AMLO no es toda la izquierda

2 septiembre 2012

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Espero, si las circunstancias lo permiten, tomar un poco de receso en torno a la política (a veces creo que no va a ser así). Mientras tanto continuaré con mi análisis y crítica cuando más se necesita. Más ahora que vivimos en un momento coyuntural.

AMLO no es toda la izquierda

No es sorpresa que AMLO decida hacer lo que siempre ha sabido hacer, organizar manifestaciones. No reconoció el fallo del TEPJF, pero eso no es algo reprobable, creo que es hasta coherente (aunque creo que debe de haber autocrítica al aceptar que varias de sus pruebas no estuvieron bien armadas). En el 2000, Al Gore estuvo en total desacuerdo con el fallo de los tribunales en Estados Unidos cuando le dieron el triunfo a Bush, aunque a diferencia de López Obrador,  aceptó las circunstancias y ya no volvió a alegar más. También es cierto que Estados Unidos es diferente a México, las instituciones son diferentes, todo es diferente.

López Obrador me recuerda a mí de chico cuando iba en la primaria, que ante una injusticia (que existía, en efecto) hacía todo un berrinche y me hacía notar. Al hacerlo sentía dentro de mí que peleaba por lo justo, pero al final del día me daba cuenta que ser visceral no servía de mucho. Muchos dentro de su partido no están de acuerdo con el fallo y se han parado en la tribuna de San Lázaro (ahora que entró la nueva legislatura) a manifestar su posición en torno al fallo. Pero su posición también es seguir adelante y trabajar. El PRD habla de agendas y propone temas interesantes, y creo que ese es el camino a tomar, el tema es construir, buscar reformas, entre ellas, algunas que eviten que se vuelva a imponer a un presidente con la compra de votos, televisoras y encuestas.

AMLO no es toda la izquierda, y a veces parece serlo. Ciertamente es un líder, es el líder más importante que tiene México a un punto que posiblemente termine siendo más importante en la historia que uno que otro Presidente de la República. Pero eso no quiere decir que deba representar el solo a toda una ideología política. AMLO quiere ser todo, dueño de las causas de los agraviados, dueño del enfado con las instituciones, quiere apropiarse de movimientos como #YoSoy132. Posiblemente esa posición no sea maquiavélica y puede ser en cierto punto honesta, pero en un país que pretende ser plural y democrático, se debe aceptar que hay otros actores, y que la izquierda no es él. López Obrador cree que con su altivez moral, con su trayectoria menos corrupta que el político medio, tiene la autoridad moral de “ponerse por encima”.

Algo de lo que le hace falta López Obrador es autocrítica. Su “gran moralidad” a veces lo transforma en un necio y arrogante. Es cierto que se percibe una actitud maniquea. Dentro de las elecciones nunca habló de error alguno. Ciertamente al estar en un constante in crescendo, podemos hablar de un bastante buen papel dentro del proceso. Pero podemos ver muchos errores atrás, antes de las elecciones, hace 3 años, hace 6 años, los bloqueos de Reforma, Juanito y el bochorno de Iztapalapa. Cierto también es que a veces sorprende y sabe negociar hasta con los mafiosos (ej, Carlos Slim). Lo vimos en el Gobierno del Distrito Federal. Pero es curioso porque mientras al estar en un puesto público puede ser hasta cierta medida pragmático (en el buen sentido de la palabra), fuera de él, pareciera ser lo contrario.

López Obrador dice que no dejará de luchar hasta que la patria sea de todos y no solo de 30 potentados. ¿Cómo es que sería la patria de todos? ¿De todos, de él? ¿Qué pasará con esos potentados, se acabarán, o entrarán unos por otros?. También me pregunto de su constante afirmación de la existencia de una “mafia en el poder” (que falso no es), mientras tiene una relación cercano, con el potentado mayor, con el mafioso de mafiosos, con Carlos Slim. Como si un gobernante de Estados Unidos criticara y se opusiera a las mafias del alcohol, pero tuviera a la vez, una relación no mala con Al Capone. ¿Por qué el tiene que adueñarse de algo que muchos mexicanos percibimos? ¿Por qué si afirmo que las elecciones fueron sucias, o que Televisa hace esto, a fuerzas, tiene que entrar la relación con López Obrador?

Entiendo lo que está pasando el país. Y está muy bien que decida colaborar desde su posición de líder social, pero no adueñarse de toda la causa. Su diagnóstico no es bueno, es muy bueno, es el único que ha dado en el clavo, y por eso precisamente mucha gente lo admire. Pero diagnosticar no es tan difícil, si muchos lo siguen es porque los demás también tuvieron el mismo diagnóstico. Y los otros políticos no lo tienen porque son parte del problema. Pero no por haber dado en el clavo entonces se es dueño de la causa. También es cierto que otros políticos no han sabido como tomarla, no han sabido ser líderes; tampoco se ven líderes ciudadanos. Ante la ausencia de liderazgos en el país, López Obrador tiene todo el terreno limpio.

La izquierda depende de su liderazgo. Pero también la izquierda debe de buscar diversas opciones para mejorar al país. Y muchas veces no es actuar visceralmente. Es cierto  que existe un descontento generalizado, es cierto que no es tan disparatado creer que puedan existir estallidos sociales. Pero entonces las izquierdas deben también trabajar en el congreso, proponer leyes, reformas. Deben construir. Y no se trata de darle vuelta a la página, no debería dársele vuelta a la página de lo que sucedió en las elecciones. Pero hay dos opciones de abordar dicha página. Una es, desconocer al nuevo Presidente y hacer manifestaciones; y otra es buscar ser una real oposición que proponga y que logre ser una contención ante el autoritarismo antidemocrático. Si me preguntan a mí, me iría por la segunda opción.

Por cierto hablando de falta de autocrítica, vi a Ernesto Cordero ser entrevistado por Javier Solórzano y lo primero que dije fue, AMLO, no te empataron, te dieron la vuelta. Se refirió a la presidencia de Calderón como lo mejor que le ha pasado a México en toda su historia, no hubo mención ya no de un error, sino de algo que se pudiera haber hecho mejor. Para terminarla de acabar, ya me estaba alabando a Peña Nieto. Dijo que esperaba una buena presidencia por lo que dijo Peña en campaña. ¡Díganle a Cordero que las campañas son demagogia!, porque al observarlo, veo que cree que la gente es tonta. Vaya que Cordero con toda la tez de un Mr Bean que no mata ni una mosca, también es demagogo, y cree que los ciudadanos se van a tragar cualquier cosa, y todo sea por defender a Calderón, la facción pro Peña del PAN. Yo me prefiero quedarme con la facción del PAN que da un poquito de atisbos (un poco solo) de lo que fue el PAN de antes.

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