El Papa y López Obrador. Sálvanos del infierno y de la mafia del poder

15 octubre 2015

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Ya se ha insistido mucho en la procedencia de los recursos que tiene López Obrador. Por lo expuesto en los videos donde él aparece (como en el que aparece cantando con su hijo) mal no vive. Tiene un estilo de vida de clase media-alta, le puede dar iPads a su hijo y vestirlo con los jerseys de los equipos de futbol europeos más importantes. También puede hacer campaña por 6 años a través del país y viajar al extranjero. Recursos tiene y deben de salir de algún lado ¿Su partido?

El Papa y López Obrador. Sálvanos del infierno y de la mafia del poder

Bueno. Como somos un país mariano y como las izquierdas mexicanas se alimentan de nuestra tradición religiosa (muy típico de América Latina), aunque lo nieguen, López Obrador decidió que era buena idea pegar primero que los demás e ir a Roma a visitar al Papa. Pero naturalmente no fue una visita diplomática, sino que como cualquier persona de a pie, López Obrador le entregó al Papa Francisco una medalla de Fray Bartolomé de las Casas y una carta para expresarle su beneplácito por su próxima visita a México en 2016. No era una relación de jefes de Estado (en tanto López Obrador no lo es), fue algo más parecido a un joven que se acerca a su artista favorito para pedirle un autógrafo.

El discurso del Papa Francisco le ha caído muy bien a las izquierdas. Su encíclica Laudato si, donde habla de calentamiento global y critica al capitalismo para muchos ha legitimado el discurso de la izquierda. Si bien es palpable cierta apertura y un cambio en el discurso, la doctrina de la Iglesia permanece intacta. Aunque lo que cambie sea el discurso más que otra cosa, a largo plazo puede sí, devenir algún tipo de cambio en la estructura.

Y quiero referirme al hecho de que la estructura de la Iglesia sigue intacta. La Iglesia sigue desaprobando el matrimonio entre homosexuales, el aborto y el condón. Pero esto no es un problema para López Obrador. Es bien sabido que AMLO es conservador, no es “progresista”; es de izquierda (y si se le puede llamar así) en lo económico, pero en lo social es de derecha.

Un mesías político que busca legitimidad en el Papa, el mesías religioso por excelencia.

López Obrador sabe que la noticia de la venida del Papa es algo que agrada al grueso de los mexicanos. El Papa Francisco presuntamente se había negado a incluir a México en la gira recién pasada debido a que deseaba oficiar misa en Ayotzinapa y el Gobierno mexicano no vio esa idea con buenos ojos. Ahora se ha gestionado su visita y pisará suelo en 2016. López vio una oportunidad política en su viaje a Roma.

Con esto López Obrador quiere apropiarse, para decirlo de cierta forma, del discurso del Papa Francisco. Le viene como anillo al dedo, el Papa critica al capitalismo, habla de justicia social; y sobre todo, es para AMLO, una oportunidad de conquistar al electorado conservador (aunque dudo que tenga mucho éxito): – Mira Ramona, no sé si sea un peligro éste hombre, pero se acercó al Papa, posiblemente Dios lo esté iluminando; Dios sabe lo que hace.

De esta forma, López Obrador trata de legitimar su discurso, busca encontrar coincidencias para que muchos de los que le temen, no le teman tanto. El Papa habla de la desigualdad, de las empresas voraces, y el Papa es infalible.

El Papa Francisco es la primera estrategia de campaña (junto con su lucha contra el Bronco y los independientes dizque manipulados por Salinas y controlados por la “mafia del poder”) en su lucha por llegar a la Presidencia en el 2018. Tener “supuestamente” la bendición del Papa es su primer arma, aunque a ciencia cierta no sé que opinen de él en el Vaticano, creo que posiblemente no lo tienen en el mejor de los conceptos, igual que el Presidente que actualmente comanda este país.

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