Orígenes de la radio y la televisión en México.

18 julio 2011

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“Esbozo histórico”

Los años 20´s serían los testigos de un nuevo fenómeno que nacía en México, la radio comenzaba a emerger como un nuevo medio y pronto lograría posicionarse en el gusto de los mexicanos.

Sin duda la efervescencia que se dio a la llegada de la radio, se puede notar ante las innumerables solicitudes de licencias para operar una radio en el mandato de Obregón. Poco a poco se fueron y  conformando las ligas de radiodifusores que existían a nivel nacional. Las cuales lucharon siempre por no ser consideradas de entrada radio de “servicio público”, lo que claramente definía y denostaba el hecho de que la gran mayoría de los que pertenecían a estas ligas eran pues empresarios que entraban el negocio de la radio como una extensión y oportunidad para seguir haciendo negocios.

Cabe destacar que la prensa hasta entonces único medio que gozaba con la preferencia de la gran mayoría, tuvo pues que entrar a la radio, fue así como algunos periódicos tuvieron una extensión en sus propias radiodifusoras, en donde continuaban y de alguna manera recuperaban el dinero que era ahora invertido en la radio por los anunciantes, y claro está, ya no lectores sino escuchas.

El Estado tuvo pues que regular el fenómeno radiofónico que se hacía día con día más grande, y que no convenía que se saliera de control. Fue así que en 1926 se decretó en el Diario Oficial de la Nación la primera “Ley de comunicaciones” expedida por Calles.

Esta proliferación de estaciones radiofónicas logro que cadenas extranjeras invirtieran en muchas de ellas, en especial había dos que participaban activamente NBC y CBS, con lo cual muchas de las estaciones tuvieron estructuras similares e incluso iguales en cuanto a los contenidos que ofrecían y la dinámica dentro de la misma estación. Fue así que la XEW, una de las más fuertes hoy en día y perteneciente a Grupo Televisa actualmente, se ligaba a la NBC, lo que le había ofrecido una estructura que muchas estaciones no conocían entonces y que rápidamente reprodujeron ante la audiencia que XEW comenzó a ganar. La CBS logró posicionarse en otra radiodifusora grande la XEQ.

Pero no fue sino hasta 1937, que surgió una radio no comercial en México, con la propia estación de la UNAM, cuyo contenido era más bien cultural y artístico. Ya que precisamente estas estructuras adoptadas por la mayoría de las radiodifusoras las convirtió en un negocio rentable y con una penetración proyectada a futuro que se veía de manera positiva.

Un caso de esta penetración fue el surgimiento de repetidoras en las ciudades de provincia, las cuales comenzaban una competencia que mermaba a las estaciones locales ya establecidas, y que ante esto muchas desaparecieron al no poder competir con ellas, o fueron adquiridas. Esta penetración si bien fue rechazada, no prosperó y las repetidoras no tuvieron problema, lo que dejo en menos manos el espectro radiofónico.

Pero la televisión llego pronto, y el nicho radiofónico tuvo otra competencia que terminaría por mandarlo al segundo lugar de las preferencias. Fue así que la radio se conformó con seguir las mismas estructuras y no repensar la manera de hacer radio, al final de cuentas el negocio era el mismo sin ya el mínimo esfuerzo por ofrecer otros contenidos.

El 19 de enero de 1960 se dio pues la legitimación de lo que los dueños de las radiodifusoras buscaban: la radio no como un benefactor social sino como negocio para unos cuantos. Contenido en la Ley Federal de Radio y Televisión, y que actualmente sigue vigente dado el proteccionismo gubernamental que ha caracterizado a todos los medios en su historia dentro del país.

De la irrupción de los sonidos a la explosión de las imágenes: la radio y la televisión 1920-1960.

Guadalajara no sería la excepción del fenómeno radiofónico, y es así que para 1923 se da las primeras transmisiones en la ciudad.  Si bien hubo tiendas donde se podían adquirir los aparatos receptores, Buelna & Cox como la más importante y la primera en la ciudad, es claro que el precio de ellos estaba fuera del alcance de la mayoría de los tapatíos y sólo parte de la elite tapatía pudo adquirirlos.

En Guadalajara esa efervescencia fue acompañada de periódicos que ayudaba  a entender mejor acerca de la radio y por supuesto de los aparatos con los que ya contaban. Esto dejaba de manifiesto las expectativas que los tapatíos tenían de la radio.

Poco a poco comenzaron a surgir las radios locales en la ciudad, la primera a cargo del señor Wendel Cox que trasmitía sin horario fijo y más que todo como demostración para los clientes de su tienda de aparatos radiofónicos. Poco a poco los empresarios locales vieron con atención el fenómeno y comenzaron a crear sus estaciones de radio, en las cuales los anuncios publicitarios  eran una prioridad, fue la entrada de la radio comercial, lo que marcó el inicio y desarrollo como tal de la radio en el estado de Jalisco.

En el estado las estaciones seguían siendo autosuficientes pero cada vez más resentían el peso de los costos de operación, a diferencia de las estaciones capitalinas que tenían y dependían de capitales más fuertes. Fue así que nació en la ciudad un frente unido de radiodifusores el cual buscaba que el gobierno los apoyara de alguna manera para poder seguir subsistiendo y buscar la mejora en cuanto a la relación con las radiodifusoras no locales, en términos comerciales y técnicos, sobretodo del centro del país.

Esto derivo en la Asociación Mexicana de Estaciones Radiodifusoras Comerciales (AMERC), la cual a nivel nacional buscaría la defensa de los intereses de las radiodifusoras ante algún acontecimiento que los afectara.

Pero hubo dos factores importantes para que la radio como tal creciera hasta lo que hoy en día significa dentro de los medios. Por una parte el nacimiento de las “cadenas” que apoyadas por las empresas extranjeras como NBC y CBS las buscaban posicionarse y ganar mercado a los productos estadounidenses en el país. Al tener mejores estructuras y contenidos de mejor calidad, los anunciantes optaban por estas cadenas que poco a poco gozaban de más publico. Y en segundo lugar la Ley de Vías Generales de Comunicación, la cual exentaba de impuestos a muchos de los insumos utilizados por las radiodifusoras y que les dio un margen de manejo amplio. Fue así que un amplio sector empresarial  entro a el negocio que resultaba en aquel entonces más que hoy en día la radio.

Pero con este crecimiento, lo que locutores en un principio ejercían casi de manera gratuita dada las condiciones y la manera como surgieron las primeras estaciones, el reordenamiento y los cambios de las primeras radios a las que poco a poco se habían consolidado trajeron un problema entre los trabajadores y los dueños de la radio. Comenzaron muchos intentos de buscar mejoras salariales, en algunos casos los trabajadores de la radio lo lograron en otras fueron derrotados. Pero finalmente lograron crear un sindicato que velara por sus intereses contra las empresas radiofónicas, lo que sin duda ayudo en algunos casos a varias de las demandas que ellos buscaban.

Las repetidoras en provincia sin duda fueron un punto de confrontación importante entre la capital y provincia. Estas repetidoras ponían en conflicto y en una competencia desigual a las radios locales. Por lo que hubo momentos de tensión entre estas por los mercados que representaban cada una de ellas. Esto termino por desgastar a algunas radios y optar por afiliarse o simplemente desaparecer.

Llego la televisión y el panorama para la radio cambio. Aunque la historia de la televisión no dista mucho de la de la radio en México, de nuevo fueron unas pocas manos las que se repartirían el negocio del nuevo medio que emergía según nos cuenta Aceves, como una explosión de imágenes que deslumbraba a una sociedad en vías de desarrollo. Se fueron conformando televisoras que desde sus inicios amarraron ser por excelencia los únicos en el mercado. Tan es así, que ante los intentos de algunas televisoras por entrar en competencia, estas fueron boicoteadas y pronto compradas y afiliadas, ante la pasividad de un gobierno que parecía dar todas las facilidades para la consolidación de una sola cadena, lo cual en el fondo sería más fácil de manejar.

En conclusión el surgimiento de la radio y la televisión marcan la dinámica de la sociedad, y marcan las pautas de lo que hoy en día es la radio y la televisión, y la manera en cómo han llegado hasta ser lo que son actualmente. La mercantilización de los medios es la prioridad empresarial en la que fueron concebidos y apropiados los medios. Sin duda las ofertas actuales no distan mucho de lo que fueron antes, las pugnas por los mercados subsisten y no hay una oferta real de programas que estén vinculados socialmente con los individuos.

Fundadores: Televisa y Tv Azteca.

Sin duda el nacimiento de la televisión mexicana ha traído consecuencias hasta nuestros días. El duopolio que ejercen actualmente Televisa y Tv Azteca sigue siendo fuerte. Y los contenidos televisivos han seguido una línea que no ha cambiado. La oferta de programas más allá de los comerciales, no son producidos y de alguna manera solo algunos esbozos que se entintan de cuestiones artísticas, pero que distan mucho de un contenido netamente cultural y de socialización de otras perspectivas.

Televisa pues nace como un concepto mercantil, producto de la asociación de actores empresariales que buscaban en la televisión el auge de los medios como una fuente de ingresos que les daba dinero, más status y a la postre un poder inimaginable. Aun a pesar de que el Estado crea un canal en donde se vacían contenidos , estos distan mucho de ser lo suficientemente aptos y creados para una sociedad cada vez más grande y necesitada de buenos contenidos. Sino que se reprodujeron los patrones que hasta entonces eran usados.

Poco después este canal llamado Imevisión seria vendido y se convertiría en lo que actualmente es Tv Azteca. La cual ha reproducido y hasta copiado formatos de programas, entrando en una disputa de rating que las ha caracterizado desde que fue obtenida por Salinas Pliego. Lo cual ha dejado como desde los inicios de la televisión, sepultada la idea de crear contenidos saludables y equilibrados para la sociedad, esto es la visión de una televisión cultural, educativa y porque no de entretenimiento, pero con contenidos inteligentes. Y ante las amenazas de canales como Canal 40, las presiones duopolicas echan toda la maquinaria, con la cual han podido derribar todos los obstáculos que han intentado transgredir y afectar sus intereses.

Con el Priato la televisión fue de la mano a este, si bien se dieron discusiones muchas veces, los acuerdos en general se llevaban con cierta tranquilidad. Recordemos que Miguel Alemán estuvo muy metido e incluso siguió con participación en la televisión hasta no hace mucho.

Pero con la entrada de la alternancia, y la llegada de la nueva televisora, la cual también surgió de una manera turbia, con una venta en la época de Carlos Salinas que dejo muchas dudas, la tensión entre la televisión y el Estado ha estado de manifiesto con diferentes acontecimientos que han sido utilizados para el bien de su hegemónico dominio. Recordemos el incidente de Vicente Fox y Fidel Castro, el cual retrata de manera perfecta esta política de “dejo de… a cambio de?”.

Alguna vez Alejandro Jodorowsky, cineasta, poeta, actor y creador del movimiento pánico dijo que: la peor injusticia al pueblo de México por parte de Azcárraga era creer que los mexicanos sólo se podían concentrar tres minutos y después llenarlos de publicidad. Lo cual sin duda retrata aquellos y los actuales tiempos, en los que inclusive, dependiendo del programa los anuncios rebasan incluso al mismo contenido de los programas.

Podemos tener una lectura pues de lo que actualmente acontece, la televisión mexicana como un instrumento que de alguna manera logra generar el consenso y la agenda del país, si bien es cierto que bajo el argumento de la libertad de expresión han surgido programas que se realzan por la sociedad como buenos socialmente, lo cierto es que la perspectiva de estos programas es pobre. La sociedad esta “Televisada” dicen los autores, yo agregaría que “Aztecatizada” también y también desvalorizada.

La televisión si bien no se puede caer en esta idea de la teoría de la bala, si es un importante socializador de ideas, y también un instrumento gubernamental ante ciertas amenazas que se comparten por ambos actores.

Sin duda son los pocos esfuerzos de televisiones culturales las que dan un pequeño mundo a los que buscan otro tipo de contenidos, lo cierto es que ante las avasalladoras campañas programáticas de contenidos comerciales, la televisión cultural no logra consolidarse como una opción real. Las grandes televisoras hacen todo lo posible por volver los ojos de los pocos que intentan dejar de verlos, y se emplean a fondo por tener la totalidad de la atención nacional. Las maneras de lograr esto han sido muchas a lo largo del tiempo.

Se han incluso hecho uniones televisivas para algunas situaciones que los envuelven como televisoras y que de alguna manera han vendido, como esta unión ante la adversidad, sin duda momentos ficticios que el ciudadano común ha comprado y le permite seguir creyendo que las televisoras son un saber que lo informa y lo forma: nada más falso.

Sin duda la situación actual ante las demandas entre dos grandes monstruos monopólicos, Telefonía y Televisión tendrán que dejar un precedente de algún tipo. No podemos esperar del estado un arbitrio justo, sino más bien, quien ofrece más para quedarse con el pastel del otro. Triste es pues la realidad de los medios en México, salvo algunas excepciones y los intentos cibernéticos por un real acceso a la información y su difusión, el impacto y la importancia de los medios sigue siendo fuerte e indestructible. Veremos que le depara en este nuevo siglo.

BIBLIOGRAFÍA.

Romo, Cristina (1993). “Esbozo histórico”. En: Ondas, canales y mensajes. Un Perfil de la Radio en México. P. 13-23

Aceves González, Francisco de Jesús (1997). De la irrupción del sonido a la explosión de las imágenes: la radio y la televisión”. En: Miscelánea Jalisciense  Pp. 93-113. Ed. El Colegio de Jalisco.

Hernández Lomelí, Francisco (2007). Usos privados de la televisión en México. En: Televisiones en México: un recuento histórico. Pp. 23-74

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