Peña Nieto se desinfla

2 febrero 2013

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Cuando arribas a la presidencia acarreando una crisis de legitimidad, es importante asestar un golpe mediático para ganar ya no legitimidad, sino credibilidad. La estrategia no solo debe de existir, sino que se tiene que hacer bien para lo cual deben tomarse en cuenta todas las variables.

Peña Nieto se desinfla

Peña Nieto había empezado bien, muy bien. Me atrevo a decir que desde por ahí de septiembre (ya con la elección validada) hasta el primer mes de su gobierno, tanto él como su equipo lograron ser prudentes y las inconformidades solo salieron a flote cuando tomó posesión (que era bastante natural que ocurriera). A Peña lo guardaron, lo entrenaron muy posiblemente como tuvieron que hacer con Sarah Palin en los Estados Unidos. Como comenté una vez, Peña Nieto es una persona muy disciplinada y gracias a eso logró dar un buen discurso de toma de protesta que por algún momento redujo sus negativos.

La estrategia inicial fue muy buena. Se firmó el “Pacto por México” el cual tuvo un muy buen efecto mediático, y posiblemente serviría para contener a la oposición (recordemos que el PRI es un partido con mucho oficio, al punto que deja ver como ingenuos a los opositores). Se hizo todo un espectáculo en torno a la firma de ese pacto, fotografías en el Castillo de Chapultepec y demás. Algunos, a pesar de que sabíamos que esto tenía que ver con un golpe de legitimidad, lo vimos bueno porque pensamos que su gobierno iba a ceder a cambio de ganar credibilidad y de alguna manera podríamos ver avances.

A partir del incidente del IFAI, creo que esta estrategia se ha comenzado a desplomar y tendrían que empezar desde el principio en el mejor de los casos. El no saber las siglas de este instituto (que a fin de cuentas es lo que menos debía de preocupar si se toman en cuenta las demás cosas) creó la percepción de que les importaba un comino la transparencia. El gobierno de Peña en una conferencia sobre transparencia se terminó viendo más opaco, porque censuraron sin éxito la mayor cantidad posible de videos de Youtube exhibiendo al Presidente (los usuarios se vieron más rápido). No solo terminó viéndose Peña como tonto a juicio de los espectadores, sino como tonto y censor. Pésima fue la decisión de declarar su patrimonio sin declarar su valor y de donde provenían los dineros. Peña declaró bienes que no alcanzan a adquirirse con el sueldo de un servidor público por más alto sea su rango. Aseveró que varios de sus terrenos eran donaciones, lo cual más que ayudar, terminó preocupando a muchos, y tuvo suerte de que, como decía Silva Herzog, los medios no le dieran la importancia que merecía ese hecho.

El asunto de Florence Cassez parecía no afectar mucho a su imagen (empezando porque los principales responsables eran Genaro García Luna, la AFI y las televisoras), pero el tema de Monex terminó por echar abajo ese buen inicio que había tenido. Se comenzó a afirmar en redes que lo de Cassez era una cortina de humo (aseveración que incluso fue usada por panistas como el propio Madero) para desviar la atención del asunto de Monex. Los presidentes del PAN y PRD hicieron declaraciones que pusieron al gobierno en un asunto delicado, afirmaron que el PRI estaba cooptando al IFE y al IFAI, lo cual podría significar una regresión para la vida democrática.

El tema no paró ahí. El IFE decide sancionar solamente a López Obrador por el rebase de los topes de campaña, lo cual fue tan inverosímil que no solo los perredistas y afines a AMLO gritaron, también lo hicieron los panistas y una gran parte de la población que no simpatiza con AMLO. Toda la oposición (PAN, PRD, PT, Morena etc.) puso en entredicho duramente al IFE, incluso hubo amagos para no seguir con el Pacto por México. Esa credibilidad que ganaba Peña Nieto en el primer mes, la volvía a perder en cuestión de una semana. A pesar de la complicidad de algunos medios con el oficialismo, en muchos mexicanos quedó el mensaje del “regreso del PRI hegemónico”.

Es cuestión de que ocurra un incidente, por más pequeño que sea, para que un sector de la población critique y se mofe del Presidente en redes sociales (como nunca antes se había visto en la historia del país). La credibilidad de Peña y su gobierno es tan baja en las clases medias, que dentro de nuestro afán de crear teorías de la conspiración (que en este caso no comparto) algunos ya culpaban a Peña Nieto de perpetrar un supuesto atentado en Pemex, bajo la premisa de -El PRI en la historia ha hecho esas cosas, entonces fue el PRI-.

En lo particular, creo que los priístas tienen un reto mayúsculo. Veo difícil que la gente en un corto o mediano plazo cambie el concepto que tienen de Peña Nieto. Lo malo para ellos es que varias de las estrategias mediáticas ya son usadas y ya son conocidas, la cosa se agrava cuando el gobierno actual parece no entender bien la dinámica social actual, especialmente en una juventud usuaria de redes sociales. Porque no solo las realidades que se quieren ocultar se viralizan en las redes sociales, sino porque algunas veces se llegan a exagerar y a gente las toma como buenas. Pareciera que metieron todo el fuego al asador este primer mes y no funcionó. ¿Qué estrategia tendrán que usar ahora para recuperar credibilidad? Creo yo que estos primeros meses o años inclusive van a ser difíciles y van a tener que tratar el asunto con pinzas. Las virtudes del Peña Nieto en campaña se convierten en defectos, y parece que si bien sirvió mucho como candidato tal vez no funcione muy bien como Presidente. Porque no sé si el país pueda soportar un nivel de tensión y desprecio como el que se sintió esta semana. Van a tener que hacer algo, y para mí la solución es fácil si el objetivo es mejorar su imagen, y esa es, ponerse a gobernar bien, en un marco democrático y respetando las instituciones. El problema es que parece que ese no es el último fin y esta estrategia no serviría para el fin real.

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