El cinismo de Layín se quedó en el Muelle de San Blas

4 marzo 2015

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-Ah que estos pinches políticos.

Más vale tarde que nunca. Pero no quería dejar de pasar esto. Pero no sé que me sorprende más, que ante el panorama actual un político gaste millones de pesos para hacerse una fiesta y en ella levantarle la falda a una mujer, o que un pueblo sea lo suficientemente masoquista como para elegir a un alcalde que afirmó haber robado poquito (nomás porque como el pueblo es pobre, no había mucho que robar).

El cinismo de Layín se quedó en el Muelle de San Blas

-Pero Cerebro, la mujer se lo buscó, le levantó el vestido dos veces. Si el alcalde la hubiera violado hubiera sido culpa de ella. -Opus Dave Maciel Corcuera.

No sé, tal vez la teoría de la conspiración de los chemtrails es cierta y el gobierno arrojó una sustancia que reduce el cociente intelectual de quienes quedan expuestos a esos químicos (que seguramente fueron probados por primera vez en el Estado de México y en la facultad de filosofía y letras de la UNAM). Es que no puedo entender. El tipo cínicamente dijo que sí robó, y en vez de ser procesado la gente de San Blas vota por él. ¿Qué tienen en el cerebro?

Y luego Hilario Ramírez (Layin, como le dicen de cariño) afirma que dice la fiesta la pagó con su dinero (seguramente del que se había robado porque de la nómina no creo que la alcance). Gasta millones de pesos en cervezas y en traer a la Banda El Recodo (los conjuntos gruperos siempre se prestan a cualquier cosa) para festejarse y en lugar de ver una turba de indignados, los habitantes festejan en grande.

Y claro, como típico político charro tradicional, no podía faltar el machismo. Y hablo de un machismo vulgar y arrabalero. ¿Cómo a un alcalde se le puede ocurrir levantarle la falda a una mujer frente a decenas de miles de personas? ¡Qué desagradable! ¡Qué asqueroso! ¡Qué naco!

Uno también entiende por qué tenemos ese tipo de políticos. Muchas personas pueden pasar por alto la corrupción, el cinismo y la desvergüenza cuando éste les regala dádivas, les organiza eventos, les da circo. Porque los gritos de júbilo son los que suenan cuando levanta el vestido de la chica “pa’ dejarle la nalguita expuesta” y no los de indignación. La gente no se indigna con lo que les robaron, y menos que se los devuelvan parcialmente en cervezas y gastos estúpidos.

¡Éste es el México que hace que las cosas no funcionen! El México de mentes mediocres, de los que se conforman con tan poquito. El México que puede ser comprado fácilmente, el que sucumbe ante el pan y circo aunque el pan esté rancio y el circo sea de Quico. Éste es el México que me da vergüenza, el que me hace taparme layins ojos porque no puedo creer lo que veo.

¡Sí, ese degenerado de la foto es Layín!

 

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