El asunto con el Teletón

30 noviembre 2013

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Hace varios años me invitaron a participar a un “focus group” para el Teletón. Un focus group para quien no sepa, es un estudio realizado en un cuarto donde los entrevistados son monitoreados por especialistas que están detrás de un espejo (donde estos pueden ver a los entrevistados, pero no los últimos a los primeros) recurrentemente utilizado por empresas mercadológicas y de opinión. A mí, como mercadólogo de profesión, no me debieron invitar, debido a que sabemos como funcionan estas dinámicas y porque nosotros las utilizamos. Pero ya dentro ahí, se nos preguntó que qué opinábamos del Teletón.

El asunto con el Teletón

La mayoría, jóvenes que cumplían cerca de los 18 años de edad, comentaron que el Teletón les inspiraba amor, ternura y demás términos que dos de nosotros, los más grandes, relacionamos con cierta ingenuidad. Yo fui más crítico (y desde una postura moderada), lo cual casi me vale la expulsión de esa dinámica. Lo cual hubiera sido un error garrafal por parte del moderador, porque hubiera terminado sesgando dicho estudio, y porque hubiera parecido más una dinámica para convencer a la gente, que para conocer el valor de la marca “Teletón”. Pero todo lo que ocurrió me dejó un poco en claro las divergentes opiniones sobre el Teletón, y es que hay una evidente fricción entre el deseo de ayudar niños, y que quien lo organiza, en gran parte, es una empresa con una reputación tan cuestionada como Televisa.

Viéndolo desde un punto de vista pragmático, donde el fin, es ayudar a los niños con una discapacidad, no veo tan mal al Teletón. Es cierto que el Teletón es un negocio para Televisa, ¿Por qué? Porque la televisora deduce de sus impuestos lo que ésta aporta para el Teletón y nada más. Televisa no deduce todo lo recaudado, además están las otras empresas que donaron, y también habrá que mencionar a través de la página web, se puede solicitar un deducible de impuestos. En realidad lo que están haciendo no es ilegal, en realidad no están evadiendo ni eludiendo impuestos, porque toda persona que esté dada de alta ante Hacienda puede utilizar ese recurso (yo lo he hecho), puede recaudar, donar dinero y deducirlo, a diferencia de otros recursos como el Régimen de Consolidación Fiscal que sí permite a quienes tienen más, eludir impuestos.

También está la otra parte, donde Televisa utiliza al Teletón para mejorar su imagen pública. Lo que mueve a Televisa no es necesariamente una sincera ayuda a estos niños, sino más bien el beneficio obtenido. Algún día a Fernando Landeros se le ocurrió que había una muy buena forma en que podía ayudar a niños discapacitados, pero para hacer algo grande, se necesitaba de un respaldo grande, y por eso acudió a la televisora. Seguramente Fernando Landeros observó esa alianza en función del beneficio que obtendrían los niños, mientras que Azcárraga lo vio en función del beneficio que obtendrían ellos mismos. Recordemos que Televisa el año pasado no dio difusión alguna a los Juegos Paralímpicos de Londres donde varios mexicanos tuvieron éxito, y también recordamos otros casos de discriminación ante gente con capacidades diferentes.

Algo que no me gusta, y que es un rasgo típico de nuestra cultura, es la conmiseración. Muchas veces, en el Teletón, se nos invita a sentir lástima por aquellas personas que tienen algún problema que no les permite desempeñar su vida normalmente. Se nos muestra a una Lucerito llorando, pidiéndonos que nos apiademos, nos cuentan historias trágicas, con el afán de que por más trágica sea la historia, sintamos más conmiseración, con lo cual sentiríamos una mayor responsabilidad de donar. Algo parecido a cuando un niños de la calle llora o hace una cara de sufrido con el afán de que les demos unas monedas. Tal vez así lo hacen, porque es parte de nuestra cultura, porque somos una sociedad todavía dependiente que reacciona ante estímulos de una entidad más grande, y no somos todavía, ciudadanos con la suficiente iniciativa propia.

Pero lo cierto es que muchos niños se han rehabilitado en los CRIT. Hay muchos casos de personas que se han rehabilitado en estos lugares y que les ha cambiado la vida. Para que funcione “el negocio del Teletón” le tiene que funcionar a los niños también, sino la credibilidad se perdería inmediatamente. Y al final del día, el Teletón termina por ser algo más bueno que malo, donde sí, se puede cuestionar la forma en que algunos lo utilizan, más desde una perspectiva moral que legal. Porque pensemos, imaginemos que Televisa u otra empresa debe de pagar cien millones de pesos en impuestos al gobierno. ¿Cuánto de esos impuestos van a ser bien utilizados? ¿Cuánto de ellos no será usado para financiar campañas políticas dudosas, o el sueldo de diputados que no trabajan? Para mí, preferible que ese dinero se vaya a un CRIT a que parte de éste se pueda ir a un funcionario corrupto.

Si uno quiere donar, pero no quiere recibir el bombardeo mediático de Televisa, ni que esta empresa la deduzca de sus impuestos, fácil. Puede no prender la tele, y solicitar en la página web su deducible de impuestos por si tiene dudas de como se podría utilizar su dinero.

¿Donar al Teletón? Al final puede ser una alternativa. Naturalmente no es la única forma de ayudar. Hay muchas asociaciones civiles que no tienen tantos recursos para hacer campañas mediáticas, y a las cuales también puedes ayudar. Sólo se trata de buscar, de tener iniciativa propia para ayudar a quien tu quieras.

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