El Perfil del Hombre y la Cultura en México – Samuel Ramos

9 agosto 2011

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Ah caray, me prestaron este libro y en algún momento pensé que se trataba de una especie de terapia psicológica. ¿Y cómo no lo va a ser? cuando Samuel Ramos basa mucho su estudio del mexicano en psicoanalistas como Adler y Jung. (el psicoanálisis estaba en boga en 1934, cuando Ramos escribió este libro) Es un libro un poco extraño por su estructura, pero a la vez es efectivo para explicar lo que es la cultura mexicana. Si bien se trata de un libro ya antiguo y las cosas han cambiado mucho desde ese entonces, mucho de lo que dice se puede aplicar a los tiempos actuales y explicarnos muchas cosas.

Samuel Ramos es pesimista con el mexicano. Dice que se autodenigra y que tiene un complejo de inferioridad. Provocado por la brecha que hay entre lo que es y lo que aspira a ser. El mexicano ha adquirido la cultura europea, la ha imitado como un mecanismo psicològico de defensa. Los españoles destruyeron la cultura de los indígenas e impusieron la suya. Sin embargo los habitantes de la Nueva España, ya sean criollos o indígenas, se sentían inferiores.

Ramos nos dice que el español es individualista, y ese individualismo nos fue heredado, el español se rebelaba ante el encadenamiento de lo colectivo (tal vez aquí se explica por que los mexicanos no sabemos trabajar en equipo, aunque no me explico porque los españoles ahora si lo saben hacer). También nos dice que los españoles se encontraron con una cultura pasiva que se dejaba conquistar fácilmente, que a pesar de las riquezas que esta poseía no era una cultura activa que innovara,si no una cultura que aprendían por medio de la tradición, a eso Ramos le llamó “Egipticismo” por su parecido con la cultura egipcia.

A pesar de que en el siglo XIX, Inglaterra era la cultura que predominaba en el mundo, Mèxico volteó a Francia, como una forma de liberarse de todas aquellas ideologías que predominaban en la cultura mexicana. Pero décadas después se dió un rompimiento con lo europeo, en un momento que el mexicano se decepcionó (sobre todo Europa al entrar en guerra), se formaron dos grandes corrientes extremas que según el autor eran nocivas para la cultura mexicana, el europeísmo (los que veían a México desde Europa) y el nacionalismo (que negaba todo lo extranjero y exaltaba lo mexicano).

El autor hace un “psicoanálisis del mexicano” donde los separa en tres tipos: El Pelado, el cual tiene una personalidad, una real y otra ficticia  La personalidad ficticia es diametralmente opuesta a la real, porque el objeto de la primera es elevar el tono psíquico deprimido por la segunda. Ante la falta de cultura o status social, El Pelado se cree muy valiente, dice tener “muchos guevos”. Por otro lado está el mexicano de la ciudad que es muy diferente al primero, pero tiene una desconfianza irracional, es temeroso de todo. Y el último es el burgués mexicano, que puede disimular más fácil sus sentimientos de menor valía porque poseé más recursos intelectuales para ocultar su sentimiento de inferioridad ¿se les hace familiar?.

El libro también toca otros temas como el positivismo, corriente que iba en contra de lo clerical y que estuvo en boga en las épocas de Porfirio Díaz. Nos habla de que en los años 20 la juventud predominaba en el quehacer pùblico (a diferencia de la època de Dìaz donde estuvo dominada por gente mayor), pero estos jóvenes tenían ideas utópicas y faltaba esa especie de mesura, ellos querían adaptar la ideología a la realidad a como dé lugar. Algo que me llamó la atención del libro es la dificultad del indio para adaptarse a los adelantos técnicos de los blancos. Los indios podían aprender las técnicas pero no tenían el espíritu que sí tenían los blancos y por esa razón preferían usar sus formas primitivas, como una forma de defenderse de las razas dominadoras (esto explica mucho de lo que vemos en México actualmente).

Por último además de hablarnos de las generaciones (que son las que marcan las épocas dentro de la historia), nos habla de la pedantería, tema que se me hizo un poco fuera de lugar, porque no es algo propio de la cultura mexicana, sino que es algo que se ve en todo el mundo. El pedante es aquel que presume sus presuntos dotes intelectuales y su cultura de una forma inapropiada lo cual en lugar de atraer a la gente la repele. Por último nos habla un poco de Justo Sierra y su aportación, porque ha sido capaz de ver la historia de México, bajo una perspectiva de historia universal.

Seguramente se me escapa algo de este buen libro. Que tal vez ya es viejo, pero sigue siendo altamente recomendable. Recomiendo acompañarlo con otras obras históricas, cómo las de Enrique Krauze, para entender más al mexicano. Realmente somos una cultura muy compleja, y creo que tenemos mucho que mejorar. Ahora no solo hay que hablar de el mexicano que imita a los europeos, sino el que imita los estadounidenses. Creo que nos falta fortalecernos como cultura, crear una cultura auténtica que no caiga ni en los excesos de nacionalismo ni se subleve ante lo extranjero. Somos una cultura rica, pero también débil.

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