Agua de Jamaica como remedio para quitarse los piojos

24 julio 2015

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Ojalá México pierda la final de la Copa de Oro.

No, no soy antinacionalista, ni soy negativo, ni tengo problemas psicológicos. Quiero que México pierda la final, no quiero que aficionado alguno apoye a la selección. Me sentiría mal por los que celebren el campeonato.

mexico

No, no fue un error del árbitro. Andreas Brehme tiró el penal mal marcado en la final de Italia 90 contra Argentina, porque fue eso, un penal mal marcado. Acá se trató de un árbitro que favoreció inexplicablemente a la selección. Andrés Guardado (quien afirmó ante cámaras que pensó fallarlo) debió lanzar el balón al tiro de esquina o a cualquier otro lado. No es el principal culpable ni creo prudente hacer una campaña de linchamiento contra él, pero el Piojo se lo debió haber ordenado: -Fállala Andrés, si la metes, los intereses económicos prevalecerán sobre el futbol y seguiremos fomentando la corrupción dentro del balompié (esperen, no creo que el Piojo tenga un léxico más allá de nivel primaria, creo que exageré).

La selección se parece a la política mexicana (si “selección” debiera ir en mayúscula, entonces es una omisión a propósito): El Piojo, que podría ser un símil del Presidente en este juego de comparaciones (bueno, ni Peña Nieto logra ponerse tan fuera de sí), y quien hizo un berrinche en el #NoEraPenal del mundial pasado (dudamos que en realidad no haya sido penal) dijo: -Si se equivocan a favor, aprovechas. ¡Qué gandalla el Piojo! Entonces si el Partido Verde te da dinero para violar la veda electoral ¡Aprovechas! ¡Qué mediocre, qué corto de miras, qué cinismo! No, no es cultural, el Piojo es así, se desarrolló en esos ambientes donde todo se vale.

Pero dicen que es normal, que la corrupción es cultural.

Me dio mucho gusto ver la indignación que hubo en Twitter. León Krauze, a quien respeto y a quien me gusta leer, pero que no comparto en absoluto su postura en este caso. Él dijo:

Al contrario, a mí me pareció un muy buen acto de los aficionados. No sólo hay que indignarnos cuando nos perjudica la injusticia, también cuando nos beneficia. Una pifia del árbitro es parte del juego sí, pero que el árbitro marque descaradamente a favor de un equipo (una final Panamá vs Jamaica no vende) ya no es parte del juego, y ese tipo de injusticias se deben de reprobar, sin importar si son en tu beneficio o perjuicio.

Una injusticia de ese tamaño a tu favor demerita tu triunfo y le quita todo su valor. ¿A quién le gustaría festejar una victoria que no debió de ser y que se orquestó para que fuera?

Y el acto es bueno porque demuestra, por el contrario de lo que nos quieren hacer creer (que somo corruptos casi por naturaleza) que mucha gente está en contra de sacar ventajas a través de una injusticia. Muchos de los aficionados en las redes sociales no sólo comprendieron la frustración de los panameños, sino que se pusieron de su lado.

Posiblemente influya el estado actual de nuestro querido país, cuando en el futbol el aficionado ve repetidas las mismas formas de las cuales se indigna: -No voy a festejar un triunfo espurio si es más o menos lo que aquí sucede en México con nuestros políticos, – Dirá alguno. Parece que los organismos que rigen el futbol viven desfasados de la realidad como sucede con nuestra clase política; creen que pueden hacer arreglos sin que nos demos cuenta, porque también es su caso: No entienden que no entienden.

Tanto el seleccionado de Costa Rica como el de Panamá merecen estar indignados. A pesar de que la FIFA fue expuesta ante actos imperdonables de corrupción, se sigue haciendo lo mismo.

Lo mejor que puede pasar es que México pierda la final. Y eso que el futbol es un tema “no tan importante”, porque en las cosas más importantes puede que estemos peor.

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