Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

17 febrero 2013

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-Si gana (coloque aquí el nombre del candidato que no quiere que llegue a Los Pinos) yo me voy del país-. En 2006 unos mexicanos que viajaron a París mostraron una pancarta que decía que se quedarían ahí si López Obrador llegaba a la Presidencia de la República. En 2012 se volvió a repetir la historia, pero ahora el candidato señalado en dicha pancarta era Peña Nieto. Las personas al ver diversas situaciones en el país se indignan y se avergüenzan, corrupción, robo, aletargamiento, fanatismo, incluso la historia misma donde a México le ha tocado perder más que ganar. ¿Ser mexicano es motivo de orgullo o vergüenza? ¿Se puede sentir uno orgulloso de ser mexicano y sentir vergüenza a la vez?

Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

Me llamó la atención un Trending Topic bastante agresivo en Twitter que decía #QuéAscoSerUnMexicano, el cual se llegó a posicionar hasta el primer lugar. Comento que me llamó la atención que varios mexicanos (al menos dentro de las redes sociales) tuvieran una visión tan despectiva de su nacionalidad y de sus raíces, sea cual sea la forma de interpretar dicho hashtag. Usuarios de otros países como Argentina se sorprendieron por el hashtag y ellos mismos terminaron defendiendo al país que muchos estaban criticando de forma despectiva. Es cierto que como país tenemos muchos problemas que llegan a la profundidad de nuestras raíces culturales ¿Pero acaso tan mal estamos para sentirnos avergonzados de un país, que sin intención alguna de evadir los serios problemas que tenemos, está “más arriba que abajo” si analizamos a todos los países del globo terráqueo?

Hace poco comenté que para avanzar como nación es importante reconocer la parte negativa y no evadirse en discursos frívolos como los que nos invitan a ver nuestras playas y nuestras mujeres. Pero peor que la negación de los aspectos negativos del país, es la negación de nuestras raíces, la denostación de parte de nuestro ser que consta en la sociedad en la que nos hemos desarrollado, que lleva implícita una aspiración a tener otra nacionalidad, o al menos sentir tenerla. Lo cual no solo es muy difícil, sino que los no muchos que lo consiguen saben dentro de ellos que nacieron en México, que seguirán siendo mexicanos, y posiblemente no terminen de asimilar su nueva nacionalidad (cosa que pasa con muchos latinos que adquieren la nacionalización en Estados Unidos).

Se entiende la frustración al ver los problemas por los que atraviesa el país, dado que varios mexicanos logran romper el ya deteriorado pacto social para salirse con la suya. Pero me pregunto por qué para muchos entonces ser mexicano significa ser “corrupto y tranza” cuando solo algunos lo son (los suficientes para influir para mal en el país) cuando en realidad no lo es así, y cuando también se ha demostrado que el mexicano tiene la capacidad de salir adelante de una forma honesta.

Si los mexicanos que se presumen honestos quieren “huir del país” entonces ¿Quién se encargará de arreglar las cosas? ¿Es más cómodo entonces huir y dejar que la nave se hunda al dejar solos en el bote a quienes quieren destruirlo? Muchos prefieren la resignación, aceptar que el país es así, corrupto, donde el que no tranza no avanza, y se esconden como timoratos como si eso fuera lo suficientemente necesario para considerarse buen ciudadano. Otros terminan emulando las malas prácticas dado que piensan que no hay otra forma de salir adelante. Muchos de ellos odian a México (o tienen un sentimiento ambivalente de orgullo y odio) pero no hacen absolutamente nada para tener menos razones, para sentir ese sentimiento de repugnancia hacia su país.

Yo sé que México tiene muchos problemas, y que a veces lo que ocurre dentro de estos casi dos millones de kilómetros cuadrados es frustrante, pero yo tengo que decir que me siento orgulloso de ser mexicano, amo a mi país, a pesar de todos sus defectos. Y así como hay cosas que me apenan, hay cosas que me enorgullecen, se que estas son mis raíces, y así va a ser toda mi vida.

Ese orgullo es el que nos debería a motivar a poner nuestro grano de arena para mejorar las cosas. Estoy consciente de que las cosas se pueden mejorar, no existe sociedad que esté condenada, dado que somos humanos y tenemos la oportunidad de cambiar. Es decisión de los demás si enfrascarse en el odio, en una especie de masoquismo, o aportar su grano de arena.

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