¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

23 agosto 2012

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El exceso de espectaculares y el derribe de árboles para su mejor efectividad no son un ejemplo de una economía dinámica, son más bien ejemplo de una sociedad bananera.

¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

Pareciera que para muchos empresarios (relacionados muchos con los anuncios publicitarios), la ecología es algo que no existe. Naturalmente en su visión librecambista, donde lo que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad, si un árbol estorba a la visibilidad de un espectacular, o al letrero de un Oxxo, entonces hay que derribarlo. Porque hay que darle prioridad al “desarrollo económico” sobre el balance armónico de la naturaleza (que no genera ingresos). De por sí, el exceso de espectaculares en las ciudades hace ruido, genera contaminación visual. Ahora el que derriben árboles para que estos se vean, la verdad que representa un descaro. Seguramente este tipo de empresarios se justificarán diciendo que quienes los que los critican son “ecologistas radicales, opositodos, ecomarxistas rojillos comunistoides totalitarios, y que se pongan a trabajar”.

Pero es que bajo esta forma de pensamiento donde se privilegia a la economía sobre la armonía, es que se ha logrado que nuestro entorno se desgaste. Lo peor es que para el asunto de los espectaculares existen alternativas, una campaña publicitaria creativa puede no solo generar más posicionamiento de marca en las empresas, sino puede conjugarse con el respeto a la naturaleza y al medio ambiente. En México existe la falsa creencia de que por más se exponga una marca, más posicionamiento y por ende mayores ventas generará, persiste la falsa creencia de la cantidad sobre la calidad, lo vemos en los espectaculares colocados en las avenidas, en los uniformes de futbol llenos de publicidad tal cual Sección Amarilla. Quienes hayan viajado a Estados Unidos (y lo pongo como ejemplo por ser la meca del capitalismo), se darán cuenta que no existe tanta saturación publicitaria. Incluso en lugares donde esta abunda por la naturaleza del lugar (Times Square por ejemplo), podrán ver que esta, está colocada de una manera en que no contamine tanto la mente de quienes la ven.

Si nos vamos a lugares como Europa veremos una mayor restricción de este tipo de anuncios. En España se prohibieron los espectaculares en las carreteras, solo permitiéndose el famoso toro de Osborne (anuncios que también existen en las carreteras mexicanas) por considerarlo emblemático. Pero parece que mientras los otros países buscan una mayor armonía respetando su entorno y medio ambiente, en México damos pasos para atrás. Si en un tramo de un kilómetro hay tres espectaculares, la marca anunciada en cada uno de ellos tendrá menos posicionamiento que una sola marca anunciada en un espectacular en dicho tramo. Eduardo Muñoz Díaz, representante legal de la asociación civil Empresarios en Publicidad Exterior, afirmó que lograron “bajar” 300 espectaculares porque convencieron a los empresarios de que entre menos anuncios hubiera, más se valuarían sus marcas. Pero para otros, tanta es su ansia por ser vistos, que los árboles son vistos como enemigos, los cuales se deben derribar en aras del posicionamiento de marca y el “buen comercio”.

Estas empresas publicitarias como Vendor o Expo Graphics, buscan que ningún objeto estorbe la visibilidad de sus espectaculares, para poder valuar bien la renta de sus espacios a las empresas, porque por más visible es el anuncio, más posicionamiento genera y por lo tanto debe de ser más caro. Por esta razón también estas empresas se pelean los mejores lugares, sin importar la contaminación visual que estos generan, sin importar si estos arruinan la visibilidad de la ciudad, y sin importar si con esto se atente a la naturaleza, la cual no genera utilidades a las empresas.

Por eso sería mejor idea derrumbar los espectaculares para que se vean los árboles. Que las empresas busquen alternativas más modernas y más frescas para anunciarse. Es importante el involucramiento de la ciudadanía, porque de esta manera, las empresas que sean cómplices de estos ecocidios serán señaladas, como lo hicieron varias organizaciones civiles en Guadalajara, después de que estas empresas fueran parte de la tala inmoderada de árboles, y quienes se posicionaron ante este penoso evento. El resultado fue que estas empresas quedaron exhibidas ante la opinión pública, y por lo pronto los anunciantes están pidiendo una explicación a los dueños de los espectaculares, dado que esta exhibición puede perjudicar su marca.

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