México me recuerda a España

11 julio 2011

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A veces los logros en el deporte no son el fiel reflejo de lo que está pasando en algún país como algunos piensan. Por alguna razón la idiosincrasia en lo deportivo puede ser diferente a lo social o a lo cultural. El que tu país sea campeón no necesariamente significa que esté atravesando por un buen momento, incluso puede ser lo opuesto. Es aquí donde México me recuerda a España. Hagamos un resumen, los ibéricos ganaron la Eurocopa en el 2008, en el 2010 se coronaron campeones del mundo, y solo estamos hablando de futbol porque también se han logrado destacar en otras disciplinas. En ese lapso de tiempo la economía española la ha pasado realmente mal, el paro ha aumentado, la inconformidad también, muchos acamparon en diversas ciudades para manifestarse mientras el Barcelona ganaba su cuarta Copa de Campeones ante el Manchester United. ¿Qué resolvió el triunfo deportivo?, les doy la respuesta: Nada.

En México está sucediendo algo parecido, la situación política del país es lamentable, vivimos una involución democrática con el regreso inminente del PRI, el PAN ha malgobernado en sexenio y medio, y el PRD solo ha sido una sombra. Resultado, más de 40,000 muertos, un país que se sume en la violencia, que no logra recuperar todos los empleos perdidos en el 2008. Y mientras eso pasa, el éxito en lo deportivo llega, claro, no al nivel que lo lograron los españoles, pero el mexicano puede estar contento porque la selección mayor ganó la Copa Oro a su acérrimo rival Estados Unidos, y ahora logra el Campeonato Mundial Sub 17 en su propio territorio.

Lógicamente, como siempre sucede (y no solo en México) el gobierno usa aquellas glorias para tapar el sol con un dedo y hacer como que no pasa nada en el país. Felipe Calderón se atreve a decir que esta victoria traerá un cambio en el pensamiento y forma de vivir de los millones de mexicanos que fueron testigos del campeonato en el Mundial. Discrepo totalmente, no creo que la cultura nociva arraigada en un país se pueda modificar exponiendo a millones de personas ante un televisor viendo como la selección gana. El mexicano común podrá terminar motivado, pero poco a poco esa chispa se irá apagando conforme regrese a la rutina. ¿Acaso los niveles de competitividad o el Producto Interno Bruto crecieron cuando en el 2005 la selección fue campeona?. Los números y las estadísticas nos dicen lo contrario.

Nuestros gobernantes saben que la sociedad sacia sus necesidades por medio de espectáculos como el futbol o algunos otros deportes (por ejemplo, los juegos olímpicos), por eso siempre después de cada triunfo viene la llamada del Presidente en turno (Salinas en el mundial del 94, Zedillo en el 98, Fox en el 2002 y así) y luego la invitación a Los Pinos para reconocer a los atletas. Como si estos éxitos representaran un avance en el desarrollo del país. El mandatario busca verse bien, y busca parecer ser el lider moral de aquellos que han triunfado, pero está equivocado, su trabajo es otro, el trabajo del Presidente es velar por la situación del país.

Después del éxito, seguimos teniendo los mismos problemas, seguirán apareciendo narcomantas, narcofosas, problemas de diversa índole; frustraciones que son más grandes que el “puto” que el aficionado le grita al portero adversario o el recién estrenado Fuaaa que entonan cientos de miles de aficionados que apoyan al tri. Lo peor de todo es que ni siquiera los triunfos reflejan un buen manejo del futbol a nivel federativo donde están coludidos muchos intereses. Más bien se logran los triunfos a pesar de ellos, pero ellos son los que se terminan colgando las medallas.

Para que el país avance se necesita de una fuerza mucho más fuerte que de un triunfo de la selección, esa fuerza debe emanar de la sociedad y no de la demagogia de un presidente que con su palabrería pretende mover el rumbo de la nación. Mientras la sociedad no se disponga a cambiar el país seguirá igual. De nada sirve festejar el triunfo de una selección si la sociedad no se sacrifica. El esfuerzo no solo es emotivo, es racional y mediante el uso de la razón es como podemos llegar a tomar cartas en el asunto para ser un mejor país.

No mi estimado, lo que usted vió el pasado domingo en el Azteca, no significa que México ya esté avanzando. Es simplemente el logro de 21 jóvenes mexicanos y su cuerpo técnico, nada más. Se equivoca Felipe Calderón cuando dice que México no volverá a ser el mismo. Yo lo veo igualito.

 

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