McFly volvió al futuro, y se encontró con esto

21 octubre 2015

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Volver al Futuro 2 fue una de las primeras películas que vi en el cine (exactamente en el que fue el Cine Chaplin en Guadalajara), lo cierto es que en 1989, fecha de su estreno, efectivamente eran tiempos bastante diferentes a los actuales y la sociedad como tal también era bastante diferente. La forma de vestir, la forma de comunicarse, las formas de consumir; todo ha cambiado.

McFly volvió al futuro, y se encontró con esto

Volver al Futuro como la mayoría de los intentos de nuestra especie humana para adivinar como sería el futuro (valga la redundancia), terminó errando en su predicción, al menos en la mayor parte (aunque atinó en algunas tecnologías como los lentes inteligentes o el cine en 3D). En realidad predecir el futuro es algo muy difícil, si no imposible. Basta ver a los Supersónicos o revisar esas curiosas fotografías de principios de siglo pasado donde se ilustraban coches voladores (una constante) y mensajeros de correo que llegarían volando (pero prácticamente nadie predijo la existencia de los teléfonos inteligentes).

Patinetas voladoras, hornos que te permiten hacer la comida más grande, robots barberos o que se encargan del aseo, coches que vuelan, zapatos autojustables, hogares en el espacio. Todo eso se daba por sentado y no existe, porque o bien, no hemos logrado desarrollar la tecnología necesaria o porque se trata de productos comercialmente inviables.

Pero los smartphones o el Internet (que volvieron automáticamente inviables algunas de las tecnologías propuestas por estos “Nostradamus del siglo XX”) no fueron casi considerados. Se vaticinaron de alguna forma las videollamadas, pero en un formato más tradicional, como un teléfono clásico pero con video, sin interactividad ni nada por el estilo. No se hablaba de periódicos digitales, ni de blogs, ni mucho menos de big data. De alguna forma parecían asumir que el futuro tendría un cambio tecnológico sin que este implicara un cambio social. Es decir, se trataba de avances tecnológicos para personas que tenían las costumbres de esa época, los cambios sociales se subestimaron y todavía más se subestimó como es que las tecnologías alterarían la dinámica social.

Cuando en la actualidad se hacen predicciones sobre el futuro se suele caer en el mismo error (aunque tampoco es que existan muchas alternativas), se toma como base el presente para poder vaticinar el futuro. Smartphones más avanzados, o incluso dispositivos conectados al cerebro para que éste realice directamente el trabajo que ahora hacen los teléfonos inteligentes. Pero posiblemente el futuro sea completamente diferente, posiblemente Internet tal y como lo conocemos sea visto como un capricho del pasado. No lo sabremos hasta que el tiempo nos rebase.

Ahora que se cumple el 30 aniversario de la “llegada” de McFly al futuro (nuestro presente), en las redes sociales hay un enorme júbilo por comparar ambas épocas, ver que es lo que se predijo y lo que no. Aunque el director de la película había afirmado que no trataron de ser muy estrictos en sus predicciones:

Estábamos tratando de divertirnos con el futuro, quisimos presentar un futuro que es optimista, divertido y gracioso. Es una comedia, después de todo.

A la conclusión que hemos llegado es a que como especie somos lo suficientemente ineptos para predecir nuestro futuro, incluso por medio de tendencias estadísticas.

 

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