias habría más incentivos para poner ese dinero a trabajar y a invertir. No sólo eso, también incentivaría a los millonarios a usar parte de sus recursos en actividades filantrópicas.

La idea de esta propuesta es gravar hasta con un 20% a aquellos que tengan un herencia mayor a quienes posean más de un millón de dólares. Este tipo de impuesto se aplica en muchos países tales como Japón (con una tasa hasta del 55%), Corea del Sur (hasta el 50%), Estados Unidos (hasta el 40%) y Chile (hasta el 25%), entre algunos otros.

Algunos dirán que este tipo de medidas son un atentado a los ricos quienes han trabajado con base en su esfuerzo (amén que algunos de los países que ponen como ejemplo diariamente tienen este tipo de impuesto), que se trata de envidia. Pero la verdad debe decirse, y es que México no es un mercado dinámico, libre y competitivo.

De hecho, la mayoría de los millonarios acumularon sus recursos gracias a compadrazgos y contactos con el gobierno. No, no obtuve esa información por medio de una una fuente como Proceso o La Jornada. La revista The Economist, en su medición anual, coloca a México como el sexto lugar mundial de millonarios hechos gracias al capitalismo de amigos “crony capitalism“. Y básicamente el 80% de los billonarios de México, según esa fuente, han amasado sus fortunas de esa forma:

Capitalismo de amigos

Generalmente, este tipo de acaudalados son más proclives a procrear hijos quienes tienen un modo de vida irresponsable y prepotente. Quienes tienen privilegios y echan mano de ellos para obtener riquezas suelen ser más arrogantes que los empresarios que amasaron su fortuna empezando desde abajo. Son esos mismos que se brincan las leyes, y tienen influencias para no ser castigados cuando cometen un delito.

Y gran parte de nuestras élites son así. Porque en México todavía no tenemos un mercado libre y competitivo donde las fortunas se hagan con base en la innovación, el talento y el esfuerzo.

Algo que yo sugeriría encarecidamente, es que los impuestos que se recaudaran se invirtieran en educación, ciencia y tecnología (i+D), de tal forma que de esta forma se crearan las condiciones para que en nuestro país puedan surgir nuevos empresarios e individuos talentosos que puedan desarrollar un mercado más dinámico.

Pero a partir de aquí viene el problema (o el lado oscuro de esta propuesta). Para que esto suceda necesitaríamos un Estado de derecho sólido y mecanismos de transparencia aceptables para asegurarnos que estos impuestos están siendo utilizados de la mejor forma.

Pero eso no existe todavía en nuestro país. Entonces una propuesta así podría alimentar aún más el círculo vicioso en vez de acabar con él. Es decir, podría crear una economía aún más inequitativa.

¿Cómo? Imaginemos que se grave la herencia de los más acaudalados. Y digamos que esos recursos se utilizan para, campañas políticas y programas asistencialistas que más que ayudar a la gente, la atrofian. Digamos que parte de ese dinero se asigna a los estados y algunos gobernadores lo utilizan para hacerse más ricos. Porque vaya, a pesar de todas las iniciativas de la sociedad civil o de las cámaras empresariales, tenemos gobernadores que tienen una riqueza inexplicable como Humberto Moreira, Javier Duarte, Cesar Duarte, y demás, quienes no han sido castigados, y muy posiblemente no lo serán.

Es decir, hablamos de recaudar dinero de herencias, algunas de ellas producto de un sistema viciado, para entregárselo al mismo sistema viciado directamente. El remedio puede salir peor que la medicina.

Entonces creo que para implementar una iniciativa así, necesitaríamos mecanismos de rendición de cuentas más sólidos. Tendríamos que asegurarnos que esos impuestos van a parar donde deben de parar. Porque en México el problema no sólo trata de recaudar poco, sino de la forma en que se usa ese dinero. Cuando uno sale a la calle y ve que sus impuestos no están trabajando como deberían, los incentivos para pagar los propios se reducen.

Se trata, creo yo, de fortalecer nuestras instituciones. Así más gente pagaría sus impuestos (al ver que estos están trabajando), y una iniciativa como #ImpuestoalaherenciaYA sería más viable. No sólo eso, con instituciones más sólidas, tendríamos menos ricos hechos gracias a los compadrazgos con el gobierno y más emprendedores.

No subestimo esta iniciativa, creo que tiene varios puntos loables. Pero creo que el combate a la desigualdad no reside en cobrar o dejar de cobrar un impuesto, sino en combatir un problema estructural y multidimensional como el que tenemos en México. Si no modificamos las estructuras, la desigualdad tan pronunciada siempre prevalecerá.

#ImpuestoalaherenciaYa

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