Ricos contra pobres

9 mayo 2014

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México es un país que ha vivido a lo largo de su historia una fuerte dominación de las élites sobre las mayorías. En realidad no sólo ha sido en México, es algo que se ha vivido en todo el mundo, nada más que existen países que superaron la dominación absoluta antes que otros, estos países son los que tienen una sociedad más democratizada.

Ricos contra pobres

Debido a que en México nos hemos tardado (incluso no lo hemos superado por completo), tenemos implantada la falaz creencia de pensar que todos los pobres son buenos y todos los ricos son malos. La Iglesia ha considerado a la pobreza una virtud, “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de los Cielos” (Lc 6, 20), los medios de comunicación de alguna forma lo han hecho patente como en las telenovelas donde la protagonista es la humilde y la malvada es la ricachona, incluso políticos como López Obrador utilizan a conveniencia esta falacia para creerse su redentor “por el bien de todos primero los pobres”.

Pero no, la pobreza no es una virtud, es una condición donde por razones exógenas y/o endógenas, al individuo le tocó estar hasta la base del escalafón social lo que significa un menor número de recursos y una magra calidad de vida en comparación con sus semejantes. También sería una falacia afirmar que el pobre es pobre porque quiere, pero de alguna manera le tocó estar dentro de los más débiles y menos capaces, porque él no tiene la capacidad, o bien, el ambiente donde creció no es proclive para que se pueda desarrollar. Desde este punto de vista yo no veo de donde pueda ser una virtud la pobreza.

Es absurdo afirmar que los pobres son buenos. La bondad a veces tiene más bien poco con la posición social. Esa falacia se creyó porque en tiempos pasados una muy pequeña élite cuyos integrantes se contaban con los dedos de la mano reprimían a las mayorías. Esa aseveración hoy en día es muy relativa, no es que no existan personas hasta arriba que les interese mantener a los pobres donde están, pero ni todos los ricos son así, ni todos los pobres son buenos.

Televisa y Slim pueden evadir impuestos y buscar beneficiarse a costa de los demás, igual que un pobre (eufemísticamente mal llamado humilde) puede llegar a violar o matar en un barrio bajo, o una persona como tú puede llegar a sobornar, a dar mordidas o a discriminar. Sí, en la actualidad hay quienes no quieren que las cosas cambien, gente que vive ostentosamente de los impuestos de la gente, empresarios corruptos al amparo del gobierno. Pero también hay mucha gente rica que se hizo así gracias a su esfuerzo y que aprovechó las oportunidades que tuvo para hacerlo.

Vamos a ser realistas. Es utópico pensar que algún día todos llegaremos a estar en condiciones iguales. Las pocas veces que alguna sociedad estuvo cerca de lograr eso, lo tuvo que hacer por medio de regímenes sanguinarios y opresivos donde al final, quienes comandaban dichas naciones se enriquecían, mientras que todos los demás vivían igual… de mal. ¿Por qué? Porque va en contra de la naturaleza del ser humano. El ser humano se mueve por medio de incentivos, no de dogmas.

¿Se puede reducir la desigualdad? ¡Claro que sí! Esto es, brindando oportunidades a los individuos para que se desarrollen y pueda haber movilidad social, donde un pobre por medio de esfuerzo, tenga la capacidad de salir de su condición. Se puede lograr con una sociedad preparada, educada y leída. Pero pensar en reprimir el esfuerzo y la innovación quitándoles el derecho a quienes se han hecho ricos de esta forma pensando que de esta forma se va a acabar con la desigualdad es estar en el error. El emprendedurismo no sólo implica ingresos para el emprendedor, significa también generación de empleos, además de que esto hace más grande la cadena productiva creando un ambiente donde más personas pueden emprender.

La desigualdad en México tiene que ver más con los agentes monopólicos, porque los que detentan el poder desean mantener el orden de las cosas, los gobernantes, los que se alían con el gobierno para enriquecerse y no tener que competir para innovar. Aquellos que por ellos creen formar parte de la nobleza y educan a sus hijos bajo los mismos parámetros. Cierto que el impacto causado por el mal actuar de un rico será mucho mayor al de un pobre, porque el primero tiene más influencia, pero desde un punto de vista moral, es igual de reprobable.

Ser rico o pobre no es bueno o malo, la rectitud es lo que hace la diferencia entre un ser humano valioso y otro detestable. Tratar de catalogar la integridad del ser humano de acuerdo a sus posesiones es una falacia aprovechada por muchos demagogos, que dicen defender a los pobres, pero que al final del día, y como lo ha mostrado la historia, sólo los utilizan para volverse ricos.

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