López Obrador el reformofóbico

12 enero 2014

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Si hay algo más reprobable que hacer reformas al aventón, en su mayoría cambios para seguir igual y luego vanagloriarse con el argumento de que Peña Nieto sí está moviendo a México, es buscar revertir lo poco que se ha avanzado. Y la explicación más complaciente sobre la actitud de López Obrador, es que quiere vivir en el pasado, porque considera que el futuro necesariamente es sombrío, por lo cual lo más óptimo es quedarse en la “zona de confort”. Término a debate porque no creo que la mayoría de los mexicanos se sientan confortados en la situación actual.

López Obrador el reformofóbico

Ese es el objetivo de López Obrador mediante su próximo partido político Morena, al menos en la retórica. Hasta ahora López Obrador no nos ha explicado por qué son malas reformas, se limita a llamar ladronzuelo a Peña Nieto, a hablar de la conspiración del “PRIAN” (recordemos que él es originario del PRI), y a utilizar términos como “traidores a la Patria”.

En todo este año de reformas, AMLO no mencionó una sola propuesta, su discurso fue totalmente negativo. Critica todas las reformas con las que no está de acuerdo, y si llegara a haber alguna otra con la que posiblemente pudiera no tener muchas objeciones (como la de telecomunicaciones) simplemente calla y no opina.

Es triste ver a una figura que hizo creer a muchas personas que podía hacer un cambio en temas como la educación al perfilar en su posible gabinete presidencial a Juan Ramón de la Fuente, apoyar tácitamente a la CNTE. Es triste que prácticamente el único elemento político que puede fungir como una oposición real ante ese PRI que naturalmente no ha cambiado, y que tome una postura maniquea de total rechazo sin hacer una evaluación previa de lo propuesto, porque no hay un sustento de su contraargumento ¿Y hay contraargumento acaso?

Si piensa que las reformas son nocivas (que tiene su derecho a estarlo) lo prudente es que explique por qué lo son. ¿Por qué es nociva la Reforma Laboral, la Reforma Energética, la Reforma Educativa? No nos ha dicho, nos dice como es que nos sumiremos en la desgracia, pero no nos dice por qué eso va a ocurrir. No nos muestra datos, estadísticas y sí mucha retórica.

Un liderazgo desgastado como el de AMLO, un hombre que ya perdió lucidez y ya no brilla, aunado con las posturas timoratas y complacientes del PAN y el PRD, podrían hacer que el PRI logre su objetivo de restaurarse como partido hegemónico. Si López Obrador tomara una postura más sensata y menos cerrada (como lo aparentó en las elecciones pasadas) podría aspirar a ganar voto útil y a captar a la gente que está descontenta con la política actual. Su terquedad hace que sólo los suyos (en el mejor de los casos) lo apoyen. Pareciera, como dijo su ex asesor Costa Bonino, que AMLO parece no estar cómodo con la idea de ser Presidente, y sí mucho con el ser líder de un sector social, recibir aplausos y liderar manifestaciones.

La impresión que llega de López Obrador a mi subconsciente (y a mi conciencia en el estado más racional) es que es un hombre que quiere vivir en el pasado, en lo que ya fue. A diferencia del PRI que aplica la máxima de Lenin a la inversa “dar un paso adelante para dar dos atrás”. Es válido cuestionar los cambios, pero para ello se debería centrar en los comos, y no en pensar en que todo cambio es para mal. Es válido tener escepticismo ante los cambios y criticarlos, pero no lo es condenarlos por condenarlos, menos sin lograr separar aquellas partes que son buenas de las que no las son. López Obrador nos habla de la memoria histórica como argumento, pero si se le pregunta sobre Bartlett, se molesta.

La buena noticia es que AMLO se recuperó del infarto que sufrió hace un mes. Independientemente que se pueda tener oposición a sus ideas o postura, esperamos que se encuentre en buenas condiciones de salud.

 

 

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