Cuando te vas de este planeta

25 septiembre 2012

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A continuación les contaré algo humano, tan humano que voy a preocupar a más de uno y confrontar a otros tantos. Pero es por su bien muchachos.

Cuando te vas de este planeta

Extraño que la muerte de un político gris (buen académico, buena persona, pero… político gris) como Alonso Lujambio, me hizo reflexionar un poco sobre el legado que dejaré cuando mi vida termine. Todos los seres  humanos tenemos esa necesidad de autorrealización, de haber sido alguien en nuestras vidas y que la gente se acuerde de nosotros. Muchos dirán que no es así, pero saben que sí lo es.

No se trata de ser megalomaniaco, pero hay que razonar un poco. ¿A quién no le gustaría irse de este mundo dejando una familia unida? ¿A quién no le gustaría irse sabiendo que logró crear una empresa, o bien de ser un empleado, terminó siendo un director ejecutivo?. Modalidades hay muchas que pueden tener que ver desde el amor o el dinero, hasta la espiritualidad. Pero la necesidad ahí está. Y la verdad que alguien que deja este mundo sin haber dejado nada fue cuando menos un mediocre. Una persona que no merecería ser aplaudida cuando su ataud es retirado del templo al final de la misa.

Yo creo que todos los seres humanos tenemos una misión, algunas religiones lo interpretan así, y yo incluso lo veo igual desde un punto de vista más laico. Lo que podemos dejar en la vida va de acuerdo a nuestras capacidades para realizarlo. Pueden ser cosas no muy vistosas, pequeñas, pero trascendentales. Eso hace la diferencia entre quien ejerció su naturaleza de ser humano y quien vino a vegetar.  No necesariamente aquella persona que deja huella tiene que ser reconocida por todos, muchas veces lo que un humano deja en dado momento no es reconocido ni visto, pero esta persona sabe que lo dejó. No se trata de adquirir fama, porque todos te pueden aplaudir por no haber hecho nada, se trata de trascender, y en dicha trascendencia, lograr incidir positivamente en otras personas.

Para trascender no importa el credo ni la ideología política. Se trata de ser valiente y tener una actitud positiva, de tratar redimirse como ser humano. De ser grande y no grandilocuente. Para dejar un legado es primero saber que es lo que uno quiere ofrecer. Vivir falsamente para los demás, es decir, el qué dirán, es una forma de autosabotaje. Aquellas personas que viven así son egoístas, porque no les importan los demás, les importa solamente su aprobación; alguna vez todos nos hemos preocupado por esto y dentro de nosotros sabíamos que éramos unos ególatras. La gente que busca hacer algo por los demás lo hace sabiendo que en ocasiones esa gente a la que quiere beneficiar no va a estar de acuerdo, y aceptará pagar el precio.

La persona codependiente no va a ser recordada positivamente por aquellos que fueron objetos de su codependencia. ¡Paradójico! Pero totalmente real y cierto. Y no lo llamaría persona, porque el significado etimológico de esa palabra es “por delante de la cara”. La gente codependiente, preocupada por lo que dicen los demás, están detrás de la cara. y una persona que se esconde, es una persona que no puede salir de sí misma, y es una persona que no puede dar a los demás.

Yo si quisiera abandonar este mundo dejando mi legado. Que sepa que incidí positivamente en la vida de terceros. No sé que piensen ustedes, pero me sentiría frustrado si no lo logro. Y esa frustración es normal, si no me preocupara, tal vez no podría considerar un ser humano.

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