¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?

25 junio 2012

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¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?La primera verdad es que la libertad de una democracia no está a salvo si la gente tolera el crecimiento del poder en manos privadas hasta el punto de que se convierte en algo más fuerte que el propio estado democrático. Eso, en esencia, es el fascismo – la propiedad del estado por parte de un individuo, de un grupo, o de cualquier otro que controle el poder privado. Franklin Delano Roosevelt.

Esta vez mi crítica va a ser dura, muy dura, y dada la coyuntura en la que vivimos quiero aclarar que no tengo la mínima intención de criticar o descalificar personalmente a aquellas personas que simpaticen con el PRI de Peña Nieto, si bien no comparto su punto de vista la respeto. Mi crítica será hacia el candidato y quienes lo rodean. Quise escribir esto dada la inconformidad que tengo hacia este personaje y hacia esta facción del PRI (porque me queda claro que no toda la gente en el PRI es corrupta y antidemocrática, existen muy buenos elementos como en otros partidos también los hay), y en mi particular opinión se me hace muy preocupante que un candidato creado por las televisoras, con tintes autoritarios, que pertenece a la parte más oscura de un partido que no ha sabido o no ha querido modernizarse llegue al poder:

¿Por qué es un peligro para México?

El concepto que tengo de Peña Nieto no es nuevo, no se hizo por los tres libros que no supo decir en la FIL, ni al ver el muro de mi Facebook con memés y alusiones al candidato, no, yo ya lo venía estudiando desde hace varios años. Puedo decir que desde finales del 2007 yo ya sabía que Televisa estaba creando la imagen del candidato, en esos tiempos Angélica Rivera no era su esposa y sin más no recuerdo en 2008 empezaron a andar. En ese entonces no muchos tocaban el tema, Obrador ni lo mencionaba porque estaba ocupado todavía con lo de las elecciones del 2006 y lo de su presidencia legítima. Es más, recuerdo que en esa época, si, hace cuatro años, un colega de mi trabajo me dijo -Te apuesto lo que quieras, el próximo presidente de México se va a llamar Enrique Peña Nieto-. A pesar de la construcción de la imagen, no creía en ese entonces que iba a ser tan popular, simplemente creía que era una apuesta del PRI y de los poderes fácticos que podía o no funcionar, y vaya que funcionó. Desde antes del incidente de la FIL, ya muchos sabíamos de su poca cultura, y del hecho de que no sabía improvisar ni adaptarse a escenarios adversos.

Peña Nieto, a pesar de su juventud, es el que mejor representa a ese gen del PRI corrupto, autoritario, represor; lo representa más, mucho más que otros priístas como Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones (este último pasó leyes en el senado que beneficiaban a la democracia). La campaña es una muestra de ello, en varias ocasiones su séquito ha agredido violentamente a manifestantes; ciertamente no en todos los casos podemos saber si las pruebas son ciertas, más cuando estamos en campaña; pero hay pruebas contundentes de que así fue al menos en Veracruz, Colima y en el Estadio Azteca, este último caso recordado por Josefina Vázquez Mota en el segundo debate, a lo que Peña Nieto no respondió absolutamente nada.

Autoritarismo

Enrique Peña Nieto no es una persona democrática, y así lo ha dejado patente en su carrera. A López Obrador se le ha acusado de autoritario por bloquear Reforma  y por decir -al diablo con “sus” instituciones”-, pero en el caso de Peña Nieto esto va mucho más alla, sobre todo si recordamos el caso de Atenco, donde dos personas murieron (y en realidad son más, porque conozco el caso de una persona cercana a mí) y donde fueron violadas decenas de mujeres. Casi nadie fue juzgado por este hecho a pesar de los señalamientos de la CNDH. Ahora que Fernando Lugo fue destituído en Paraguay por no actuar correctamente ante una matanza entre policías y campesinos, bajo el mismo criterio, se le tendría que quitar la candidatura a Peña Nieto, porque si bien el número de muertos fue menor en su caso, el grado de implicación fue mucho mayor en el caso de Peña Nieto.

Es autoritario al ver el caso de #YoSoy132, donde unos jóvenes se manifestaron contra Enrique Peña Nieto. Si bien el candidato se escondió bajo la máscara de -yo entiendo a los jóvenes, y acepto las críticas- todo su equipo ha hecho lo diametralmente opuesto. Desde que ocurrió el incidente comenzaron a circular teorías de la conspiración difundidas por priístas (desde el Presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell hasta ectivistas difundiendo rumores en redes sociales), fueron tantas que perdieron credibilidad. Coldwell afirmó que los manifestantes eran acarreados y no universitarios, se dijo primero que López Obrador estaba detrás, luego el movimiento se le adjudicó a Josefina Vázquez Mota cuando ella mostró su apoyo a los jóvenes, despues se les calificó de fascistas, que estaban infiltrados por las FARC, luego que era un plan de Lula da Silva para convertir a México al comunismo, que fue Carlos Slim, que fue el asesor de AMLO, Costa Bonino (quien también asesoró a Lula da Silva y Ollanta Humala), luego otra vez AMLO, y al final que era Marcelo Ebrard. Y si bien no niego que la izquierda quiera o pueda estar metiendo manos en el movimiento, lo cierto es que es un movimiento genuino y autónomo de origen.

El autoritarismo también se ve en las intenciones de romper este movimiento por parte del PRI de Peña. Crearon un movimiento falso llamado GeneraciónMX donde unos supuestos estudiantes se salieron de #YoSoy132 porque afirmaron que eran violento y estaban cooptados por la izquierda; solo bastó un día para que fueran evidenciados, sobre todo porque una integrante aparecía en spots de Peña Nieto cuando gobernaba el Estado de México y otro que tenía relaciones muy cercanas con miembros priístas. Al ocurrir esto, el movimiento GeneraciónMX desapareció misteriosamente. Luego un supuesto integrante del movimiento dijo salirse por las mismas razones y mostró audios manipulados de Saúl Alvidrez a quien llaman el líder del movimiento #YoSoy132 (cuando este movimiento no tiene líderes visibles y es horizontal) diciendo que este movimiento está manipulado por la izquierda. Quien difundio esos audios fue Manuel Cossio,  y quien se dijo ser un participante decepcionado de #YoSoy132 (quien nunca fue visto por los integrantes del movimiento en las asambleas) colabora con Emiliano Salinas (el hijo del innombrable) en inlakech, curiosamente el sitio apócrifo www.yosoy132.mx tenía un diseño bastante similar al del sitio web del hijo de Carlos Salinas el cual (supongo por qué), este primer sitio en los últimos días fue cambiado a la plataforma WordPress.

Todo esto recuerda mucho a la conjura comunista de Díaz Ordaz en 1968. Muchos podrán criticar el hecho de que los jóvenes repudian a Peña Nieto, pero Felipe Calderón recibió críticas similares en todo su sexenio, y nunca buscó disolver manifestaciones y respetó la libertad de expresión por más destructivas fueran las críticas, se puede mencionar el caso de Carmen Aristegui, pero esta periodista recuperó su trabajo en una semana, y a partir de ahí no se recuerda algún acto censor por parte del todavía Presidente de la República. Si fuera cierto que AMLO tiene metidas las manos en el movimiento se deberían mostrar pruebas, el que acusa debe de probar; no solo conjeturas y audios manipulados. Si esta talante se ve en las campañas ¿Qué nos esperará como Presidente de la República?, por eso es que me preocupa mucho su llegada al poder.

Líder Mesiánico

Ciertamente López Obrador se presenta como un líder mesiánico (tal vez ahora menos, pero no ha dejado del todo ese papel) y es algo que yo critico mucho del tabasqueño. Pero Peña Nieto ha pasado esa raya y ahora nadie lo denuncia, lo que muestra Enrique Peña Nieto es básicamente un populismo de derechas, donde se exhalta el culto a la personalidad, en este caso creada desde las televisoras y del aparato propagandístico, donde Peña Nieto se sube a una especie de banco para aparecer por arriba de sus seguidores. También Peña Nieto ha llegado a lanzarse al público como si fuera un rockstar y también brinca templetes para emocionar a los seguidores que lo observan. Mujeres buscan abrazarlo tal y como si fuera un Luis Miguel, le avientan condones. Peña Nieto presume (como lo hizo en el especial de Denise Maerker) los arañazos de todas sus fanáticas y no es casualidad, porque por medio de la televisión han creado un personaje a quien idolatrar. Pero no queda ahí, sus asesores crearon el sitio web clubdefansdeenriquepenanieto.com donde se muestran videos de fanáticas suyas asistir emocionadas a los mítines porque verán al galán de telenovela; también se muestran imágenes de cuadros de Peña Nieto con besos. El club de fans de Enrique Peña Nieto es un caso especial, en lo particular no recuerdo un club de fans de un candidato que fuera creado por la propia campaña de dicho candidato. Estos fans junto con los ectivistas son encargados de realizar los “Peña Fest” realizados en varios estados de la república, donde afirman, no buscan de ninguna manera promocionar al candidato (digo, yo). Lo peor de todo es que con este aparato propagandístico, las propuestas pasan a segundo término.

Propuestas e ideologia

Cuando uno ve las propuestas de Josefina, uno sabe que ella tiene ideales de derecha; cuando uno ve las propuestas de López Obrador, uno sabe que tiene ideales de izquierda; ellos han diseñado las propuestas (bien sustentadas o no) en base a sus creencias y particulares percepciones que tienen de su entorno. Enrique Peña Nieto no, algunos podrán decir que es de centro porque “le tira pa todos lados”, pero no creo que el quedar bien con todos sea ser de centro. Sus propuestas son una extraña mezcla de propuestas de derecha (reforma energética, privatizaciones) con propuestas de izquierda (seguro social universal, seguro de desempleo, despensa para los viejitos), y es que dentro de todo esto no se percibe convicción ideológica alguna porque es una mezcla de todo.  Las propuestas más que buscar mejorar al país parece que busca quedar bien con todos los sectores de la sociedad sin que eso se traduzca necesariamente en un beneficio tangible para el país. Todas las propuestas juntas no se traducen en una sola visión. No puedo negar que algunas de sus propuestas son interesantes, pero preocupante es saber que posiblemente no son iniciativa de Peña Nieto, sabiendo que el libro de donde sale una gran parte de su proyecto, no fue escrito por él. Sus propuestas abarcan desde la derecha dura (empezando por que es un “pseudoconservador”) hasta la izquierda populista, donde el afirma que en su gobierno, todos vamos a ganar más.

¿Qué ocurrirá?

No se puede dar por sentado que Peña Nieto será un presidente autoritario, porque la política da tantas sopresas. Pero todo parece apuntar a que así va a ser. También hay que tomar en cuenta otros factores, y es que es más difícil ahora que el PRI establezca un régimen tan antidemocrático como el establecido en décadas pasadas, empezando porque la ciudadanía está cambiando, la sociedad del 2012 es diferente a la de 1988, y porque los medios alternativos como Internet han penetrado en gran parte de la sociedad (y lo seguirán haciendo) por lo cual el dominio del duopolio sobre las conciencias de los mexicanos será menor. Aún así la llegada de Peña Nieto al poder podría representar un serio retroceso en la democracia, y de cierta forma podremos ver que tan fuertes son las instituciones que tenemos, porque la intención de Peña no es la misma de López Obrador, Peña Nieto las utilizaría a su beneficio, y es en este sentido ver que tanto pueden resistir dichas instituciones.

Tampoco el PRI no tendrá mayoría en la cámara, por lo cual será aún más difícil establecer un régimen asfixiante. Pero desde luego es cierto que para el uso de las fuerzas armadas no se necesita permiso del congreso y eso si podría ser una preocupación, sobre todo por ver como podría comportarse con los disidentes y con quienes no están de acuerdo con él. Yo creo que si bien será un régimen autoritario, no será tan autoritario como se piensa, y que el progreso en medios de comunicación, Internet, y una sociedad totalmente abierta al mundo, no permitirá que el PRI eche raíces. Pero todos estos alicientes no son porque no quiera el PRI de Peña, sino porque será más difícil que pueda, porque ganas tienen, y muchas.

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