Y toda es una estrategia malévola y perversa de López Obrador

24 abril 2015

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Lo desafortunado de la presencia de López Obrador en la política (además de sus ideas incongruentes, su maniqueísmo, sus delirios y su culto a la personalidad) es que el gobierno tiene un enemigo común con el cual tratan de canalizar la indignación para deslegitimarla. De hecho es una estrategia parecida a la que el mismo López Obrador usa al relacionar a quien lo critica con la “mafia en el poder” (el gobierno actual y AMLO tienen orígenes en común, eso hay que recordarlo).

Y toda es una estrategia malévola y perversa de López Obrador

Cuando una crítica al Presidente adquiere relevancia, hay que echar la máquina a andar. Cuando Alfonso Cuarón criticó al Presidente, varias voces quisieron callarlo, que “es que un actor de cine no tiene las competencias para hacer críticas”. Ahora que Jorge Ramos pide la renuncia de Peña Nieto en la cena de gala por ser reconocido como uno de los 100 más influyentes de la revista Time había que reaccionar, y como se esperaba lo hicieron.

Hay que usar al enemigo en común, a Andrés Manuel. Así lo hizo Pablo Hiriart. El título de su columna lo dice todo: “Jorge Ramos se alinea con AMLO”. Hiriart afirma que Jorge Ramos era un periodista con credibilidad hasta que “decidió alinearse con AMLO”. Hiriart en esta columna acusa reiteradamente a Jorge Ramos de criticar sin probar. Paradójico es que al mismo tiempo Pablo Hiriart no comprueba que Jorge Ramos se ha alineado a López Obrador, lo hace en base a una suposición suya. -Como Jorge Ramos critica sin probar al gobierno, entonces es que se ha alineado a López Obrador. Si quieres conocer todos los tipos de falacias, basta con leer esa columna.

Da risa porque Jorge Ramos ha sido un duro crítico del populismo en América Latina y en esa misma cena de gala, criticó duramente al gobierno de Maduro. Da risa porque Pedro Ferriz, declarado antilopezobradorista, abordó abiertamente la campaña que pide la renuncia de Peña Nieto en su canal.

Otro columnista, Jorge Fernández Menéndez desde una postura un tanto más moderada, recurre al desprestigio del emisor, busca criticar a quien argumenta. Argumentos como “Jorge Ramos no ha trabajado en México”, que “en los últimos años ha querido convertirse en una figura pública”, o que en el tema de las casas blancas “no hay delito alguno”, que la censura contra Aristegui “no se puede comprobar”. Hay que quitarle impacto mediático a Jorge Ramos a través de las plumas oficialistas. Hay que vincularlo con Andrés Manuel.

Andrés Manuel como cualquier político con destellos mesiánicos es proclive a la manipulación. Todos conocemos su mantra “quien no está conmigo es parte de la mafia en el poder”. Pero como dijo Cuauhtémoc Cárdenas hace poco, se sobreestima a este personaje, se le da más importancia de la que tiene. Si bien AMLO es una figura importante en la izquierda y tiene capital político dentro de ella, no lo tiene en toda, ni siquiera dentro de la izquierda radical. No se explica por ejemplo, que los manifestantes radicales de Ayotzinapa quieran boicotear las elecciones al tiempo que AMLO pida votar y se muestre en contra del voto nulo (porque a AMLO no le conviene políticamente el boicot de las elecciones en Guerrero).

La política es muy compleja, lo suficiente como para hacer divisiones entre buenos y malos, o creer en verdades absolutas. Así como es irresponsable y maniqueo decir que dentro de todas las élites mexicanas hay una sola mano detrás (a pesar de sus múltiples defectos que ya conocemos) también lo es afirmar que toda la oposición está coptada por un personaje al cual se le dan muchos dotes maquiavélicos, cuando en la práctica su constante torpeza, en parte, lo ha privado dos veces de sentarse en la silla presidencial.

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