Mira ¡Un cerdo volador!

21 julio 2013

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Mira ¡Un cerdo volador!

¿Por qué la gente tiene la costumbre de creerse lo que ve? Tal vez los mecanismos para evitar eso, y a la vez evitar caer en el otro extremo (la paranoia), tienen que ver con el poseer cierto nivel de inteligencia y cierto sentido común creado a través de la experiencia.

-Odio a Televisa, es una empresa manipuladora y enajenante-, -¿Sabías que Azcárraga es de los Iluminati? ¿Qué donde lo supe? ¿Cuál es mi fuente? ¡Un amigo lo puso en Facebook!-.

Tener un buen juicio lleva práctica, y voluntad para tenerlo. La gran mayoría de las personas que se creen cualquier cosa, en realidad no quisieran creerse cualquier cosa, simplemente no son conscientes de su exacerbada credulidad.

En pocos lados te persuadirán a desarrollar tu juicio. Tus padres tal vez (en dado caso que lo tengan) alguno de tus maestros, y muy poca gente más. Muchos otros no están interesados en que lo desarrolles, así que estás sólo, y tendrás que hacerlo por ti mismo. No sólo por esa razón. Una persona que pretenda e insista en desarrollar tu juicio, posiblemente terminará creando cierta dependencia intelectual, porque el te dirá que es bueno, que es malo, que es verdadero, que es falso, de acuerdo a sus creencias, a su proceso y no al tuyo. Pero eso no será culpa de ellos, por el contrario, si tu capacidad de juicio es alta, sus sinceras enseñanzas te serán muy útiles, porque las sabrás sintetizar. Si no, a lo sumo, serás una versión barata del intelecto de la otra persona.

La capacidad del juicio es infinito, hasta el que tiene el juicio más desarrollado, se puede equivocar. Somos simples mortales.

Al tener un juicio razonable, podemos reírnos de ciertas críticas. Alguno me dice derechista, neoliberal de closet, y algún otro me reduce a seguidor de López Obrador. A algunas personas les molestarían esas comparaciones, a mí me dan risa, porque me demuestran la poca capacidad de análisis, donde al no poder analizar correctamente mi forma de pensamiento, lo tienen que relacionar con algún estereotipo. Tan mal lo hacen, que los juicios son demasiado contradictorios entre sí. Y rápido se topan con sus limitaciones intelectuales, que sólo les queda el recurso del insulto.

A pocos les gusta tener un criterio propio, como les da flojera, terminan siendo dogmáticos, porque es más fácil, porque tienen que seguir reglas e ideas preestablecidas. Los dogmáticos son menos interesantes, es más aburrido debatir con ellos, porque es más fácil recurrir al origen del dogma, al libro económico, científico, religioso, parapsicológico.

Peor la gente que ni siquiera conoce el dogma que sigue. En realidad su criterio se reduce a una mezcla de ideas tomadas de diversos lugares, contradictorias entre sí (pero el individuo no puede ver su contradicción), muchas veces falsas y cuyo origen no ha sido discriminado por parte del individuo. Le otorga prácticamente al mismo valor, una idea pronunciada por un filósofo, una idea impresa en una revista, o una idea posteada en Facebook con faltas de ortografía.

Una persona sin juicio propio, sin capacidad de analizar y sintetizar (tan limitado que llama pretencioso al que sí lo sabe hacer) podrá titubear cuando le dicen que hay un cerdo volador en el cielo.

Si uno voltea al cielo para ver un cerdo volador, es por tres razones:

  1. Tiene alucinaciones mentales
  2. Persona cuyo criterio está ausente
  3. Fue a un concierto de Pink Floyd
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