¿Que hicieron mal el PRD y López Obrador?

24 junio 2012

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¿Qué hicieron mal el PRD y López Obrador?Había hablado unos días acerca de lo que hizo mal el PAN para perder la Presidencia, y ciertamente el PAN es el que más va a sufrir (aunque el Peje hará más rudio) por la derrota. A semana y media parece que va quedando más claro que Enrique Peña Nieto será el próximo Presidente de la República, sobre todo porque AMLO ha empezado a caer y el PRI ha logrado lo que quería, mantener a los dos opositores divididos en partes iguales. Cuando Josefina iba arriba, el PRI dirigió la guerra sucia contra Josefina; cuando se intercambiaron los lugares, las armas apuntaron en contra de López Obrador; y así nos han mantenido divididos a la mayoría de los mexicanos que no queremos que el viejo PRI regrese a Los Pinos. Pero si el PAN tuvo muchos errores también hay que ver los del PRD, en especial los de López Obrador.

López Obrador fue presuntamente víctima de un fraude electoral. Viendo lo que le pasó a Cuauhtemoc Cárdenas en 1988 y lo que ocurrió en las elecciones posteriores (donde terminó en un humillante tercer lugar en ambas ocasiones), pensó que una estrategia cardenista no iba a funcionar, el optó por tomar Reforma para pedir el recuento, lo cual causó indignación en la población mexicana, especialemente en la que “no vivía en la Ciudad de México”. Esto aunado a sus declaraciones polémicas como esa de “al diablo con sus instituciones” se puso de pechito para que sus “adversarios” lo calificaran como un político autoritario, que no tiene respeto alguno por dichas instituciones, y que va a destrozar la economía del país. Se autonombró Presidente Legítimo, lo cual fue severamente criticado y terminó siendo contraproducente para él, aunque en realidad fue un nombramiento simbólico, algo así como el “gabinete en la sombra” creado por el PAN, nada más que con un tinte un poco más mesiánico. Todos estos actos que tal vez pueden parecer legítimos, terminaron siendo contraprudentes, y es que si bien López Obrador habla de las mafias y de las élites que lo persiguen, parecía que actuó como si estas no existieran.

López Obrador cometió muchos errores postelectorales, eso no se puede negar; las formas no fueron las más adecuadas, y si desde ese momento tenía el fin de buscar la presidencia en el 2012 (que seguro así fue), se equivocó. Ciertamente AMLO es el lider social que tiene México, pero las peculiares formas de ese liderazgo no gustan a muchos. En el 2009 volvió a jugar con las instituciones como con el caso de Juanito, un personaje demasiado “sui géneris” el cual iba a tomar protesta en la delegación Iztapalapa para que declinara en favor de Clara Brugada, ya que los perredistas la habían despojado de su candidatura. Técnicamente López Obrador jugó con Juanito al cual le dijo -No te la vas a creer-. AMLO hizo de esas cosas buenas que parecen malas, muy malas, y tampoco de la forma que lo hizo fue muy buena, porque Juanito fue evidentemente utilizado y por el solo hecho de que Juanito es Juanito. Ni para hacer estas jugadas se concibe que una persona con una ignorancia al punto de que se presentó afuera de la Expo Guadalajara para decir que el quería debatir porque tenía ¡15 millones de votos!, ese acto fue deleznable, desde el punto que se le quiera ver, AMLO sacó lo peor de sí, incluso creo que esto es mucho más reprobable que el bloqueo de Reforma excesivamente satanizado.

Su poco sentido del pragmatismo sentenció a AMLO y a las izquierdas. En el caso de las alianzas PAN y PRD argumentaba que era una contradicción ideológica y hasta tal punto lo puede ser, pero a veces en la política es necesario el sentido pragmático para evitar un mal mayor. El PAN y el PRD gobiernan en coalición en los estados donde gobernaban los nefastos Mario Marín y Ulises Ruiz, y seguramente un gobernador que representara el continuismo de estos dos, era mucho menos deseable que Moreno Valle y Gabino Cué respectivamente. En el Estado de México la coalición no se dió porque López Obrador no quiso, con la llegada de Peña al poder lamentarán el gobierno del priísta Eruviel Ávila, en cambio una coalición hubiera hecho que Peña no tuviera las dos entidades federativas más pobladas del país (y hay posibilidades de que no tenga la tercera, Jalisco), lo que hubiera sido un contrapeso para el régimen peñista que se avecina. Ciertamente no se puede entender mucho una alianza entre derecha e izquierda, pero en 1988 se aliaron contra el fraude porque tenían una cosa en común, su sentimiento democrático, al igual que en los gobiernos de coalición que lograron sacar a regímenes autoritarios. Igual podría decirse que era una contradicción total que Roosevelt y Churchill se aliaran con Stalin en la Segunda Guerra Mundial para acabar con el nazismo. Si Roosevelt hubiera dicho -por principios no me alío con comunistas- o Stalin hubiera dicho también que -Yo no me junto con capitalistas voraces- el nazismo se hubiera expandido y quien sabe que hubiera ocurrido. A pesar de sus grandes diferencias tenían un punto de vista en común de mayor peso (ya luego al vencer a Hitler, estos se convirtieron en acérrimos enemigos).

Cierto, no es imposible que López Obrador gane en las elecciones, pero se antoja difícil. Y algo también es cierto, AMLO llegó a este escenario por circunstancias de la vida más que por sus propios méritos (entre los que se encuentra la presentación de su gabinete, más que eso de la república cojelona), el hecho de que explotara la inconformidad contra un candidato como Peña Nieto (que se veía venir desde meses atrás) le ayudó, más estando en el segundo lugar y que por alguna razón muchos jóvenes al estar hastiados de gobiernos mediocres del PAN y no querer el regreso del PRI lo vieron como la mejor opción (o la menos peor). Los golpes de la campaña de Peña Nieto (no saber tres libros y equivocarse en sus autores, manifestaciones masivas en su contra) en conjunto con una pésima campaña de Josefina Vázquez Mota (que ni siquiera supo capitalizar la aceptación “a secas” que tiene Calderón) revivieron a López Obrador. Muchos nos preguntamos ¿Qué hubiera pasado si ahí estuviera Marcelo Ebrard?, ciertamente no tiene el empuje que tiene AMLO, pero dada la coyuntura se hubiera podido ubicar sin problemas en el primer lugar, porque seguramente prácticamente todos los que le darán su voto a AMLO se lo hubieran dado a Marcelo Ebrard, y este último hubiera acaparado el voto útil a su favor (dejando a Josefina solo con el voto duro del PAN).

No sabemos por qué se eligió a López Obrador en el PRD, quien el algún momento estuvo a punto de ser expulsado de ese partido. Tal vez fue un error de cálculo (en esos tiempos la victoria de Peña era más inminente y no querían mojar el cartucho llamado Marcelo Ebrard), o posiblemente si a López Obrador le hubieran negado la candidatura, se hubiera ido por su cuenta por el PT y Movimiento Ciudadano, dividiendo el voto de las izquierdas. Lo cierto es que a la izquierda le tocaba llegar al poder y no pusieron precisamente al mejor candidato. Ciertamente López Obrador se ha esforzado demasiado en buscar la presidencia, tan es así que visitó todos los municipios del país, y en varias ocasiones más de una vez. Pero aquí no se trata de votar por el político que “le eche más ganas”, sino por aquel que esté más capacitado, y en ese sentido Ebrard hubiera sido una mucha mejor opción.

A diferencia del PAN, partido que va en declive, el PRD de cierta forma entendió la humillante derrota en 2009 y a pesar de la mala elección del candidato, se vislumbran cosas buenas para la izquierda en México; sea como sea, el PRD se muestra como un partido unido (vaya que se hayan alineado todas las tribus en torno a AMLO ya es de llamar la atención), y no solo eso, sino que los mejores políticos están emanando de la izquierda, los otros dos partidos no pueden presumir de tener gente como Ebrard o Mancera, e incluso Enrique Alfaro (aunque este todavía no tiene la trayectoria de los primeros dos); las esperanzas están naturalmente fincadas en la izquierda, porque es el gobierno que nunca hemos tenido en la presidencia, y porque poco a poco se nota una renovación dentro del PRD con gente que entró a este partido sin haber pisado anteriormente el PRI (como el caso de Miguel Ángel Mancera). Cometieron a mi juicio un error al postular a AMLO, pero el partido va creciendo, y es muy probable que en 2012 sea ya la segunda fuerza en México desplazando al PAN hacia el tercer lugar.

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