Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

18 enero 2014

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Yo siempre he hecho hincapié en el nacionalismo barato que profesamos en México, el cual siempre lo he dividido en tres vertientes: 1.- Dar orgullosamente el Grito de Independencia sin conocer la historia de México, 2.- Gritar los goles de la selección pensando que es el más alto símbolo patriótico 3.- Pensar que el petróleo es de los mexicanos y que nadie lo debe de tocar. Pero también parte de este nacionalismo defensivo, que tiene como mecanismo tratar de evadir la realidad donde a México no le va bien en el concierto de las naciones, es sobredimensionar los éxitos de los mexicanos y ponerlos donde no van.

Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

¿Me da orgullo el éxito de Alfonso Cuarón? Sí. ¿Su trascendencia instaurará una nueva época de oro en el cine mexicano? No ¿Ello es representativo de características positivas del país? No. El éxito de Alfonso Cuarón es un éxito individual. Claro que como mexicano, nos da orgullo ver que un connacional triunfe, pero tratarse de colgar medallas que no corresponden es como pensar que una figura como Roman Polanski signifique que Polonia va a ser la nueva meca del cine, y no es cierto.

Cuarón más que ser gracias al cine mexicano, lo es a pesar de él. Películas como Gravity, La Princesita o Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, tienen una nada de significado nacional, no son películas mexicanas en lo absoluto. Las únicas dos películas mexicanas que ha realizado es Y tu Mamá También así como Sólo con tu Pareja. Y sólo realizó la primera ya teniendo cierto expertising en el cine internacional. Cuarón no es representativo del supuesto auge del cine mexicano, porque ni siquiera recibió subsidios que tienden a recibir las películas mexicanas cuando realizó Y tu Mamá Tambièn. Cuarón es alguien que triunfó porque probó suerte en otras latitudes.

Alfonso Cuarón es muestra de que un mexicano sí puede trascender a nivel internacional, pero de ninguna manera es muestra ni de que el país va bien, ni de que el cine mexicano se convertirá en la nueva meca del cine, ni menos se puede usar como medalla que algunos (incluidos políticos) se quieren colgar.

Cuarón es un gran director. Recuerdo hace casi dos décadas que en un viaje a Morelia fui con mi familia al cine y mis hermanas querían ver la película de La Princesita, yo me negaba e incluso quería entrar a otra sala yo solo. Mis papás se negaron, tuve que entrar a ver esa película, y ¡me gustó!. Fue como un gusto culposo, y es que en realidad es una buena película donde podemos ver la huella del director mexicano, así como de Emanuel Lubezki, quien acostumbra acompañarlo en fotografía y quien fuera nominado al Oscar por esa película.

Gravity es una de las películas del año. Pareciera una película monótona donde todo el tiempo transcurre en el espacio, pero no es así. Es una película que mantiene atento y alerta al espectador todo el tiempo, es una película que toca el tema espacial de una forma muy diferente e innovadora, con una gran fotografía y efectos que le dan un gran realismo. Sólo hay que ver videos de astronautas en el espacio o en las estaciones espaciales y compararlos con la película para ver que casi no hay diferencia alguna.

Y claro que me da orgullo que un mexicano “la esté armando”. Pero pongo las cosas donde van, esto es un éxito de él, no del país, ni de los políticos, ni del cine mexicano. Tratar de hacer verlo así, es paradójicamente, como demeritar su gran trabajo.

 

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