Hermoso Amanecer: Cuando los ancianos ya no nos importan

29 junio 2015

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Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

Hermoso Amanecer: Cuando los ancianos ya no nos importan

En diversas etapas históricas, el anciano ocupó un lugar preponderante en la sociedad. El anciano era la cabeza, era quien poseía la sabiduría, quien aconsejaba a los más nóveles. En las sociedades antiguas, ser anciano era un privilegio; Platón en La República relacionaba la vejez con la virtud:

Pero aquel que nada tiene que reprocharse abriga siempre una dulce esperanza, bienhechora, nodriza de la vejez

Ahora los ancianos no pueden trabajar porque representan una carga fiscal para las empresas, al anciano se le subestima, se le ve como una carga. El anciano no es visto como un sabio, sino como un hombre chapado a la antigua, terco, no se le perdona que sea de “ideas retrógradas”, que él tuviera que aventar piedritas a la casa de la pretendiente para que ésta pudiera salir mientras el malagradecido nieto se burla al tiempo en que le pasa la ubicación de la casa de su abuelo a su novia por Whatsapp porque ya se hartó del cascarrabias.

Yo visitaba constantemente a mis abuelos en su casa sobre la Avenida Américas al salir de la Preparatoria que quedaba a unas cuadras en la Colonia Providencia. Mi abuelo me hablaba sobre historia, me platicaba sobre la Segunda Guerra Mundial, de Hitler, sobre como era Guadalajara en los años 40 y dónde estaban los límites de la ciudad; me platicaba también sobre lo estrictos que eran los maestros en la escuela, sobre libros, sobre cultura. Gracias a mi abuelo me nació mi pasión por la lectura. Mi abuelo vivió sus últimos 4 años en cama, ya no recordaba cosas, me hacía las mismas preguntas. Los nietos (de 8 hijos) nos turnábamos para cuidarlo una noche. Era un trabajo difícil y demandante, pero me siento muy bien de haberlo hecho. Me tocó ver morir a mi abuelo, tocarlo y sentir su cuerpo frío e inerte cuando minutos antes estaba hablando. Mi abuelo Rafael fue un orgullo para mi familia y siempre fue recordado.

Pero la sociedad actual los ve como una carga. Sólo así se explica que la trágica noticia de que el incendio donde murieron 17 ancianos debido a un incendio intencional no cause revuelo. Ni siquiera es Trending Topic. ¿Ya no importan tanto porque “de todos modos ya se iban a morir? ¿No importan tanto porque son una carga? El caso de la Guardería ABC donde murieron 49 niños es una herida que sigue abierta, cuya causa fue el incendio de una bodega aledaña (se presume que el Gobierno de Sonora presidido por Eduardo Bours dio la orden de la quema de unos documentos comprometedores), pero el caso del asilo Hermoso Atardecer parece no importar, donde no se habla siquiera de un homicidio imprudencial, sino de uno premeditado.

¿Tan poco importan los ancianos? ¿No merecen nuestro respeto? ¿Son los ancianos sólo una carga aunque nuestra existencia deforma directa o indirecta se la debamos a ellos? ¿Sólo importa una causa cuando está de moda? ¿Tenemos que esperar a que Facebook ponga alguna función bonita para que nos preocupemos por una causa? ¿No nos importan mucho porque son old fashioned y no entienden nuestro mundito de redes sociales y de tecnologías donde podemos hacer cualquier cosa al presionar un botón? ¿No nos importan porque son parte del pasado y porque ya no tienen un futuro por delante como nosotros sí lo tenemos?

Media hora después… no, no es Trending Topic todavía.

¿Y sabías que, a menos que ocurra un infortunio, tú serás anciano también? ¿Te gustaría que a las “nuevas generaciones” las cuales dicen que “no entiendes su onda” les valieras madre, no les importaras? ¿Qué pensarías si fueras víctima de una masacre donde mueres lentamente mientras los chicos buena onda textean sobre el #NoEraPenal porque tú no importas tanto?

El incendio en el asilo Hermoso Amanecer (cuyo nombre tiene una dosis de sarcasmo) es algo que merecería las primeras planas, merecería la indignación generalizada de quienes tienen acceso a la noticia. Ah, pero son ancianos, están viejitos, ya, cómete un Snickers y vente a ver el Netflix.

 

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