Marco Rascón y la Jornada, la censura en la izquierda.

18 agosto 2011

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Hace algunos meses escribía indignado como censuraban a Carmen Aristegui, que al parecer su comentario sobre el presunto alcoholismo de Calderón, lo cual no hizo gracia al presidente, el cual hizo un berrinche y presionando a MVS sobre la renovación de las concesiones, logró que la despidieran. Claro, luego vió la reacción de la población y se había dado cuenta que se había equivocado y que esto iba a mermar su imagen. Decidieron recontratar a Aristegui. Muchas de las personas que reclamaban el regreso de Aristegui era gente de izquierda, o afín a López Obrador (pero no todas, aclaro). Yo sin ser lopezobradorista también me indigné, porque lo consideré un atentado en contra de la libertad de expresión en México.

Ahora lo mismo vuelve a suceder, pero en el bando contrario. No es la derecha, sino la izquierda que se comporta como censora. Particularmente toca este caso al diario La Jornada y al lopezobradorismo. Este diario ha sido un medio muy importante para la democratización del país, fue, La Jornada el primer medio en denunciar el fraude electoral perpetrado por Carlos Salinas de Gortari a Cuauhtemoc Cárdenas. Pero algo ha pasado con este diario, desde el ascenso de López Obrador lo han cobijado, y hasta cierto punto no está mal, pero el diario ha perdido su caracter democrático y se ha vuelto un periódico sectario donde no está permitido criticar a AMLO, y donde no se puede disentir de las opiniones de la “izquierda dura”. La Jornada se ha ensimismado, se ha cerrado en sí misma, y se ha vuelto un diario lejano a lo plural.

La Jornada demuestra que al igual que Felipe Calderón o la oligarquía a la que tanto critica, también puede censurar y eso es lo que pasó con Marco Rascón. Este articulista que escribía para La Jornada era crítico de López Obrador, criticaba sus manifestaciones y algunas de sus actitudes. La gota que derramó el vaso fue un artículo donde criticaba a los lopezobradoristas por acusar el movimiento de Sicilia de filopanista, falso demócrata y progresista, soberbio y distractor, y que no había pedido la renuncia de Felipe Calderón. Los lopezobradoristas criticaron a Sicilia de no unirse a la causa de López Obrador y la crítica que hizo Rascón hacia ellos les dolió, por lo que decidieron cortar cabezas.

Espero que no se defiendan como los periodistas de la derecha lo hicieron “quesque La Jornada está en su derecho de terminar un contrato laboral, que es una decisión empresarial”. Vease por donde se le vea, es un atentado contra la libertad de expresión. Es cierto, en el despido no tiene nada que ver el gobierno, pero si tuvo que ver el “gobierno legítimo” que algunos defienden, y que ahora demuestra que no es más tolerante que aquellos que critica. Muchos veían en la izquierda el camino de la democracia, pero parece ser que también velan por sus propios intereses y se cierran a sus ideas.

Es cierto, Marco Rascón no tiene el auditorio que tiene Carmen Aristegui, pero si me da tristeza ver que no hay una fuerte reacción por parte de la gente ante esta injusta decisión. Si bien “Marco Rascón” se volvió trend-topic en Twitter, no logró el cobijo que si logró Aristegui. Falta ver cómo se pronuncia La Jornada ante este hecho. En la derecha, como en la izquierda, con estas actitudes, seguimos dando pasitos atrás en la democracia. Parece que somos pocos los mexicanos que toleramos el debate y la apertura de ideas y los que son más influyentes son los que se cierran y se buscan imponer.

A AMLO le convendrá decirles a los de La Jornada que se retracten, porque si no le va a pasar lo que le pudo pasar a Calderón: Perder capital político, y estando prácticamente a un año de las elecciones este puede ser un punto en contra en su nuevo intento de llegar a la Presidencia de la República.

Hoy más que nunca urge una izquierda democrática en México, pero ¿quién tendrá los pantalones para liderearla?, la silla está vacante. Mientras vemos como una izquierda intolerante se destruye a si misma, lo cual provoca que la gente de poder haga lo que se le plazca porque ven en ellos a un rival débil. Actos como el del periódico La Jornada nos dice que ellos no están listos para ser esa izquierda, ellos han creado un club de Toby, una secta, una especie de Iglesia donde se admira al mesías López Obrador. Y sinceramente México lo que menos necesita es de líderes mesiánicos.

A continuación les dejo el escrito de Mario Rascón donde habla de su despido de La Jornada y además presenta el artículo que este periódico ya no le quiso publicar:

http://www.marcorascon.org/

 

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