¿Y qué necesitamos nosotros para salir adelante?

14 marzo 2011

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Estimado lector, lo que ocurrió en Japón me impresionó. Fué una tremenda catástrofe la ocurrida en la isla asiática, pero como había comentado en el artículo anterior, los japoneses han sufrido estos males y muchos peores y a pesar de todo salen adelante. Es cuestión de meses para que Japón vuelva a ser el país que era antes de esta devastación. Los japoneses tienen una cultura muy peculiar, ya lo enlistaba un lector de este blog, a los japoneses los caracteriza la disciplina, el trabajo en equipo, el respeto individual y grupal, el amor a la patria, y el amor a la naturaleza y la espiritualidad. Los japoneses tienen una cultura tan fuerte que otras potencias mundiales, como por ejemplo Estados Unidos, han tratado de imitar sus políticas sociales y empresariales. Todos esos conceptos que se escuchan en las empresas como las 5’S, o la Calidad Total vienen de Japón, la tecnología que hacen es la mejor del mundo, son competitivos, pero a la vez respetan su entorno y no dejan que la “competitividad” erosione el tejido social como ocurre en otros países, como Estados Unidos y por supuesto, como México.

Inicié con Japón como preámbulo al tema por la situación que atraviesan y porque es uno de los claros ejemplos a seguir como nación. Pero vamos a lo que nos interesa. ¿Que necesitamos nosotros para salir adelante? Ya alguna vez en este blog me lo he preguntado, ya he hecho propuestas inclusive en el artículo anterior entrevisté a gente que está haciendo algo por el país desde sus trincheras. México es un caso excepcional, porque es uno de esos países que tiene todos los recursos para salir adelante y no lo logra. Tiene recursos naturales, tiene capital humano suficiente, gente preparada (la cual termina emigrando al extranjero), y al final de cuentas no sucede nada con nuestro país, seguimos sumidos en la mediocridad.

Victimarios y víctimas.

En México es algo “chistoso” pero el victimario también es la víctima de las circunstancias, o por el contrario (que viene siendo lo mismo) la víctima se transforma en el victimario. Todos tienen a alguien a quien hecharle la culpa de las desgracias, pero todos somos partícipes de ellas. Por un ejemplo, el patrón se siente víctima de los impuestos “excesivos” que debe de pagar, de las liquidaciones que debe de otorgar a los empleados que despide, pero por otro lado trata de evadir impuestos, de no pagar bien a sus empleados, de explotarlos y hacer que trabajen horas extras, es el victimario convertido en víctima. Pero también esta la otra parte donde el empleado se queja del jefe, pero también hace como que trabaja, se roba artículos de la oficina, llega tarde al trabajo, no rinde lo esperado etc… La víctima se convierte en victimario. Esa relación lo podemos ver en varios ámbitos, con el gobierno, con la ciudadanía, con hacienda, todos somos partícipes del círculo vicioso de la victimez.

¿Trabajo en equipo?.

En México tampoco sabemos trabajar en equipo. Es común la frase (escuchada y aplicada en la práctica) de “el que no tranza no avanza” y eso significa tener que pisotear a alguien más para poder salir adelante. Veamos el papel de México en los deportes olímpicos. Solemos destacar en deportes individuales: Boxeo, caminata, tae-kwon-do, clavados, pero nunca que recuerde hemos ganado alguna medalla en algún deporte de conjunto. De hecho en el fútbol, deporte más popular en México (y por mucho), nunca hemos ganado nada considerable. En los puestos de trabajo siempre hay pleitos y lucha de intereses cuando se trata de pelear por un puesto. Es difícil en México el trabajo en equipo, la gente se tiene que cuidar las espaldas para que no le pasen por encima. Me acuerdo lo que me dijo un reclutador en mi primer trabajo de oficina –Te doy este trabajo para que veas lo difícil que es tener que lidiar con los compañeros de trabajo en una oficina, no pienses que todos van a terminar siendo tus amigos.

¿Disciplina?

El mexicano es trabajador, de hecho yo me niego a creer que es el típico sombrerudo que está dormido en un nopal. Es más, el mexicano trabaja más horas en promedio que las que trabaja un norteamericano o un inglés. En México la Ley del Trabajo contempla 48 horas de trabajo, aunque por lo general se trabajan 45 (Lunes a Viernes y Sábado medio día) o 40 (semana inglesa). El mexicano a diferencia de sus connacionales, trabaja horas extra, eso nos dice que trabaja mucho. Pero una cosa es que trabaje mucho, y otra cosa es que sea disciplinado. Es más, creo que nuestro “exceso de trabajo” se debe a la falta de disciplina. Nosotros no somos disciplinados, es la verdad. La disciplina no caracteriza a los mexicanos, ni la constancia. La verdad es que somos muy irregulares, siempre dejamos todo para el último y somos demasiado lentos (esto lo he comprobado en el ambiente laboral, tanto como empleado de oficina como empresario). Eso nos supone una desventaja ante las demás naciones desarrolladas.

¿Amor a la patria?

Querer a México no significa dar el grito de la independencia o festejar los goles de la selección mexicana de futbol. Significa que diariamente tenemos que pensar en hacer algo por nuestro país y procurar su bienestar. Ser un buen mexicano significa ser responsable con nuestros derechos y nuestras obligaciones, pagar nuestros impuestos, respetarnos mutuamente como ciudadanos, sentirnos orgullosos por nuestra patria y defenderla ¿Acaso hacemos eso? Yo diría que o lo hacemos a medias o no lo hacemos. Por el contrario, sigue habiendo una apatía enorme en torno a los asuntos de caracter nacional, y estamos somatizados con distractores (novelas, futbol, programas de televisión sin relevancia alguna) que hace que no pongamos atención a las cosas que deberíamos de ponerles atención. Decimos querer a México pero en cambio lo maltratamos y lo pisoteamos como si de cualquier cosa insignificante se tratara.

¿Y que necesitamos nosotros para salir adelante?. Nos faltan muchísimas cosas, y la verdad es que más bien he expuesto algunos de los obstáculos que no nos dejan salir, pero la respuesta está implícita. Yo me encargo de exponer los problemas, y tu querido lector, tendrás la responsabilidad de deducir (como si fuera tan difícil) qué es lo que se tiene que hacer para que este país avance. Hemos ya hablado mucho de la educación, de un giro de 360 grados en nuestra idiosincrasia, de muchas cosas más, pero ahora lo dejaré a tu criterio. ¿Qué necesitamos nosotros para salir adelante?

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