El Jefe Diego no nos invitó a la peda

16 marzo 2016

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Cuando hablamos de “diferencias políticas” muchos “expectantes” suelen tomarse las cosas de forma literal. Es decir, asumen que dos políticos que tienen diferencias entre ellos no pueden verse a la cara, que son enemigos declarados, y que lo político va ligado a lo personal. Pero en la realidad suele ser un poco distinta. Es decir, mientras las diferencias políticas existen, las diferencias personales no están tan estrechamente ligadas.

Bajo ese argumento, entonces, si Diego Fernandez de Ceballos organiza una fiesta, y a ésta van personajes de los distintos partidos políticos, entonces todos están de acuerdo y son parte de una misma mafia. Calderón fue a la misma fiesta que Salinas (son de la misma mafia del poder, dirían). Carlos Slim, Xochitl Galvez quien “periscopeó” dicho evento, Porfirio Muñoz Ledo, Jorge Castañeda, Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, entre otros.

El Jefe Diego no nos invitó a la peda

Podría cuestionar a los “periodistas” que estaban ahí, porque se dice que un buen periodista debe de ser crítico con el poder y no parrandear con éste (no es que Carlos Marín o Gómez Leyva se caractericen por ser muy críticos), pero en realidad es una fiesta común y corriente. Fernández de Ceballos tiene muchos contactos y conocidos dentro de la política que no necesariamente coinciden entre ellos.

Que coincidan en una fiesta no debería de ser motivo para crear teorías de la conspiración. George W Bush y Hillary Clinton se dieron un abrazo en el funeral de la esposa de Ronald Reagan y no pasa nada, ni es prueba de un conflicto de intereses o de alguna colusión secreta ni nada por el estilo. A pesar de las diferencias políticas que existen, se ven las caras por un razonable período de tiempo y su trabajo los obliga a convivir, a llegar a acuerdos. Que no coincidan políticamente no significa que no se puedan ver de frente, ni se puedan saludar ni mantener una conversación casual. Vaya, hablamos de política con todas su letras. Entre personajes de distintas facciones puede haber un ambiente de camaradería y no pasa nada.

Incluso esto se puede ver entre quienes presumen ser críticos acérrimos y se califican de vendidos o peligrosos en las cámaras. Hay que recordar cuando Fernández Noroña invitó a Ciro Gómez Leyva a la presentación de su libro, lo cual desató una serie de críticas en Twitter.

De la misma forma hay políticos de diferentes partidos quienes coincidieron al ser adversarios en una campaña electoral donde echaron mano de todo lo que fuera posible para desacreditarse, y son amigos. Los hay, créeme.

Debido a la imprudencia de Xochitl Gálvez con su Periscope (práctica frecuente de su City Manager), todos “se enteraron de la parranda” y algunos pseudo-periodistas como el “peñista-de-día-pejista-de-noche” Federico Arreola abordaron la noticia para reforzar la teoría de López Obrador sobre la mafia del poder que está en su contra, y que va a conspirar para que no gane en el 2018.

Y de forma muy predecible, López Obrador hizo eco de la noticia afirmando que ahí están todos los que lo odian. Porque básicamente si no estás con AMLO, eres su enemigo. Aunque de igual forma no se equivoca tanto al afirmar que ahí hay muchos políticos que le han daño a México.

Concuerdo en que la gran mayoría de los presentes son políticos impresentables. Porque vaya, casi toda la clase política (incluyendo a López Obrador) es impresentable, nuestra clase política está desprestigiada. Pero que un político haga una fiesta e invite a todo el mundo, es de lo más común que hay. De hecho ni debería ser noticia.

La noticia es que Diego no me invitó a la peda.

P.D. Y no fue ni Emilio Azcárraga ni Salinas Pliego, por si querías dormir tranquilo hoy.

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