Propósitos de año nuevo

1 enero 2013

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El año nuevo es una coincidencia astronómica y también numérica. Esta última existe debido a la necesidad de interpretar la primera. Con los años, fechas y calendarios los humanos buscamos ponerle un orden al tiempo para que fuera más tangible y medible. Y en torno a esta medición del tiempo, los humanos pensamos en ciclos, los que se vienen y los que van. De esta forma, una coincidencia termina teniendo un significado, y debido a este es que tomamos diversas acciones.

Propósitos de año nuevo

Basta esa coincidencia para que una empresa decida planificar su siguiente año, para que los políticos armen la partida presupuestal del siguiente año, y por supuesto, para que los mortales (gente de a pie, e incuso políticos y empresarios) se impongan a sí mismos propósitos de año nuevo, derivados generalmente de una corrección o mejora de lo vivido en el año anterior. Y a estos últimos son a los que me quiero referir.

Los propósitos anuales son algo sano dentro de los seres humanos. Al poder medir el tiempo en años, podemos hacernos una evaluación de como nos fue en el año que termina para pensar que cambios debemos hacer a nuestra vida que siempre será perfectible. Muchas veces cometemos el error de crear propósitos cortoplacistas, o bien, que implican mucho esfuerzo a corto plazo. Por ejemplo, uno de los más tradicionales propósitos es bajar esa panza generada por el maratón “Guadalupe-Reyes”, que acumula la grasa que generamos antes y que nunca nos hicimos el propósito de eliminar de nuestro sistema. Siempre escucho a gente decir, -empezaré con un régimen intensivo, o comenzaré a correr 10km- en lugar de ser realistas y empezar con un régimen que tenga una visión más integral y largoplacista donde se entienda que al cuerpo hay que darle su tiempo y no hay que forzarlo.

A mí en lo particular no me gusta planear propósitos específicos, porque a veces creo que al terminar el furor de año nuevo, se van terminando los propósitos. Raro es ver a la persona decirte en Julio que saldrá a correr como lo prometió al comerse las 12 uvas en 31 de diciembre. Prefiero yo, hacer una extensa meditación de lo que fue el año, tanto cosas positivas como negativas, y en base a eso ir planeando acciones a seguir que sean permanentes y no solo sean el pretexto de un nuevo año, y no necesariamente todas se tengan que comenzar el primero de enero, porque es necesario un orden, ir tomando algunas acciones para luego tomar otras.

Un año nuevo debe servir como pretexto para reflexionar. Pensar como uno quisiera que fuera el siguiente año, que tenga ciertas cosas que no tuvo el anterior. Se debe hacer una reflexión que abarque tanto lo material, lo espiritual, e incluso las cuestiones filiales (familia, amigos). También creo que se deben de buscar nuevos retos, porque son los que ponen sabor a la vida. Aunque las cosas vayan bien, no se debe caer en la zona de confort porque todo terminará rutinario. ¿Qué tal un nuevo hobbie? ¿Un viaje a Europa? ¿E ingresar a una organización nueva?

Un año es demasiado tiempo para desperdiciarse, por lo tanto hay que planearlo. ¿Y tú ya hiciste tus propósitos, o se quedaron ocultos en la trágica peda del 31 de diciembre?

 

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