Salir a correr

19 octubre 2014

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-Cerebro, que aburrido que salgas a correr, o sea ¡no tiene chiste!, se trata de salir a correr y ya. Yo no los entiendo, no metes goles, no le ganas a nadie, sólo corres, qué flojera.

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Ese comentario me lo han dicho muchas veces, a pesar de que eso de los runners está de moda (y qué bueno). Posiblemente no soy el mejor ejemplo de lo que es un corredor, tal vez porque empecé a hacerlo para bajar de peso, tenía 32 kilos más encima de los que ahora tengo y naturalmente no es como que pudiera correr mucho. Mis rutinas consistían en caminar y trotar un poco (si me esforzaba más, mis rodillas me lo reclamarían de por vida), y conforme fui bajando de peso pude aumentar mi velocidad y resistencia. Todavía tengo algo así como entre 10 y 15 kilos de sobrepeso pero ya me puedo dar el lujo de llevar a cabo carreras más largas.

A muchos correr se les puede hacer algo aburrido, incluso las primeras veces cuando no estás acostumbrado a ello así parece ser, pero conforme agarras práctica empiezas a entender porque mucha gente corre, y es que los beneficios que obtienes de ello (tanto físicos como emocionales) terminan haciendo que salgas a correr por placer y no como una auto-obligación de seguir una rutina.

Yo troto desde hace mucho tiempo, aunque siempre eran trotes muy ligeros y esporádicos. Hace un año me di cuenta que tenía mucho sobrepeso (más de 40 kilos) y tenía problemas de estrés (yo siempre he tenido que luchar contra la ansiedad). Es prácticamente imposible hacer dieta cuando tus niveles de estrés son muy altos. Así que decidí empezar a correr con lo cual pude bajar mis niveles de estrés a un punto tolerable con lo cual pude cambiar mi forma de comer. Un año después con trotes casi diarios y un nuevo régimen alimenticio hizo que bajara no sólo 32 kilos, sino que mis niveles de ansiedad bajaron y mi bienestar en general aumentó.

Quienes no están acostumbrados a correr tal vez no entiendan. Pero para nosotros es un placer salir a correr por esa sensación de bienestar que provoca el ejercicio (las endorfinas sobre todo), el salir en la mañana, armar tu playlist en el iPod y elegir una ruta es algo motivante. Cuando terminas de hacer ejercicio te sientes regenerado, a pesar de que puedes sentirte cansado físicamente, después de haber corrido es más fácil concentrarte mentalmente, sobre todo para cuestiones de trabajo, o actividades que requieran creatividad.

Cuando más valoras este deporte es cuando te despiertas triste, deprimido o preocupado. Comienzas a trotar y todo ese amargo sentimiento se empieza a disipar, toda esa rabia que traes adentro la explayas con cada pisada que das sobre la arcilla o el cemento como si dieras un golpe o lanzaras una mentada de madre (seguro sugerirán que reserve la pierna izquierda para asuntos del gobierno actual). Pero no sólo es eso, es un deporte, y como deporte tiene retos, marcas personales que romper, el placer de haber podido correr tantos kilómetros sin parar o haber corrido cierta cantidad de kilómetros a cierta velocidad. ¿O por qué no? Participar en carreras de 5km, 10km, medios maratones y maratones (ahorita mi cuerpo y mi condición sólo me da para aspirar a los primeros dos)

Ser runner parece una de tantas modas, pero que bueno que sea una moda el ejercitar el cuerpo en un país de tantos obesos que no hacen ejercicio y terminan postrados ante el televisor o jugando deportes… en el Xbox.

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