Edward Snowden y la libertad made in United States

4 julio 2013

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Durante años, Estados Unidos se erigió como el país salvador del mundo, argumentando la lucha por la libertad de los pueblos. Llegó a ser muy común ver películas que tenían la intención clara de crear el maniqueo mensaje de que ellos eran los héroes que nos iban a salvar contra los enemigos (el bloque comunista). Un ejemplo fue la película de Rocky IV, donde el personaje interpretado por Sylvester Stallone buscaba retirarse del boxeo hasta que llegó Ivan Drago, el nuevo ídolo de la Unión Soviética. Rocky vence a Drago en su propio país ante una arena llena de propaganda comunista, al final da un discurso de reconciliación (cuyo verdadero mensaje era el triunfo de Occidente) y muestra a un régimen comunista totalmente vencido. De esta forma, por medio de Hollywood, se buscó crear el discurso de los estadounidenses salvadores. Otros filmes mostraron que quienes salvaban al mundo eran estadounidenses (Día de la Independencia) o incluso presidentes se volvían héroes.

Edward Snowden y la libertad made in United States.

Ante la amenaza comunista, era natural pensar en que este discurso occidental iba a tener éxito. Pero ante la caída del Muro de Berlín donde se estableció casi como pensamiento único, y ante una falta de contrapeso, se empezaron a notar las fallas, las incongruencias, y el caso de Edward Snowden es un claro ejemplo de ello. Este jóven estadounidense empleado de la CIA pidió días de descanso para recibir tratamiento para su epilepsia. Viajó a Hong Kong y desde ahí filtró documentos del programa de vigilancia PRISM, donde reveló como el gobierno estadounidense mantenía un estado de vigilancia donde invadían la privacidad de las personas en medios electrónicos (contrario naturalmente, al discurso de libertad), lo cual hizo porque se le hizo indignante que el gobierno registrara las actividades de todas las personas cuya información puede usarse para intereses no muy sanos.

El gobierno interpretó el acto de Snowden como una traición, aunque muchos ciudadanos estadounidenses, y sobre todo, no estadounidenses, lo vieron como un héroe. Estados Unidos busca hacer lo posible para extraditarlo y enjuiciarlo. Lo más cuestionable es la forma en que lo está haciendo. Países como Francia, Portugal y España no permitieron que el avión presidencial de Evo Morales, Presidente de Bolivia, sobrevolara sus tierras dado que se especulaba que Edward Snowden podía ir ahí, cosa que fue falsa. La decisión de estos países, muy seguramente presionados por los EEUU, fue algo ilegal. Un mandatario volar en un avión presidencial, goza la misma inmunidad e inviolabilidad de libertades que tendría en su país, según Antonio Romero, Catedrático de derecho internacional en la Universidad Autónoma de Madrid. Este avión solo se podría detener o desviar cuando el Presidente está siendo perseguido por un delito internacional, lo cual no se justificaría aún si Edward Snowden fuera dentro de ese avión.

¿Qué pasaría si Edward Snowden se llamara Eduardo Nieves, fuera Venezolano y hubiera filtrado información sobre como el gobierno de Nicolás Maduro vigila a los ciudadanos? Seguramente la postura estadounidense hubiera sido algo no muy lejano a la de héroe o defensor de la libertad. Pero el caso es que siendo el Gobierno de Estados Unidos el evidenciado, entonces termina siendo un villano. Lo cual pone en evidencia que el discurso de la libertad que ha mantenido el gobierno de Estados Unidos, tiene que ver más con un concepto de libertad moldado a los intereses del Gobierno del Estados Unidos.

Sería un error caer en una postura maniquea y al ver este actuar del gobierno del país de las barras y las estrellas, entonces sus opositores pasan a ser buenos. Pero en cuanto a Edward Snowden, éste le hizo un favor al mundo al mostrarle a la gente como está siendo utilizada su información. Que claro, no es algo que ya nos deba sorprender mucho debido a las altas especulaciones, pero estas especulaciones se terminan convirtiendo en información oficial.

Paradójicamente Edward Snowden se tendrá que refugiar en un país opuesto a los Estados Unidos, que no necesariamente promueven más la libertad que ellos, como pasa con Julian Assange habitando en la embajada de Ecuador en Londres. El problema es que para pedir asilo, los países le piden estar dentro de su territorio para hacerlo, y otros prefieren no dárselo para evitarse problemas.

El discurso estadounidense de la libertad podría deteriorarse a menos que el discurso esté más apegado a los hechos. Tal vez actualmente este discurso no es tan necesario como en la época de la guerra fría. Pero el mundo da vueltas y cuando quieran que la población tanto estadounidense como no estadounidense cierren filas, podrían verse en un serio problema.

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