El Grito

14 septiembre 2011

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Grito de IndependenciaEn Twitter aparecía como trend topic #gritosmexicanos en alusión al Grito de Independencia que se llevara acabo en el Zócalo. Muchos hablaban de los peculiares gritos mexicanos que tiene que ver con nuestra cultura e idiosincrasia: Por ejemplo, gritos como “el gaaaaas”, “Ay Jalisco no te rajes”, “Goya Goya”, “puuuuuto (al portero del equipo contrario”, el novedoso “fuaaaaa”, o algunos proponían algunos importados como el de Laura Bozo: “Que pase el desgraciado”. Lo cierto es que el verdadero grito lo dará como siempre el Presidente de la República, Felipe Calderón. Nada más que ahora no habrán malogrados festejos del bicentenario ni nada por el estilo. Será un grito como el de cualquier año.

O quizá no tanto. Estuvo apunto de tener que ser movido de lugar porque el SME no se quería retirar de la plancha del Zócalo, por lo que el gobierno tuvo que negociar. Y no solo eso, un sector de la población por medio de las redes sociales convocó a no asistir al grito para dejar al Presidente solo, como una forma de repudio a su gestión. Aunque claro, con todo y el clima de inseguridad y todo lo que le rodea, seguramente millones de mexicanos asistirán al Zócalo y a sus sucursales estatales a dar el famoso grito. Aunque muchos no sepan lo que signifique, aunque su valor histórico esté en tela de juicio.

Como todo país, México necesita tener algun mecanismo para apelar ese sentimiento de nacionalismo, y el grito es uno de esos mecanismos (además, claro está, la selección mexicana y el excesivo respeto cuasireligioso por los símbolos patrios).  Pero es curioso nuestro nacionalismo, porque la mayoría de los mexicanos percibimos que México está mal, le encontramos los defectos por todos lados, no sentimos algo por lo que estar orgullosos como sociedad (ese orgullo se limita a los recursos naturales y tradiciones), nuestra historia, siendo sinceros no nos da mucho orgullo, porque nunca fuimos una potencia mundial o algún país que influenciara de alguna forma al mundo, más bien fuimos receptores de otras culturas más fuertes que la nuestra.

Pero claro que teníamos rasgos culturales de los cuales sentirnos orgullosos, pero los desechamos en pos del progreso, un progreso no basado en nuestras raíces, sino en otras culturas que asimilamos como más avanzadas. En cambio el vecino del norte, Estados Unidos, sin una base cultural sólida, pero con una idea y camino claro a seguir, comenzó a construír un sentimiento de nacionalismo, que los ha hecho fuertes como sociedad. Fué una mezcla de varias culturas (eran originarios de varias partes de Europa), pero decidieron empezar desde cero. Al grado que dentro de ese nacionalismo caben diferentes razas, y nacionalidades.

A ellos, su nacionalismo les da orgullo, a nosotros no tanto, porque asociamos a México con un centenar de problemas. A pesar de que algunos estudios digan que México es uno de los países más felices, el mexicano siente que por su condición, le tocó sufrir, batallarle, el mexicano se siente víctima: Víctima de su historia, de sus gobernantes, de la injusticia, de la inseguridad, de la violencia. El norteamericano en cambio no lo ve así, ellos ven su país como una tierra de oportunidades, son el “self made man“, a pesar de que caigan en el otro extremo de no reconocer cuando los gobernantes los engañan, o cuando las grandes corporaciones se infiltran en el gobierno para imponer su agenda de acuerdo a sus intereses en detrimento del pueblo.

Por eso al mexicano no le queda más que arroparse en lo simbólico. Su país no le puede dar lo que quiere, pero los símbolos que lo representan le dan un cobijo para no sentirse desolado. La sociedad mexicana puede ser imperfecta, corrupta, injusta, pero el simbolismo que representa el grito o los símbolos patrios son a prueba de todo aquellos males. Por un decirlo, México es como aquella persona que ha tenido una vida traumática, difícil, pero ostenta de un buen apellido el cual maquilla todos sus males. Pero para que México progrese, se deberá enfrentar consigo mismo, así como esa persona, deberá aceptar y asimilar sus defectos históricos y perdonarse todos sus errores. México es un país traumado, y en este caso, el grito no es de independencia, porque en realidad no somos independientes del todo (somos más dependientes de nuestras propias ataduras que de las situaciones externas) más bien el grito es de frustración y de dolor.

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