México es como la vieja mula, ya no es lo que era

14 octubre 2015

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No sé si se han dado cuenta, pero México está perdiendo influencia en el concierto de las naciones. No sólo a nivel mundial, sino en América Latina.

México es como la vieja mula, ya no es lo que era

En términos cuantitativos. En el 2000 México era el país con mayor PIB per cápita de todo el continente. Es decir, el país económicamente más fuerte. Ahora no, ahora nos hemos desplazado hasta el quinto lugar. Nos rebasan Argentina, Chile, Uruguay y Panamá (aunque no sé si Argentina lo haga por mucho tiempo).

Y no, no es culpa del neoliberalismo. Casi todos estos países han implementado políticas económicas similares.

Pero tal vez esos datos sean los menos importantes, aunque son ejemplares.

México está perdiendo influencia cultural sobre los demás países (eso que llaman poder blando). México ya no es el país más fuerte de nuestro continente tampoco en ese sentido.

Hace unas décadas ejercíamos cierta autoridad cultural: Nuestros programas y nuestras telenovelas de esa época eran muy vistas en los países del cono sur, Chespirito (con todo y lo sobrevalorado que fue ese comediante), conjuntos musicales, artistas, escritores sobre todo. No es que ahora ya no ejerzamos influencia, pero ésta es más débil. México ya no es el que está al timón del continente.

En quince años, México descendió del primer al quinto lugar en PIB per cápita en América Latina.

Cuando se conversa sobre países latinoamericanos (excepto cuando se tratan de inserciones pagadas ¿Verdad Gobierno Federal?), se habla de Chile, de Uruguay, de Brasil (aunque éste país va de capa caída) inclusive de Colombia.

El último suceso mexicano que se extendió por todo el cono sur fue Ayotzinapa. No creo que la masacre de 43 de estudiantes sea una forma de publicidad, menos es una representación del “poder blando”. Todo lo contrario, una vergüenza. Una realidad que pensamos ya habíamos superado desde hace décadas.

Antes se relacionaba al narcotráfico con Colombia. Ahora nuestro país le quitó esa etiqueta. Ya no se habla de Pablo Escobar ni el Cártel de Medellín; se habla del Chapo o de los Zetas, de las débiles instituciones que permiten la fuga del Chapo. Otro golpe duro para la imagen de nuestra nación.

Nuestro país ha perdido mucho de su prestigio, incluso a nuestro Gobierno no lo respetan. Los diarios extranjeros critican diariamente a nuestras autoridades, y si los poderes de las naciones más importantes no lo hacen, es así porque en la política entre naciones existe algo llamado diplomacia. Posiblemente Merkel u Obama le estrechen la mano al Presidente en persona y aplaudan sus reformas estructurales, pero en lo privado, fuera de cámaras, posiblemente su percepción sea en realidad otra.

El prestigio importa, el prestigio es poder, es parte de ese soft power tan cacareado por los internacionalistas.  El prestigio tarde que temprano influye en la economía y en el bienestar de la población. Un país grande si quiere prosperar, necesita tener un papel estratégico en las relaciones multitera multiratil multiratel multilaterales con los otros países, necesita tocar su propio instrumento en el concierto de las naciones y no ser simplemente el chalán que afina las cuerdas.

Y por eso México, como la vieja mula, ya no es lo que era. México ya no manda en Latinoamérica, aunque pese.

Y como México no es una empresa que pueda sacar un producto del estante por su poca reputación, solo queda mejorar el branding de la marca México y empujar desde abajo.

 

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