Acostarse con una sexoservidora

27 junio 2011

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Las prostitutas se defienden, dicen que es un trabajo digno y legítimo, porque de esa forma llevan el dinero a casa. Y las comprendo, tal vez no tendrían otra forma de subsistir. Su cuerpo determina el precio, si lo tienen bueno, el contrato será caro, si están gorditas o chaparritas, se ofrecerán a precios módicos y accesibles. Por ejemplo, esta sexoservidora que trabaja en Coyoacán en el DF, cobra $600 pesos la hora, esta otra chica también del DF cobra $3000, dice ser modelo. El precio oscila entre los anteriormente mencionados, entre $600 y $3,000 pesos. La mayoría te prometen el cielo y las estrellas, sexo de todo tipo, fantasías eróticas, “todo tu cuerpo es mío”.

La verdad investigando, los precios no son realmente caros, un joven que gana los $6,000 pesos mensuales (como de los que habla Ernesto Cordero) podría ahorrar una quincena y con eso obtener placer por una hora por parte de una prostituta de buen nivel. Dicha sexoservidora estará dispuesta a realizar todas las posiciones sexuales para que dicho joven acabe satisfecho y exhausto de tanto hara-kiri. Pero ¿Para qué contratar una sexoservidora?.

¿Quieren que sea sincero?. Acostarse con una sexoservidora es de lo más vil que puede existir. Disculpen pero a mí me da como “asquito” meter mi pene en una vagina que ha sido penetrada por cientos de personas. Además es un acto puramente genital, ya no es tratar a una persona como un objeto, sino tener el descaro de pagar por ello. Todavía se me hace entendible que después de una fiesta termines acostándote con una amiga, lo normal. Pero terminar acostándote con una persona que vive de ello, a quien ni siquiera conoces, con quien apenas has cruzado palabra, se me hace de lo más…

Buscar tener sexo con una prostituta es porque uno está urgido de, valga la redundancia, sexo. Ya no basta manuela, y la persona seguramente no tiene una pareja sentimental o alguien que lo pueda satisfacer de sus necesidades sexuales. Además muchos de ellos son adictos al sexo. Es claro que a todo ser humano le gusta el placer sexual, no hay ninguna objeción, pero muchas personas caen en el grado de la adicción, es una necesidad que no pueden dejar de saciar. También el acostarse con prostitutas para muchos representa una forma de desahogar sus frustraciones sexuales, como aquellos que no tienen suerte con las mujeres.

Ser prostituta ha de ser un trabajo difícil, la posición del hombre es fácil porque el escoge a la prostituta, pero en cambio la mujer tiene que aguantar la “calidad corporal” del hombre. Es decir, no importa si el cliente está feo, está gordo, sufre de halitosis (le huele la boca), huele mal, o está desaseado, la prostituta las tiene que “poner” para ganarse su dinero. El cual no siempre es todo para ella, los “padrotes“, entre otros involucrados, se llevan una buena parte de las ganancias. Eso todavía lo hace pensar más a uno, porque muchas de ellas son engañadas y extorsionadas.

Yo por eso, en mi vida jamás me acostaría con una prostituta. Creo que existen formas más decentes y más constructivas de tener relaciones sexuales que elegir el camino de la prostitución. Yo paso, gracias.

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