De asesores de imagen, ¿Qué tanto es tantito?

14 julio 2013

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La gente a veces avienta cifras por aventarlas. Quienes las avientan son aquellas personas que se dedican a dar “discursetes” sobre como tener una buena imagen. -El saco negro debe de ir combinada con una corbata con franjas de 1.23 centímetros y que ese patrón no se repita en toda la vestimenta, el peinado debe de ser perfecto y firme, si las franjas de tu corbata son horizontales, no debes de peinarte para atrás porque denota inseguridad. También cuando camines, recuerda que cada paso que des con tus zapatos perfectamente lustrados debe de ser parejo uno al otro, porque sino denotas inestabilidad personal-.

De asesores de imagen, ¿Qué tanto es tantito?

¿Lo han oído? ¿Se imaginan si todos siguiéramos al pie de la letra todas las recomendaciones de estos pseudo gurús aprendices frustados de Gaby Vargas? Lo peor es que me dirían de que forma (con las uñas bien cortadas, las manos acabadas de lavar) tendría que agarrarme la pistola para darme un tiro por tratar de seguir sus recomendaciones -Es de mal gusto darse el tiro en la boca porque podemos derramar sangre de más, entonces se recomienda ponerte la pistola en la sien perpendicularmente y jalar del gatillo, para tener un suicidio in.

Creo que para vestir bien no hace falta mucho más que sentido común. Soy un convencido de que muchas de estas personas, no todas, pero la gran mayoría, ni siquiera saben porque las cosas son como las dicen. Simplemente las leen de otros, y ya se sienten con la capacidad de ir a dar discursos y conferencias. Son tan meticulosas en su crítica (más bien criticonería) que se fijan en cosas que a nadie le importa. En las elecciones pasadas, una “especialista” se barrió a los candidatos, que el amarillo de la corbata del peje no va muy bien, que las mangas de Josefina estaban largas y eso denotan x o y cosa, que el copete de Peña tenía un milímetro más de altura bla bla bla…

Una frase, con todo respeto, que me recalcitra, es ese de “el 93% del lenguaje que emitimos es no verbal”. Primero escuché que era 50% y 50%, luego 70% y luego, en un afán de ser exactos, 93%. Un porcentaje que aventó una analista de imagen.

¿Qué método científico utilizaron para llegar a la conclusión de que el 93% del lenguaje es no verbal y solo el 7% lo es? No, entonces si es así, estaríamos gobernados por una monarquía de mimos. Es cierto que el lenguaje no verbal también tiene importancia, pero esas frases trilladas y exageradas en demasía, lo que buscan es legitimar los argumentos de estas personas. Si el lenguaje no verbal es muy importante, entonces tengo que correr a comprar mi traje gris pantone número no sé que, porque no me van a dar el empleo que tanto busco.

También me molesta la superficialidad de esta gente.  Dicen que tu vestir hablas de quien eres, que si denotas inseguridad, inestabilidad con tu vestir. A ver, si a una persona acomplejada la vestimos bien, le ponemos un traje de Hugo Boss ¿Qué tenemos? ¡Una persona acomplejada con un traje Hugo Boss! ¿Qué no sería más inteligente que esa persona trabaje en su autoestima? Una persona con baja autoestima bien vestida, incluso se va a sentir incómoda. ¡Ya sé! ¡Al diablo con los psicólogos, al diablo el Prozac, ¡compremos todos unos malditos trajes de marca, gel pa peinarnos bien y perfume!

Me acuerdo, nunca se me va a olvidar. En la universidad nos hicieron ir a una conferencia de una “asesora de imagen”, nos soltó toda su retórica donde nos decía cuanto dinero íbamos a ganar con cada color de traje, que impacto iba a tener nuestra imagen, y como esa imagen iba a hacer que atrajeras a la gente. Uno pensaría que en el receso todos se acercarían a ella, porque siempre en los recesos de las conferencias los alumnos platican con sus ponentes. Bueno, en el receso no platicaba con nadie, se veía tímida, insegura, a pesar de su vestimenta high class, su peinado bien aliñado y su piel maqullada. Todo su discurso se vino abajo.

Con esto no quiero decir que la imagen no importe, ni que uno vaya a una entrevista de trabajo con el primer trapo que se encuentre. Sino que la cuestión de la imagen no debe de ser tomada tan a pecho, porque lo que más genera es estrés e incomodidad. A veces el sentido común es más importante que una serie de reglas estrictas recomendadas por asesores de imagen que ni siquiera saben el por qué de esas reglas y menos conocen su fundamento.

Yo sé que no todos los asesores son así, pero de verdad, pensar que la imagen cuenta más que la persona (lo que sugieren tácitamente) es algo que termina convirtiéndonos en mero producto mercantilista. Los asesores de imagen deberían auxiliar a aquellas personas que no saben vestir bien, pero sin llegar hasta esa meticulosidad obsesiva.

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