Cuando los políticos se convierten en buenos

5 febrero 2015

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¿Te imaginas a los personajes que animaban tus pesadillas ser buenos? ¿Te imaginas a un Freddie Krueger usando sus manos con forma de navajas en una reforestación? ¿Te imaginas a Chucky siendo dadivoso con sus semejantes (bueno, su versión femenina lo era con algunos maestros) ? ¿Te imaginas? Es muy difícil, pero si los llegas a ver en ese estado, seguramente están contendiendo por un cargo público: Con Jason, un serruchazo a la corrupción; con Freddy soñaremos un México mejor; Norman Bates 2015; Por el bien de todos, primero los inocentes – Hannibal Lecter; Jigsaw sí te cumple; soy el candidato de la unidad, por eso me uniré a la campaña de Lagrimita – Eso el payaso.

Cuando los políticos se convierten en buenos

Yo sé, no todos los políticos son malos, más bien son humanos, son gente común y corriente como tú y yo con poder. Pero ahora tratarán de presentar su mejor cara, su mejor faceta, ellos van a querer tu voto. El político más amargado tendrá que sonreír para que le tomen la foto de perfil que saldrá en las lonas, pancartas y en su página web; ¡Qué se vea que a pesar de todo es un ser humano! Qué el político vaya y se tome fotos con los pobres o con la gente de clases populares, con el barrendero, con el taquero, así el político se verá sensible ante la clase ilustrada y le caerá bien a los pobres (dos pájaros de un tiro).

Tal vez ese político que dos años después sea parte de un escándalo de corrupción, esté tocando la puerta de tu casa para platicarte de su propuesta, se tomará la foto contigo, la subirá a las redes sociales para que todos sus adeptos le den su respectivo “like”. Sólo fruncirán el ceño cuando ataquen a sus oponentes: -Es un peligro, es del PRI de siempre, no sabe gobernar, miente, roba, es un traidor, panista tecnócrata, es un chapulín, es mocho, es comunista.

Muchos de los políticos serán torpes a la hora de acercarse contigo (varios de ellos no saben que es eso de “ponerse en los zapatos de la ciudadanía”) pero lo intentarán, te mostrarán esa sonrisa que ensayaron hasta el hastío en el espejo, moverán las manos, te dirán frases aprendidas deliberadamente y las integrarán en su discurso: “Nosotros los ciudadanos libres, nosotros los que queremos mover a México”. El político estudiado pero sin carisma tratará de presentar sus credenciales como ventaja, el político carismático pero ignorante tratará de hablar de la esperanza, del cambio. Políticos tratarán de actuar como payasos para ganar votos, payasos tratarán de ser políticos.

Comienza el período en que los políticos fingen preocuparse por ti. Los que de verdad se preocupan (minoría claro está), siempre lo hacen y en muchos casos no se preocupan mucho por presumirlo. Tratarán de sacar sus dotes de oratoria, moverán las manos, algunos alzarán la voz, otros harán gestos para mostrarse como el funcionario paternal y dadivoso que tanto le encanta a los mexicanos educados con la historia oficial. En la televisión verás hasta el cansancio spots mal hechos y mal dirigidos para convencerte de tu voto. Millones de pesos pagados con tus y mis impuestos para recibir bombardeos de propuestas inocuas, esperanzas irrealizables y utópicas.

Ellos, a diferencia de los que ya están en el poder, recibirán muchos aplausos por parte de sus bases y por parte de gente que de alguna manera tiene fe en ellos. Algunos se grabarán documentales megalomaníacos para hablar de la libertad del ciudadano, y repetirán una y otra vez como les aplaudieron y como los alabaron. Habrán autocompacencias, otros te pedirán perdón. Te hablarán de la honestidad y la legalidad en un video cuyo costo rebasó los topes de campaña, otros llegarán en camionetas Suburban blindadas a hablarte sobre el problema de la desigualdad social y la falta de oportunidades.

Ha llegado la hora de la reconfiguración del poder, la hora en que cambiará el tablero del juego y todos buscan acomodar sus fichas. Dependen del ciudadano para quedar en la mejor posición, por eso hay sonreírles, hay que abrazarlos, hay que prometerles e incluso darles cosas. Al final del día los políticos son humanos, y así como finges ser un profesional bien vestido en una entrevista de trabajo, y así como le abres la puerta a la chica que te gusta con la que pelearás años después, ha llegado la hora de que los políticos con una sonrisa te traten de convencer para que les des su voto.

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