Los delincuentes no son víctimas pt 2. Cuando mamá no hace bien su trabajo

1 noviembre 2015

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En Guadalajara existe una forma de asalto peculiar: Dos sujetos deambulan por las calles en una motocicleta y éstos a punta de pistola asaltan tanto a automovilistas como a transeúntes para después escapar en su aparato móvil de dos ruedas. Hace dos años se viralizó un video donde unos “motoladrones o motorratones” (como se les llama) asaltaron y golpearon a un sujeto para dejarlo muy lesionado; el Gobierno reaccionó de una manera displicente y desde ese momento la gente ha tomado muchas precauciones con esos sujetos que han visto en esa de asalto una forma muy redituable de robar:

Ante la ineficacia de las autoridades, los ciudadanos han tratado de defenderse de estos delincuentes por cuenta propia. En algunas ocasiones ante un asalto frustrado, los motoladrones han sido agredidos físicamente por personas que ya están hartas de este tipo de sujetos, y en otros, tanto las víctimas como terceras personas que se percatan de un asalto, han utilizado su automóvil para atropellarlos, o bien como venganza hacia quienes los acaban de asaltar, o para intentar frustar un asalto. Hace pocos días un hombre fue despojado de 200,000 pesos y después de consumado el asalto, atropelló con su automóvil a los asaltantes para recuperar su dinero (no sin pasar algunos días detenido).

Pero de lo que quiero hablar (para seguir con el tema) tiene que ver con la noticia donde un automovilista atropelló a dos motoladrones para después darse a la fuga matando a uno e hiriendo de gravedad al otro (aunque después las autoridades afirmaron que éstos en realidad se habían estrellado contra un árbol).

La madre del motoladrón fallecido, con una pésima ortografía, despotricó en las redes sociales con quienes se congratulaban con la muerte de su hijo: Los llamó “bola de pendejos sin vida social”, ignorantes (el chiste se cuenta solo) y justificó los actos de su hijo asegurando que “el gobierno roba más” (lo cual, si hacemos cuentas, puede ser técnicamente cierto, pero deja entrever como es que una autoridad que rompe las leyes, puede incitar a que los individuos de a pie hagan lo mismo):

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Lo que me llama la atención es que los actos que ha cometido su hijo son en parte consecuencia de la educación que ha recibido de sus padres. La familia, como todos sabemos, es la base de la sociedad, y tal vez no se pueda esperar algo muy diferente por parte de una madre que justifica sus actos.

La madre dice que una muerte no se puede comparar a la pérdida de un celular. ¿Pero qué no estos individuos asaltan siempre a punta de pistola poniendo en riesgo la vida de los asaltados? ¿Eso no le importa a la madre? Su hijo es una víctima. Pero quienes realmente atentaron contra su vida no fueron los automovilistas, más bien ella carga con parte de la responsabilidad por darle una educación lo suficientemente deficiente como para que eligiera la delincuencia como su profesión.

Pero son víctimas, pobrecitos, cuando te estén matando piensa que estas pobres personas han llevado una vida muy difícil, que no es personal, comprende el dolor de la pobre madre.

Parece que estas personas han normalizado este tipo de actos dentro de su cabeza. Se han convencido de que robar no es tan malo, al cabo los gobernantes también lo hacen, al cabo es sólo un celular, -Lo material no importa, lo bueno es que están bien y no les metimos un plomazo, pero a mi hijo me lo mataron.

Y mientras estos zánganos delincuentes se multiplican y las autoridades no saben como o no quieren pararlos, los ciudadanos buscan medidas cada vez más severas contra este tipo de criminales. “Si la autoridad no lo hace, entonces nosotros vamos a hacerlo”. En las redes circulan memes y campañas con el slogan “haz patria, mata a un motoladrón” con un dibujo explícito. Ante la incapacidad de las autoridades, como he venido reiterando, la gente busca hacer justicia por cuenta propia y en algunos casos pueden cometer actos irracionales.

Pero insisto, los delincuentes no son víctimas. La señora debería de sentirse avergonzada consigo misma después de darse cuenta que no le transmitió los valores suficientes como para no delinquir. Su hijo no fue víctima, fue victimario, y ella lo educó para que fuera así. Y no señora, su hijo no está en el cielo.

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